Boda... parte 1

1750 Palabras
POV SICILIA Suelto una risa mientras me veo en el espejo; hoy es la boda de mi hermanastra con mi prometido, aunque supongo que debería dejar de referirme a él por ese título. La verdad es que, no contenta con quitarme el novio; ahora me viste como dama de honor con un vestido que me hace lucir como una payasa; mangas extravagantes de un rosa chillante y un estúpido sombrero lleno de flores horribles. - Cariño, ya es hora – mi madre me observa con horror - ¿Ese vestido? - Sì, soy la muy feliz dama de honor de mi querida hermana – digo con sarcasmo – Pero no te preocupes, no planeo estar mucho tiempo en la boda, así que no importa. - Lo siento tanto… - No, no te disculpes; sabes perfectamente lo que tienes que hacer si quieres ayudarme – me acerco a ella para poder estar de frente – Necesitamos recuperar todo lo que mi padre te ha arrebatado, no podemos permitir que él se aproveche de los bienes de tu familia, nos trate como basura y se lo deje todo a esa mujer. - Mi amor, sabes que no podemos ganarle. Por el momento, no puedo hacer nada. - Mamá, solo debemos esperar a que la representación que firmaste se venza; tienes que pararte firmemente frente a él por una vez en tu vida; de lo contrario, traerá a esa mujer a casa junto con su hija y nos sacará de aquí; quitándonos todo. - Tu padre jamás haría eso. - ¡Metió a esa chica a la casa como si nada para luego quitarme mi felicidad! ¿crees que él siente algún aprecio por nosotras? – intento desesperadamente abrirle los ojos a mi madre – Debemos abandonarlo nosotras, antes de que él lo haga. Tu eres la del dinero en esta casa, solo debes ponerte firme – suplico desesperada. - No es momento de hablar del tema – se aparta de mi agarre – Confío en tu padre, él no me traicionará de esa manera. - Sigue engañándote de esa manera si quieres, pero créeme; lo hará y yo te lo haré saber en cuanto suceda – ante esta promesa, mi madre sale de la habitación; yo respiro profundamente mentalizada a soportar la humillación que estoy a punto de recibir. Camino mientras me repito una y otra vez que esto no es nada, hasta que estoy a punto de desfilar hacia el altar. - ¡Luces preciosa hermanita! – Carys ya se encuentra en su lugar, no respondo a su cumplido y me coloco frente a ella para ingresar como la dama de honor que soy - ¿Cómo se siente? – susurra en mi oído – Caminarás hacia el altar en donde el hombre que amas está esperando, pero… no eres la novia – Vuelvo a respirar para no golpearla, todo mientras ignoro sus palabras mantengo mi vista al frente – Grábatelo bien en la mente, nunca te casarás y todos los planes que tenías con él, ahora son míos – dejo salir una risita - Lo dice la chica que aceptó al prometido de su hermana debido a que fue rechazada por su hombre ideal – puedo sentir su mirada asesina, me giro levemente para verla de reojo - ¿No es por el rechazo de Theo Ferith que haces esto? – vuelvo a dirigir mi vista al frente, con toda la altitud que puedo – Ahora vivirás con un hombre que solo piensa en mi y que nunca te querrá de la manera en la que me quiere a mi ¿Enserio crees que ganaste algo? - Bastarda….- se detiene debido a que la música de entrada empieza a sonar, por lo cual empiezo a caminar por el sendero que me guía hasta el altar, siento las miradas de las personas clavadas en mi (ya sea por el ridículo vestido que llevo puesto o porque no soy la novia de mi prometido) Camino de la manera más elegante y agraciada que puedo, pero cuando mis ojos se conectan con los de Anthon, se me es difícil mantener mi mirada altiva; en verdad luce precioso vestido de novio al final del altar, creo que al final; las palabras venenosas de Carys tuvieron efecto en mì. Llego por fin a mi lugar y la música de entrada de la novia empieza a sonar; pero Anthon mantiene su vista fija en mí; provocando una incomodidad palpable en el entorno. Mientras la novia camina hacia el altar colgada del brazo de nuestro padre, el novio solo me ve a mí. Cuando la ceremonia empieza, Anthon no dirige ni una sola mirada a su futura esposa, se dedica a ver al frente y lanzarme miradas furtivas a mí, hasta que el sacerdote los declara marido y mujer. Cuando el momento del beso llega, Anthon evita los labios de Carys y simplemente la toma del brazo para salir del altar entre los aplausos de los invitados. También salgo del lugar apurada por esconderme en algún lugar para poder calmarme un poco. - ¡Hija! – mi padre me toma del brazo fuertemente – Es momento de la recepción – me arrastra hasta la mesa principal de la familia en donde tanto los novios como las familias se encuentran. Me obligo a sonreír mientras algunos invitados se acercan a felicitar a la pareja; esta boda parece un circo total. Cuando los novios bailan por primera vez como pareja casada y luego mis padres se unen a la danza, es mi oportunidad para escapar. Me levanto de la mesa y corro hacia la esquina más alejada que pueda de la celebración. - Si tratas de ocultarte, no está funcionando – me giro para poder ubicar al dueño de la voz que me sobresaltó en medio de mi huida – Con ese vestido, aunque te escondas en África; aún serías visible – le dedico una mirada de fastidio total - Piérdete Theo, no estoy de humor para soportarte en este momento – le suelto - Wow… oye, sé que no la estás pasando muy bien; pero yo no tengo la culpa de nada – se defiende - ¿Un trago? – me ofrece - No tomo alcohol – digo rechazándolo - Cierto, olvidé que eres la señorita “Caja de cristal” – se toma de un tirón la bebida que me había ofrecido y toma una nueva – Pero ya enserio ¿Qué demonios pasó? – pregunta – Hasta donde recuerdo, eras tu la prometida de Anthon. - ¿Por qué no le preguntas a tu amigo al respecto? - Porque ahora mismo está bailando con su esposa y sería algo muy fuera de lugar, preguntar el motivo por el cual se casó con la hermana equivocada. - Lárgate ¿sí? ¿No crees que he sido torturada lo suficiente por el día de hoy? - Oye, yo estoy de tu lado; no apruebo el comportamiento de Anthon ¿Qué le sucede? – suspiro frustrada, no entiendo que hace aquí en lugar de estar con sus amigos – Como sea, no deberías esconderte; después de todo, tu no hiciste nada malo. - ¿Estas tratando de animarme? - No – dice rápidamente – Solo expreso lo que pienso. - ¿Qué haces aquí? – pregunto finalmente – No me digas que Theo Ferith también se esconde de algo. - Puede ser… la verdad no estoy de humor para soportar tonterías. - Que curioso, eso es lo mismo que yo pensé en el momento en el que me hablaste por primera vez. - ¿Cuál es tu problema conmigo? - No tengo problema contigo, no eres tan importante. - ¡Claro! Debes estar totalmente destruida por el abandono de tu amado prometido, es mi culpa por simpatizar con personas malagradecidas. - ¿Por qué exactamente debería estar agradecida contigo? - Muchas cosas… por cubrirte en el aeropuerto, por ejemplo – desvío la mirada ante la mención de esa situación – Supongo que iban a escaparse juntos ¿Por qué no lo hicieron? Eso me da mucha curiosidad. - Bueno, si tu no te vas – levanto mi vestido para poder caminar – Me iré yo – he dado un par de pasos cuando siento su agarre en mi brazo - ¡Espera! – pide - ¿Por qué? - ¡Joven Ferith! – un grupo de chicas llega hasta nosotros – Lo estábamos buscando por todos lados – todas parecen emocionadas de poder encontrarlo finalmente - Oh, ¿enserio? – pregunta poniendo una sonrisa claramente forzada en su rostro - Sì, ¿Por qué está tan apartado? – ante la pregunta de una de ellas, las demás parecen notar que también me encuentro en este lugar. - ¡Señorita Giannoli! – me saluda una de ellas – No la vi allí parada. - Lo noté – respondo - Debe sentirse incomoda ante esta situación – habla otra de ellas – Escuché que al principio usted era la prometida del novio ¿Cómo terminaron las cosas de esta manera? - ¡¿Enserio era su prometida?! – pregunta otra de ellas - ¡Esto es un total abuso! ¿Cómo pueden tratarla de esta manera? – este grupito de arpías empiezan a enfadarme - No tienen de que preocuparse, yo me encuentro de maravilla – respondo - No tiene que fingir ser fuerte con nosotras; quiero que sepa que la apoyamos totalmente. - ¿Usted que opina, joven Ferith? - Creo que no debemos opinar sobre la vida de la personas, menos si no tenemos idea de lo que sucede realmente. - Es todo un caballero – una de ellas se restriega sobre su brazo, claramente insinuándosele – Todo el mundo sabe que la pobre señorita Sicilia fue humillada por su padre y prometido, seguramente se debe a que están preocupados por su falta de salud. Pero no debe darse por vencida, estoy segura de que algún día encontrará a la persona que la ame por encima de todos sus muy numerosos defectos – a este punto quiero arrancarle el cabello a esa zorra. - Estoy convencido de eso – Theo se suelta de su agarre y me toma por la cintura, intento apartarme al instante, pero él me retiene – Sobre todo, porque Sici terminó su compromiso con Anthon por mi culpa – sus palabras me dejan tan desconcertada como a las lagartonas frente a mi - ¿Verdad cariño? – me pregunta con una sonrisa en el rostro.
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