Negocios...

1779 Palabras
POV THEO - ¿A dónde vamos ahora? – interrogo a Dan mientras observo las calles - Tiene que revisar las bodegas que se tienen en alquiler, hay un inquilino en especial que ha tenido algunos problemas para poder pagar. - ¿Ahora soy un cobrador? - No, pero debemos revisar el lugar. Su padre está considerando demoler para poder construir un edificio de apartamentos. - Claro, los pro y contras - me froto la sien algo cansado - ¿Qué clase de problemas tiene el inquilino principal? - ¿Cómo sabe que es el principal? - De otra manera, mi padre no estaría enterado de nada. Debe ser un ingreso importante para estas bodegas. - Bueno, creo que vamos a ver en primera persona cuales son los inconvenientes. - ¿Qué quieres decir? - Mire por usted mismo – me señala uno de los jardines. Hay un grupo de personas reunidas y parecen estar en una manifestación o algo por el estilo. - Salgamos aquí – digo, ya que tendremos que esperar mucho para poder entrar con el auto. Observo el lugar, la verdad es que como está a las afueras de la ciudad y por el terreno; un complejo de departamentos no quedaría muy bien que digamos – Ve a averiguar qué sucede. - Claro – Veo a Dan desaparecer entre las personas, yo me dedico a observar la infraestructura del lugar. Al parecer es una fábrica la que está establecida en este lugar, es un lugar muy bien cuidado. Me acomodo en la parte alta del edificio, para poder ver mejor al grupo de personas – Joven Ferith – Dan se acerca a mi - ¿Qué sucede? - Al parecer, la fabrica a tenido problemas financieros últimamente; los dueños han tenido que recurrir a un préstamo para seguir a flote y en este momento; los empleados están pidiendo un aumento de salario. - ¿Qué? – pregunto algo extrañado por la situación – Saben que tienen problemas financieros ¿Y aun quieren el aumento? - También me pareció extraño – coincide él – Ahorita mismo, la nueva administradora del lugar está intentando dialogar con ellos. - Pues, va a necesitar un milagro o mucho dinero para poder calmarlos – digo al ver a los empleados - ¡Escúchenme por favor! – una pequeña chica se sube a lo que parece ser una banqueta del jardín - ¡No se les puede dar un aumento salarial en este momento! – su voz es firme y potente, parece que no está dispuesta a dar su brazo a torcer - ¡El aumento no es una opción en este momento! – sonrío al ver al nopalito afilar sus espinas. - ¿Es la señorita Giannoli? – pregunta Dan - La misma – afirmo mientras pongo atención a sus palabras - ¡Además, existe un contrato laboral que no pueden incumplir! – les informa a los trabajadores, parece una leona entre venados; es extraño verla de esta manera. - ¡La fábrica está ganando mucho dinero con las nuevas producciones! – grita uno de los empleados, provocando que una nueva avalancha de quejas se propague por todos los demás. - ¡Eso no es cierto! – niega Sicilia – Y aunque así fuera, debemos seguir trabajando para que vengan tiempos mejores y se les pueda dar el aumento de salario deseado. - ¡Siempre es lo mismo! – vuelve a quejarse el mismo empleado – Tienen un préstamo enorme ¿Por qué no nos dan algo de eso? - ¡Olvídense de eso! – grita de nuevo Sicilia – Ese préstamo se solicitó para poder salvar la fabrica y nosotros, los Giannoli tendremos que pagarlo. Lo que significa que no tendremos ninguna utilidad de esta fabrica hasta no liquidar la deuda. ¡Entiendan eso, por favor! - ¡Sus palabras no nos convencen, es apenas una joven sin experiencia alguna! – ese empleado parece ser la fruta podrida de esta empresa – Si exigimos el aumento de sueldo, es porque sabemos que nos están ocultando la verdadera situación económica de la fabrica para no tener que soltarnos más dinero. - ¡Por favor, no sea ridículo! – Sicilia se baja de la banqueta y se acerca a él - ¿Quieren saber la situación de la fábrica? - Sí – exige el tipo - Pues, la verdad es que mi padre quiere vender esta fábrica y si eso no se puede, entonces se cerrará – eso hace que los empleados queden en silencio, temiendo perder su trabajo - ¡Es gracias a mi que aun está en marcha! Pero si la situación continua de esta manera, entonces me obligan a quedarme de brazos cruzados, dejar que mi padre cierre el lugar y que ustedes se queden sin trabajo. Díganme ¿Quién sale perdiendo en esa ecuación? Yo les prometo, seguir trabajando para que esta fábrica vuelva a ser tan productiva como lo era en el pasado, pero necesito de su apoyo… solo trabajando juntos lograremos salvar la fábrica y luego se les subirá el sueldo, además; se les paga exactamente lo que la ley demanda. Ni un centavo menos – afirma – Piensen bien en su decisión ¿Van a seguir aquí, manifestando o van a regresar a trabajar y hacer de esta fábrica, la mejor del país? ¿Eligen seguir luchando o el hambre de su familia? – les pregunta, eso parece ser el fin de la manifestación y ella, la ganadora. - Esa mujer parece débil y enfermiza…. Pero al verla de esta manera, parece que nació para imponerse y hacerse respetar – comenta Dan - ¿De que hablas? Ella es una mujer impresionante, siempre he pensado eso – la observo un poco más mientras ella habla con los empleados y luego los guía de vuelta al interior de la fábrica – Bueno, será mejor entrar de una vez. - Claro – Dan y yo ingresamos al edificio – Estos son los pagos pendientes – al revisar los documentos, noto que son cinco meses de retraso en el pago – Según la administración, se prometió el pago de los meses faltantes, más dos meses por adelantado – me informa- Pero, la verdad es que no queremos seguir esperando si esto vuelve a repetirse. - Dijiste que mi padre quiere sacarle mejor provecho al lugar ¿Verdad? - Así es. - ¿Está buscando una excusa para sacarlos? – le pregunto - Me temo que así es. - No estoy aquí para lograr un trato con la administración de esa fábrica, estoy aquí para sacarlos ¿Es lo que dices? - Sí – no quiero hacer eso, después de ver a todas las personas cuyas familias dependen de este lugar; la conciencia que no sabía que tenía empieza a pesar. - Esto no está bien. No quiero sacarlos. - Pero… - ¿Tu que piensas? – interrogo a Dan - Creo que tampoco es correcto, pero si su padre se entera que no se logró lo que él desea; puede llegar a afectar su vicepresidencia ante la junta. Después de todo, hay algunos que creen que es muy joven aun y van tras el puesto. - Entiendo, supongo que tienes razón – mi cabeza empieza a doler. Necesito buscar una alternativa que logre beneficiar a todos, pero ¿es eso posible? - Ya llamé a la señorita Giannoli para que puedan hablar. - Se pondrá a la defensiva en cuanto me vea – comento – Y luego se tomará personal lo que estoy a punto de hacer. - Bueno, aun podemos buscar otra solución. - No, son negocios después de todo y no tengo nada que me detenga. - Bien, entonces la haré pasar – dice mientras ve la pantalla de su teléfono – Está afuera, esperando. - Dile que entre – pido - Claro – se gira para poder abrir la puerta – Por aquí, por favor – la veo entrar dándole una sonrisa a Dan; pero al verme, esa hermosa expresión se borra de su rostro, haciendo que me enoje. - Buena tarde, señorita Giannoli – la saludo. - Buena tarde – saluda de vuelta - Por tu expresión, supongo que soy la última persona a la que querías ver. - No niego que me sorprende saber que usted es el dueño de esto – dice señalando el edificio - No soy el dueño, mi familia lo es. - Es lo mismo. - No, no lo es – aclaro – Pero vamos a lo que nos interesa; por favor tome asiento. - Gracias – la veo acomodarse frente a mi - ¿Deseas tomar algo? ¿Talvez jugo? – ella me dedica una mirada irritada, bueno; siempre me ve de esa manera - Estoy bien. - Como quieras. - Aquí está el cheque por los meses de alquiler atrasados, sumando tres meses adelantados – me extiende el cheque – Supongo que eso concluye nuestros asuntos. - De hecho, no estoy aquí para cobrar – ella frunce su entrecejo - ¿Entonces? - Verás, como empresarios siempre buscamos el desarrollo de nuestras propiedades. Así que, temo que este cheque es el ultimo que recibiremos. - ¿Estas diciendo que nos sacaran de aquí? - No lo digas de esa manera… - ¿Entonces cómo debería decirlo? – su tono muestra furia - Simplemente no podremos seguir arrendándoles el lugar. - Theo, si esto es por lo que pasó la otra noche… - No mezclo las cosas – pido – Hasta esta mañana, no sabía que la fábrica pertenecía a tu familia y la decisión se tomó por alguien más, no puedo hacer nada. - No quieres hacer nada, es diferente, - ¿Y porque querría hacer algo? – pregunto – Fuiste tu la que me pidió no meterme en tus cosas. - Aun así, es muy poco tiempo de anticipación. Tenemos maquinaria, debemos encontrar un lugar adecuado… es casi imposible. - Escucha, puedo darte más tiempo si lo necesitas. ¿Te parecen bien cinco meses? – ella suspira tragándose su ira. - ¿La decisión es definitiva? - Me temo que sí. - Bien, entonces agradecería que me dieras los cinco meses – dice – Intentaré sacar todo en ese tiempo. - Claro. - Te haré llegar el cheque por los otros dos meses lo más pronto posible. - No es necesario que te preocupes por eso, tienes tres meses adelantados ¿recuerdas? - Aun así, te lo haré llegar esta semana – la veo ponerse de pie – Gracias por todo – y tras decir eso, sale de la oficina. Me temo que acabo de complicarle aun más la existencia y ganarme más su desprecio.
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