Nopalito...

1507 Palabras
POV SICI No creo haber escuchado correctamente lo que acaba de decir, así que me dedico a verlo intentando hacer que repita lo que acaba de decir. Pero, él solo pone una estúpida sonrisa en su rostro. - ¿Están en una relación?- pregunta la chica hace unos segundos le restregaba sus pechos en el brazo. - No es cómodo divulgar nuestra vida privada con desconocidos – Theo me sujeta más firmemente – Si nos disculpan, nos vamos – y tras decir eso, me arrastra entre los invitados hasta una mesa apartada. - Más vale que sea una broma de mal gusto – digo soltando su agarre de mi cintura - Oye, creo que una relación entre los dos sería lo más conveniente para ambos. - ¿Estas loco? ¿Cuántas copas llevas? - Escucha; ¿no quieres vengarte de él por hacerte esto? ¿quieres quedarte de brazos cruzados mientras todos hablan de ti y tu humillación crece con cada rumor? - ¿A ti que te importa eso? - Me parece injusto, ¿Por qué te echan la culpa a ti? ¡Es totalmente ridículo! - No entiendo porque esto te genera algún tipo de molestia – me siento en la primera silla que veo – No es de tu incumbencia lo que digan o no de mì. - ¿Así que simplemente vas a aceptarlo todo? - Escúchame, Yo no me perdí de nada – me vuelvo a poner de pie – Fue él quien me perdió a mí; y no necesito vengarme de nada; ellos solitos se están condenando a una vida de infelicidad, yo solo tengo que sentarme a observarlos; nada más. - Así que eres la clase de chica que lo deja todo al tiempo. No lo esperaba. - Déjame en paz, Theo – pido – No quiero verte envuelto en nada que tenga que ver conmigo ¿entiendes? - Sì entiendo – se acomoda el saco – Es mi culpa por considerarte una dama en apuros, ahora sé que en lugar de una flor eres un nopal o algo por el estilo. - ¡Típico de una hombre de tu clase! ¿Ahora me insultas porque te rechazo? - ¡Ya!, olvidemos que nos vimos en esta asquerosa boda ¿quieres? - Sì, sí quiero – me giro para intentar irme cuando me topo de frente con Carys y Anthon, siento algo húmedo en mi pecho y luego noto que la copa de vino que Carys tenia en la mano, ahora está vacía. - ¡Lo siento hermanita! – se disculpa, veo como el vino que ahora está en mi vestido hace que la tela fina se pegue a mi piel, haciendo que se transparente un poco. - Sici ¿Estas bien? – Anthon se acerca a mí, pero retrocedo un paso evitando su toque. - Sì, solo es vino – afirmo, tomo una servilleta de la mesa que está a mi lado y empiezo a limpiar mi asqueroso vestido. - Creo que lo mejor será que te retires – Carys se acerca a mi poniendo una cara de preocupación muy bien fingida. - Sì, eso estaba a punto de hacer. - Sici, espera – Anthon me toma del brazo evitando que me marche - ¿Segura que estas bien? Si quieres, puedo acompañarte a… - ¿Acompañarla? – lo interroga Carys - ¿Planeas dejarme sola en la fiesta? - Solo serán unos minutos - No, no puedes separarte de mi lado – ella lo toma del brazo – Ahora eres todo mío. - ¿Theo? – Anthon se gira hacia su amigo - ¿Podrías acompañarla? - No podemos molestar al señor Ferith con algo como esto – Carys sonríe a Theo como si su esposo no estuviera presente. Apuesto a que, sí Theo le propone casamiento ahora mismo se divorcia de Anthon – Tu puedes sola ¿verdad hermana? - Así es, no necesito de nadie – afirmo - Ten – Theo se quita el saco y me lo coloca sobre los hombros – Al menos déjate ayudar un poco – se acerca a mi oído – Es la ultima vez que intervendré si te molesta tanto. - Gracias – digo, acomodando el fino saco sobre mis hombros. Los dejo hablando mientras camino apresuradamente a el salón de preparación que está al costado del salón principal, busco entre las cosas, pero no hay nada que pueda ayudarme. Solo regalos y flores para la pareja. Resignada, decido salir del salón y buscar un taxi. - ¡Sicilia! – la voz de Carys me detiene en uno de los pasillos, antes de la salida - ¿Aun no te has ido? - ¿Qué quieres? - ¿De que hablabas con Theo? – le dedico una sonrisa burlona - ¿Por qué te interesa saber? - Dímelo – parece irritada, me atrevería a decir que incluso molesta. - Simplemente me estaba preguntando quien eras y porque la que estaba vestida de novia no era yo. - ¿Qué tan cercanos son como para preguntar eso? - Pues, es amigo de tu esposo. Claro que le iba a sorprender el cambio de novia de ultimo momento, como a todo el mundo. - No te conviene que mi padre te vea con otro hombre a solas, créeme; sé lo que te digo. - ¿Estas preocupada por mí? - No, de hecho; no quiero que vuelvas a echar a perder los planes de papá por tus tonterías. Quédate tranquila, solo de esa manera servirás de algo de una buena vez – mi mano se mueve antes de siquiera notarlo; le asesto una bofetada en el rostro dejándonos a ambas sorprendidas - ¿Te atreviste a golpear mi rostro? - Sí – afirmo – Y la verdad, se sintió tan bien que voy a volver a hacerlo – ésta vez, la golpeo con toda la fuerza que tengo haciendo que incluso se tambalee debido al golpe – Sí, definitivamente se siente bien – afirmo con una sonrisa en el rostro. - ¡Estas loca! – me grita acercándose a mí, intenta tomarme del cabello; pero como ella lleva un enorme vestido de novia se le hace difícil, para mi por otro lado no me cuesta abalanzarme sobre ella haciendo que ambas caigamos al suelo golpeándonos tan fuerte como podemos la una a la otra. Escucho el alboroto a mi alrededor, pero la sangre en mi cuerpo está hirviendo. Ni siquiera siento el dolor de los golpes que ella logra darme, incluso con cada golpe que recibo de su parte; se alimenta mi furia. - ¡BASTA! – siento los brazos de alguien rodearme, capturando mis brazos en una enorme abrazo de oso, luego me levanta como si no le costara absolutamente nada. - ¡TE MATARE! – Carys grita como loca en los brazos de Anthon – Mi padre sabrá de esto, te lo aseguro. ¡Tendrás que responder ante él por esto! - ¡Dile! ¡No me importa un carajo! – le respondo a gritos mientras pataleo en el aire. - ¡Tranquila! – Aunque no logro ver su rostro debido a que me tiene con sus brazos y con mi espalda dando a su pecho, sé perfectamente quien es. - ¡Suéltame, que aun no acabo de educar a esa zorra malviviente! – grito retorciéndome como lombriz en anzuelo. - Ya vámonos, Nopal – aun sin soltarme; avanza hacia la salida sin importar cuanto me opongo, no logro soltarme de su agarre. - ¡¿Quieres soltarme de una vez por todas?! – le grito. Él me obedece y me suelta de manera brusca sobre la acera de la calle - ¡Estúpido! ¿Qué acaso no le dije que no interviniera en nada? - Intervine porque Anthon me lo pidió – se explica – No lo hice por usted, nopalito. No se haga ilusiones. - ¡Ay, ¿Qué pecado abre cometido para que la vida me castigue con su existencia?! - ¡Ya me harté de sus insultos! – dice poniéndose frente a mi – Si quiere regresar y machacar a golpes a su hermana, entonces hágalo. ¡me importa un comino! - ¡Ella no es mi hermana! – le suelto furiosa – No vuelva a decir eso. - Escucha, Nopalito; ya sea o no tu hermana, solo intervine por Anthon ¿entiendes? No tengo ningún interés por ti, en lo más mínimo – afirma – Jamás me fijaría en una mujer como tú. - Que bueno, porque eres la persona más detestable del mundo. - Opino lo mismo de ti – afirma - Bien, si nos odiamos tanto ¿Por qué seguimos hablando? – acomodo mi vestido – Que tenga una asquerosa vida, Theo Ferith – digo y me giro para buscar un taxi - También te desearía lo mismo, pero tu vida ya es asquerosa – suelta, la verdad es que metió el dedo en la llaga, pero decido ignorarlo. Por suerte, un taxi se detiene y puedo alejarme finalmente de este horrible lugar.
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