POV THEO
HORAS ANTES DE LA BODA DE ANTHON YORK
- Señor, es la señorita Hilary de nuevo – Dan me muestra su móvil mientras la llamada está en curso – No deja de llamarme, no sé que más decirle ¿puede aclarar las cosas con ella de una vez por todas?
- Solo ignórala – pido; no puedo siquiera creer el descaro de esa mujer, después de haberse casado con ese estúpido empresario ¿aun intenta contactarse conmigo?
- Lo más sano es que hablen y logre librarse de esa mujer de una vez por todas; su esposo no es un hombre muy respetable que se diga.
- ¿Y?
- No me diga que planea seguir con ella, aun cuando se acaba de casar – Dan me ve esperando una negativa de mi parte, pero no respondo absolutamente nada – Por favor, aléjese de ella.
- ¿Falta mucho para llegar?
- El salón de la boda está a un par de calles.
- Bien – miro a través de la ventana tratando de alejar el mal humor que me ha estado persiguiendo por días.
- Llegamos – Dan baja primero y luego me guía por el edificio; al parecer todo el mundo social de Anthon se encuentra en el lugar; saludo con movimientos de mi mano y sonrío sin detenerme a saludar; no tengo el humor para tolerar a empresario hablando de posibles colaboraciones y sus beneficios – Voy por unas copas – Tras decir eso, Dan desaparece de mi vista entre los invitados. Miro alrededor y el ambiente parece muy tenso.
- ¡Joven Ferith! – un hombre de mediana edad se acerca a mi y trato con todas mis fuerzas recordar su nombre, pero se me es imposible.
- Buena tarde – saludo dándole un apretón de manos
- Como no lo vi en la ceremonia, pensé que no había podido asistir.
- Siempre se debe hacer algo de tiempo para los amigos.
- Me alegra ver que un joven piense de esa manera.
- Gracias…
- ¿Viene solo?
- Ah, pues….
- Quiero presentarle a mi hija – Alarga su brazo invitando a una chica – Cariño, no seas tímida – la chica se acerca torpemente arreglando su cabello – Ella es mi hija, Rose – ella me sonríe y extiende su mano.
- Theo Ferith, un placer – me presento mientras beso el dorso de su mano.
- El… el placer es todo mío – su voz es apenas audible.
- Bueno, necesito hablar con unos colegas; los dejo solos – el hombre se marcha tan rápido como llegó, dejándome a mí con su hija.
- Lamento la rudeza de mi padre – se disculpa la chica – Él sabe que me quedo en buenas manos.
- ¿Se supone que tengo que cuidarla de todo peligro? – Intento que mi todo sea gracioso, ocultando mi fastidio.
- No de todo peligro, solo… conocernos mejor – no tengo intenciones de conocer a nadie, pero no puedo decirle eso y arruinar su día.
- Claro.
- Una boda muy interesante ¿no cree?
- ¿Qué tiene de interesante una boda? – Pregunto intentado ubicar a Dan para que me ayude a salir de esta conversación.
- Oh, claro, usted no estuvo en la ceremonia – dice con una risita – ¿Sabe que el joven York se casó con la otra hermana?
- ¿Qué quiere decir?
- Mírelos… - señala la parte central del salón en donde la familia de la novia y el novio están reunidos, pero extrañamente; Sicilia no es la que está vestida de novia, parece un arreglo floral con ese atuendo – Al parecer el joven York se iba a casar con Sicilia Giannoli, pero al momento de la boda; su hermana mayor salida de la nada se terminó casando con él. Los rumores dicen que es un arreglo entre las familias – observo a Sicilia, parece como si quisiera estar en el infierno antes que aquí, pero aun así logra sonreír de manera forzada a los invitados - Pobrecita, dicen que el señor York no la aceptó en su familia debido a que su salud es débil y pasa la mayor parte de su tiempo en el hospital o con doctores; la verdad nadie los culpa ¿Quién querría a una mujer enferma? Todos nos compadecemos de ella – mi furia empieza a crecer
- ¿Quién somos para compadecernos de otras personas? – pregunto, dejándola sorprendida – No creo que deba hablar tan ligeramente de un tema privado de una familia totalmente ajena a usted.
- No lo hago con mala intención – se apresura a agregar – solo repito todo lo que los invitados comentan, la verdad es que le hicieron una cosa terrible a esa chica y seguramente, su padre la terminará entregando al Sr. Makcormac
- ¿Qué? ¿El dueño de Industrias Classings?
- Sí
- Pero él le dobla la edad – digo indignado
- Lo sé, pero escuche a mi padre hablando con él; parece estar muy emocionado por eso, le gusta mucho la señorita Sicilia – me trago el disgusto de eso; busco a Sicilia con la mirada y noto que logra escabullirse del agarre de su padre mientras la pareja de novios se acerca a la pista de baile.
- Creo que iré por unas bebidas – digo y sin esperar respuesta me escabullo entre los invitados.
- Theo… - siento como alguien me toca el hombro y al girarme, Hilary aparece frente a mí con un muy hermoso vestido; luciendo igual de bella que siempre.
- Hilary – saludo deteniéndome
- Necesitamos hablar… - me toma la mano – a solas – no puedo creer el cinismo de esta mujer.
- No es el momento adecuado – logro decir, intentando no verme afectado por tu toque.
- Podemos vernos después, solo…
- No puedo, lo mejor será dejarlo como está – tomo un par de copas de un camarero que iba pasando – Un gusto verte – digo despidiéndome para poder encontrar a Sicilia; logro encontrarla en una esquina buscando el momento indicado para escapar de este manicomio.
- Si tratas de ocultarte, no está funcionando – digo, provocando que ella se gire exaltada. Parece que no se esperaba ninguna intervención en su escape – Con ese vestido, aunque te escondas en África; aún serías visible – su mirada refleja un fastidio que no intenta disimular, eso hace que quiera seguir molestándola más.
- Piérdete Theo, no estoy de humor para soportarte en este momento – suelta de manera agresiva.
- Wow… oye, sé que no la estás pasando muy bien; pero yo no tengo la culpa de nada – intento defenderme - ¿Un trago? – ofrezco
- No tomo alcohol – sé que no toma alcohol, pero ante esta situación yo lo haría sin dudar.
- Cierto, olvidé que eres la señorita “Caja de cristal” – decido tomarme de una trago la bebida que le ofrecía y tomo una nueva – Pero ya enserio ¿Qué demonios pasó? – pregunto, quiero escucharlo de ella y no de la lengua venenosa de otra persona ignorante – Hasta donde recuerdo, eras tú la prometida de Anthon.
- ¿Por qué no le preguntas a tu amigo al respecto? – buen punto, pero quiero saberlo de ella; no de ese tonto.
- Porque ahora mismo está bailando con su esposa y sería algo muy fuera de lugar, preguntar el motivo por el cual se casó con la hermana equivocada – presiono para que me responda
- Lárgate ¿sí? ¿No crees que he sido torturada lo suficiente por el día de hoy? – en verdad no me soporta, pero… quiero seguir molestándola.
- Oye, yo estoy de tu lado; no apruebo el comportamiento de Anthon ¿Qué le sucede? – suspira frustrada, claramente quiere que me largue de aquí – Como sea, no deberías esconderte; después de todo, tu no hiciste nada malo.
- ¿Estas tratando de animarme? – claro que sí, pienso
- No – digo contrariamente a lo que claramente es – Solo expreso lo que pienso.
- ¿Qué haces aquí? – pregunta harta de mi – No me digas que Theo Ferith también se esconde de algo – es más intuitiva de lo que pensaba
- Puede ser… la verdad no estoy de humor para soportar tonterías.
- Qué curioso, eso es lo mismo que yo pensé en el momento en el que me hablaste por primera vez – suelto una risita ante su sinceridad
- ¿Cuál es tu problema conmigo?
- No tengo problema contigo, no eres tan importante – Ouch
- ¡Claro! Debes estar totalmente destruida por el abandono de tu amado prometido, es mi culpa por simpatizar con personas malagradecidas - ¿Qué carajo estoy haciendo? Me comporto como un idiota cuando ella está cerca.
- ¿Por qué exactamente debería estar agradecida contigo?
- Muchas cosas… por cubrirte en el aeropuerto, por ejemplo – desvía la mirada ante mi recordatorio – Supongo que iban a escaparse juntos ¿Por qué no lo hicieron? Eso me da mucha curiosidad – al ver su expresión, sé que di en el clavo.
- Bueno, si tú no te vas – levanta su ridículo vestido para marcharse – Me iré yo – no tengo planeado detenerla, pero Rose logra localizarme y la verdad es que no quiero seguir hablando con ella; me apresuro a tomar el brazo de Sicilia para poder detenerla
- ¡Espera! – pido, intentando retenerla
- ¿Por qué?
- ¡Joven Ferith! – la interrupción de Rose y otras chicas hace que no pueda responderle – Lo estábamos buscando por todos lados – esas chicas parecen haber encontrado oro, sus expresiones dan miedo
- Oh, ¿enserio? – pregunto mientras fuerzo una sonrisa en mi rostro
- Sì, ¿Por qué está tan apartado? – preguntan
- ¡Señorita Giannoli! – una de ellas se enfoca por fin en mi acompañante – No la vi allí parada.
- Lo noté – responde con un tono de desdén que me hace sentir orgulloso
- Debe sentirse incomoda ante esta situación – habla otra de ellas – Escuché que al principio usted era la prometida del novio ¿Cómo terminaron las cosas de esta manera?
- ¡¿Enserio era su prometida?! – pregunta otra de ellas, Sicilia permanece calmada ante las preguntas malintencionadas
- ¡Esto es un total abuso! ¿Cómo pueden tratarla de esta manera? – ante esta ultima pregunta, noto que su tolerancia está sobrepasando el límite.
- No tienen de que preocuparse, yo me encuentro de maravilla – responde con indiferencia
- No tiene que fingir ser fuerte con nosotras; quiero que sepa que la apoyamos totalmente – si claro
- ¿Usted que opina, joven Ferith?
- Creo que no debemos opinar sobre la vida de la personas, menos si no tenemos idea de lo que sucede realmente – digo intentando hacer que cierre la boca
- Es todo un caballero – Rose, restriega sus pechos sobre mi brazo, su insinuación solo me provoca incomodidad y hago lo posible por alejarme de manera discreta – Todo el mundo sabe que la pobre señorita Sicilia fue humillada por su padre y prometido, seguramente se debe a que están preocupados por su falta de salud. Pero no debe darse por vencida, estoy segura de que algún día encontrará a la persona que la ame por encima de todos sus muy numerosos defectos – Sicilia parece querer tirarla por una ventana
- Estoy convencido de eso – digo soltándome por fin del agarre de Rose; quiero darle una lección a estas chicas; así que me acerco a Sicilia y la tomo por la cintura, notando que mi mano es más que suficiente para abarcar el ancho de su cintura; en verdad es divina. Al sentir mi toque, intenta alejarse, pero la retengo conmigo – Sobre todo, porque Sici terminó su compromiso con Anthon por mi culpa – todas se quedan perplejas ante mis palabras; Sicilia incluida - ¿Verdad cariño? – pregunto, colocando en mi rostro la primera sonrisa sincera en meses.