POV SICI
Observo a mi madre procesar toda la información que acabo de soltarle; desde que me marché de casa, mi vida con Theo y el trato que hicimos. No me gusta ocultarle nada, y aunque suene extraño decir en voz alta todo lo sucedido; en verdad creo en Theo.
- No entiendo… - juega nerviosamente con la tasa de Café que tiene en la mano - ¿Tu que le darás a cambio de todo esto? – pregunta
- Por el momento… no lo sé – afirmo – Dijo que iba a saberlo cuando llegara el momento.
- ¿Y quieres casarte con él? Es decir, ¿Vas a casarte o solo se comprometerán?
- Yo… aun no lo hemos decidido – afirmo, la verdad es que yo tampoco tengo idea; solo hemos hablado del compromiso, pero no de boda.
- Hija… no tienes que hacer esto – me toma la mano – Nadie hace las cosas sin pedir algo a cambio, él debe sacar algún provecho de todo esto. Si no quieres estar con él, podemos…
- Madre, te conté esto para que estuvieras informada; pero la verdad es que no planeo alejarme de él.
- ¿Lo amas?
- Es demasiado pronto como para hablar de eso y con lo sucedido con Anthon, no quiero volver a arriesgarme. Por el momento, solo estamos dejando que todo fluya.
- Esto no es un rio – dice – No tiene porque fluir; deben actuar de manera responsable.
- Mami, no te preocupes. Él no se parece en nada al idiota de Anthon; Theo es un hombre de acción a diferencia de él. Sé que él cuidará muy bien de mi y de ti.
- No quiero que nadie cuide de mí; no a costa de tu felicidad.
- Él no me hace infeliz – aseguro.
- ¿Te gusta?
- Sì
- ¿Te gusta él o el acto que arma para poder cumplir con su trato? – su pregunta me atraviesa como una daga. Nunca había considerado esa opción; él se comporta de la manera en la que le pedí, pero ¿es ese el verdadero Theo? O simplemente lo hace porque se lo pedí - ¿Ves? Ni siquiera tu estas segura de todo esto.
- Madre, no me confundas…
- Solo digo las cosas como son – no le respondo, todo esto empieza a darme dolor de cabeza – No quiero que salgas lastimada de nuevo.
- Lo sé, te aseguro que no pasará.
- confío en ti – asegura – Ahora debo irme, tu padre se molestará si tardo.
- Está bien, igual tengo cosas que hacer – nos abrazamos en forma de despedida.
- Te quiero cariño.
- También te quiero Mami – ambas salimos de la cafetería y la observo alejarse en el tráfico.
Le doy la dirección a mi chofer para poder dirigirme al restaurante que Hilary me indicó ayer; la verdad es que no puede rechazar su invitación, es una mujer muy insistente. Al llegar, me alegro de haberme puesto uno de los vestidos elegantes que Claire me envió; es un hermoso restaurante.
- Su nombre, por favor – pide el Host
- Sicilia Giannoli – respondo, aunque no sé si debí dar el nombre de Hilary.
- Por aquí, por favor – dejo salir el aire que retenía por los nervios y lo sigo hasta una enorme mesa circular en donde hay sentadas por lo menos 10 chicas más. No estoy segura de que sea esto; esperaba un almuerzo más íntimo. Llamo la atención desde el momento en el que me siento, sus miradas se me clavan en todo el cuerpo; como si estuvieran a punto de devorarme.
- Buena tarde – las saludo con una sonrisa en mi rostro
- Hola – saluda la que está sentada a mi lado – Soy Sandy – se presenta
- Un gusto, soy Sicilia – respondo
- ¿Eres la inmigrante italiana que enredo a Theo? – pregunta una chica en el otro extremos de la mesa.
- ¿Perdón? – pregunto
- No, nada; no es nada – agrega otra de las chicas. Las observo a todas, parece una convocatoria para un desfile de modas con supermodelos; son altas, con cabello y piel perfecta.
- ¿De donde conoces a Hilary? – pregunta otra de ellas - ¿Te la presentó Theo?
- La conocí ayer – afirmo, sintiéndome más incomoda de lo que creí posible.
- Eso lo explica – se ríe otra de ellas
- ¿Qué cosa?
- Eso explica porque cometiste la estupidez de presentarte hoy aquí – responde mientras le da un sorbo a su vino con sus labios perfectos.
- ¿En verdad van a casarse? – pregunta la morena sentada frente a mi
- Estamos comprometidos.
- Eso no te garantiza nada – asegura como si lo conociera - ¿Estas embarazada? ¿es eso?
- Él es muy cuidadoso en el sexo – la rubia a su lado deja salir una risita – Sì, eso todas lo sabemos - ¿Qué es esto?
- ¡Hola a todas! – Hilary llega por fin, sentándose en la silla vacía que hay a mi lado – Lamento la demora. ¿Por qué las caras? – pregunta al notar el silencio que reina en la mesa
- Por nada en especial – comenta una de las rubias
- Sici, me alegra mucho que hayas venido cariño – le suelto una sonrisa forzada – Por favor, sirvan la comida- pide y en poco tiempo, todas tenemos frente a nosotras un enorme filete.
- ¿Filete? – por la forma en la que formula la pregunta, supongo que es como una broma interna.
- Para recordar viejos tiempos – responde Hilary - Sabes que el filete es su comida favorita ¿verdad? – la observo con un horrible sentimiento pesándome en el estomago
- ¿Te refieres a Theo?
- ¿A quien más? – todas ríen
- ¿Qué significa todo esto? – pregunto a Hilary
- Sici, ahora que eres la prometida de Theo; quise hacer una pequeña reunión para poder darte consejos sobre él – dice de la forma más cínica que he visto en mi vida – Todo con nuestra mejor intención; queremos que su relación florezca como se debe.
- ¿Y ellas quienes son? – la interrogo – No creo que deban estar aquí.
- Te equivocas – habla de nuevo la morena – Nosotras, lo conocemos mucho más que tú, nenita.
- ¿Deberíamos empezar? – dice Sandy a mi lado – Iniciaré yo… - se da media vuelta para verme de frente – A Theo le encantan los juegos previos antes de tener sexo – dice sonriendo
- ¡Sigo yo! – la chica castaña sentada junto a Sandy levanta la mano, como si se tratase de un concurso de preguntas – No intentes celarlo u controlar sus pasos, eso enserio le molesta – aprieto mi puño bajo la mesa.
- Supongo que es mi turno – habla otra de ellas – Veamos… ¿Qué podría servirte?. Oh, has mucho ejercicio, él en verdad tiene energía en la cama y si te pide más; no te niegues – el corazón se me estruja al recordar nuestra primera noche juntos.
- No lo presiones a hacer cosas que él no quiere – continua otra de ellas
- Utiliza siempre la ropa que él te brinde; sobre todo si es lencería – el estomago se me revuelve sin siquiera haber probado el filete.
- No preguntes nada acerca de sus negocios, odia que se metan en sus asuntos – escucho hablar a otra.
- Odia las mascotas; sobre todo las que tiene demasiado pelo – miro al frente intentando colocar una mascara de indiferencia en mi rostro; pero no sé si lo estoy logrando.
- A Theo no le gusta compartir la misma cama, solo complácelo y luego duerme en otro lugar – anoche me dejó en mi habitación y él durmió en la suya; aun cuando ya habíamos estado juntos. Una por una, dicen sus supuestos consejos hasta llegar a Hilary.
- ¡Chicas! Ya han dicho todo; ¿Ahora que podría decir? – me sonríe como si fuera mi mejor amiga, levanto el rostro esperando sus palabras – Sici, cariño; Theo no perdona las traiciones, así que no pienses en nada que pueda hacerlo sentir traicionado y si tienes problemas y necesitas consejos; aquí estamos para ti – esto es un chiste, pienso – Después de todo, nosotras fuimos las ultimas en estar con él. Y ahora que es tu turno, queremos que lo disfrutes mientras dure.
- Son muy consideradas – no sé como le hago para que mi voz suene normal y tranquila, pero me doy palmaditas mentales por hacerlo – Pero la verdad, creo que todos sus consejos no me servirán de nada – sus miradas de odio ya habrían acabado conmigo si se matara con la vista.
- ¿Por qué lo dices? – pregunta Hilary mientras que, por primera vez, veo tambalear su sonrisa falsa
- Porque, soy la única de todas ustedes que usa esto – levanto la mano en donde mi enorme diamante de compromiso brilla – A pesar de que dicen conocerlo a fondo, soy la única que logró tener este bebé en la mano y déjenme decirles; no es nada barato - sonrío lo mejor que puedo ante sus miradas penetrantes.
- Él es un alma libre – asegura Hilary – Veremos cuanto te dura la emoción.
- Cuidado señora…- digo la última palabra con énfasis – Juraría que sentí envidia en su tono y aquí estamos entre amigas ¿Verdad?
- Claro que sí – responde la morena
- De haberme avisado antes de esta reunión, hubiéramos invitado a más personas… como a Artemis y las demás chicas – ellas se ven entre sí – Supongo que también se las presentó ¿verdad? – claro que no lo hizo, sonrío más ampliamente – Ellas adoran las fiestas.
- Me alegra saber que se llevan bien – Hilary se toma de un tirón su vino – Pero, creímos que estaríamos más cómodas de esta manera. Tu compromiso fue muy acelerado ¿Cuánto tiempo llevan saliendo?
- No tengo porque responde a eso – le suelto
- Solo lo digo porque, apenas hace un par de semanas él permanecía en mi cama – aprieto con más fuerza mi puño – O a veces, yo estaba en su cama en el piso 95 de ese edificio divino que tiene - para este momento quiero vomitar.
- Es una mujer casada – señalo
- Ese nunca fue un impedimento para él – comenta Sandy – Sicilia, sea lo que sea… no importa como lo veas; él siempre obtiene lo que quiere.
- Así es, siempre tan perfecto; tan caballeroso y detallista – miro a la morena mientras habla – Te deslumbra con su comportamiento; habían veces que hasta pensaba que podía leer mi mente, siempre un paso adelante cuando se trataba de cuidarme.
- Hasta que se aburrió – termina otra – Y te bota; de un segundo a otro – siento que mi respiración empieza a acelerarse; es como si estuvieran excavando en mi mente, esa es la imagen que tengo de él.
- Esto es un circo – digo poniéndome de pie – No se que quieren lograr con todo esto; pero pase lo que pase, es entre él y yo – y tras decir eso, me marcho.
- ¡Sicilia! – Hilary me alcanza y se interpone entre la salida y yo
- Lo tenias todo planeado ¿verdad? – pregunto - ¿Enserio pensaste que podías humillarme con este patético grupo de chicas?
- Ellas solo son una pequeña porción de las chicas de Theo.
- No hay chicas de Theo, él no es dueño de nadie.
- Como sea – se cruza de brazos – Cuando me enteré de su compromiso, pensé que eras más bonita que yo – me mira con desprecio – Más mujer que yo; pero… apenas eres una patética chica con cuerpo de niña – la observo con total odio – Y quiero decirte que voy a luchar por su amor hasta las ultimas consecuencias; no me importa lo que tenga que hacer para tener de vuelta el amor de Theo Ferith, lo voy a lograr.
- Haga lo que se le pegue la gana, SEÑORA – aprieta los labios ante mis palabras – Yo no tengo a nadie a mi lado por la fuerza y tampoco peleo por un hombre; si él quiere estar conmigo, entonces lo hará y si no, pues entonces es todo suyo. Pero por el momento… mírenos ser felices – me marcho del lugar con la frente en alto, pero con mi corazón por el suelo, mis manos tiemblan, pero me niego a que me vean llorar. Será mejor que regrese a casa; tengo mucho en qué pensar.