Apaga la Luz...

2066 Palabras
POV THEO Sabía que Mi Nopalito tiene sus espinas muy bien guardadas y afiladas; apenas y salió con un par de rasguños de la paliza que le dio a su hermanastra. Sonrío mientras ella camina orgullosa hacia la mesa llena de comida en donde su padre ya está sentado. - Suegra – digo llamando su atención en medio de la cena – La fiesta de compromiso es el próximo fin de semana y Sici está a manos llenas con los preparativos – miento – Así que quería solicitarle su ayuda, en verdad me alegraría si nos ayuda a preparar los últimos detalles – ella me sonríe - Sería maravilloso – afirma - ¿No es así cariño? – pregunta a su esposo; el hombre solo tiene un deseo en este mundo… golpearme; pero eso me llena de alegría - Sì, es buena idea – escupe de mala gana – Pero lo mejor sería que Sicilia regrese a casa – la sola idea de que ella se aleje de mí, me dan ganas de vomitar. - No creo que sea buena idea – interviene su madre – Seguramente ellos disfrutan de su tiempo a solas. - No se ve bien que ambos estén juntos sin estar casados aún – dice – Sicilia debe volver a su casa. - Eres muy gentil, padre; pero apoyo a mi madre en esto – mi corazón se calma ante su respuesta – Quiero permanecer al lado de Theo. - Sicilia ¿Acaso mi palabra no vale nada para ti? – el viejo parece amenazarla con la mirada; y ahora soy yo quien quiere golpearlo. - Padre… - No me agrada la idea – intervengo – Ella permanecerá conmigo – tajo y lo veo retorcerse en su asiento; pero su ambición es más grande que su orgullo, así que no dice nada. La cena transcurre en una conversación sin pausa entre Mi Nopalito y su madre; me alegra verla tan feliz. Para cuando terminamos de cenar y nos despedimos, ya era muy tarde. - ¿Cuándo planeaste todo eso de la invitación? – me interroga mientras subimos los escalones hacia nuestras habitaciones - Hoy, presioné a mi madre para que adelantara la fiesta – digo sincero - Eres increíble ¿Te lo había dicho? - No, pero no está de más – afirmo. Llego a mi habitación y abro la puerta; estoy muy cansado. Siento un empujón, obligándome a ingresar dando tropiezos - ¿Qué haces? – pregunto sorprendido por su actitud; al girarme la veo lanzarse sobre mí, tomándome por el cuello y enroscando sus piernas en mi cadera. La sostengo rápidamente por su trasero para evitar que caiga. - Gracias – dice y luego estampa sus labios con los míos. Su beso es ardiente, exigente y cargado de deseo (el cual correspondo) – Le pediste ayuda a mi madre aun sabiendo que la fiesta ya está preparada; con el único objetivo de que yo tenga contacto constante con ella ¿Verdad? - Creí que así estarías mucho más tranquila – ella vuelve a besarme haciendo que me derrita por dentro. - Si sigues comportándote de esta manera, no tendré como pagarte – me sonríe de la manera más linda que he visto en mi vida; con ese cabello castaño cayéndole hermosamente por su rostro. - Por el momento, no te estoy cobrando nada – respondo - ¿Por el momento? – pregunta mientras levanta una ceja - ¿Cómo planeas cobrarte todo lo que estás haciendo? - Aún no lo sé, pero cuando llegue el momento; lo aprovecharé. - Aprovecha ahora – pide mientras me da pequeños besos por todo el rostro. - ¿Qué? - Yo… quiero estar contigo – suelta y veo como su pequeño rostro se llena con un suave matiz rosa al ruborizarse. - ¿Eso qué significa? - ¿Me obligarás a pedirlo? – me cuestiona, para luego inclinarse un poco más sobre mi cuerpo y alcanzar mi cuello, en donde deposita besos que me hacen estremecer como un adolescente. - Nopalito ¿Qué haces? – ella parece ignorar mis preguntas mientras sus besos suben de tono, si continua así; me veré obligado a corresponderle. La sujeto como puedo mientras me dirijo a la cama; me siento haciendo que ella quede a horcajadas sobre mi regazo. Logro tomarla del rostro para obligarla a verme a los ojos - ¿Nopalito? - Intento seducirte ¿No lo ves? – sonrío antes su respuesta infantil - Te aseguro que haces un maravilloso trabajo – afirmo – Pero necesito saber que piensa esa hermosa cabecita tuya ¿Te urge poner en práctica lo que has leído? - Por primera vez en mi vida, no estoy pensando en nada; solo hago lo que deseo – sus palabras hacen que mis labios se vuelvan a curvar en una sonrisa. - ¿Me deseas? - No me llamaría mujer si no te deseara – reconozco mis propias palabras en esa oración. - ¿No te arrepentirás? – acaricio su cabello, como si se tratase de esos documentos que leo con tanta concentración. - Eres la única persona en el mundo que me escucha, la única que en verdad ha estado de mi lado; sin pedir nada a cambio. - No quiero que te sientas obligada a nada. - No me siento obligada; al menos, no es eso lo que siento en mi entrepierna – la observo sorprendido; es la primera vez que la escucho hablar de esta manera y es realmente refrescante. - Nopalito… - Cierra la boca; esto se reduce a una sola cosa – se acerca más a mi - ¿Me deseas? - Sì empiezo, no habrá marcha atrás – aseguro - Lo sé; no quiero que des marcha atrás a nada referente a mì - ¡carajo! La tomo fuertemente de la nuca; estampando nuestros labios en un beso ardiente, cargado de todo el deseo que he estado conteniendo desde que la vi en esa lencería negra. Ella hace lo propio, enredando sus dedos en mi cabello mientras intenta llevarme el paso. No puedo hacerle todo lo que mi mente retorcida está planeando; es su primera vez, necesito ser lo más cuidadoso posible. Empiezo a recorrer sus curvas con mis manos, sintiendo su cintura, su trasero pegado a mi regazo y sus piernas; meto la mano bajo su vestido subiendo poco a poco, su piel es realmente suave y huele delicioso; no puedo describir ese maravilloso aroma. Ella también decide explorar mi cuerpo, se aparta un poco sin cortar el contacto de nuestras bocas y quita mi saco con un poco de dificultad, se deshace del nudo de mi corbata para luego empezar con los botones de la camisa, cuando logra quitar hasta el último dejando mi torso desnudo para ella sus manos lo exploran poco a poco y es como si el fuego la acompañara; con cada toque en mi piel, mi deseo se vuelve más desenfrenado y me obligo a recordar que debo ser cuidadoso con ella. Me pongo de pie para poder depositarla en la cama con cuidado, cuando nos despegamos veo su precioso rostro mientras sus ojos me ven con un brillo en ellos que me emociona, su respiración agitada que me indica exactamente qué es lo que está sintiendo en estos momentos. - Mi Precioso Nopalito – susurro mientras me acerco a su cuello, depositando besos mientras mis manos se aventuran a sus pechos, estrujándolos y acariciando su pezón por encima de su ropa; ella se retuerce bajo mi cuerpo. Dejo un río de besos que va desde su cuello hasta sus piernas, en donde su vestido yace arremolinado; la despojo de la tela que cubre su piel dejándola únicamente con sus bragas – Me complace ver que no llevas sostén – le susurro con mi vista clavada en sus ojos cuando me acerco a uno de ellos y lo chupo. - ¡Aah! – le arranco el primer gemido que se esforzaba por retener. Mi lengua saborea su aureola mientras que con mi otra mano me aventuro a su otro seno, que suplica por atención; lo tomo entre mis dedos acariciando la punta para luego tirar de su botón hasta que se pone duro – Theo… ¿Qué…? – no termina de formular su pregunta gracias al pequeño mordisco que le he dado a su pezón. Inmediatamente bajo mi mano hacia su entrepierna; acariciando su intimidad encima de sus bragas, sonrío al sentir su humedad - ¡Theo! – vuelve a balbucear cuando empiezo a frotar su clítoris. - ¿Sí? – pregunto inocentemente mientras aparto mi boca de sus senos - ¿No te gusta? – aparto la tela de su ropa interior y deslizo mis dedos sobre su intimidad desnuda; haciendo presión en su entrada. La observo apretar las sábanas mientras lucha por retener otro gemido – Solo déjate llevar, Nopalito; nadie va a escucharte, estamos en casa – intento hacerla sentir más segura. - ¿Puedes apagar la luz? – su solicitud me sorprende y me parece tierna a la vez - ¿No quieres que vea tu hermoso cuerpo? - Por favor… - no puedo resistirme a esas dos palabras mientras jadea y se sonroja bajo mi cuerpo. - Como ordenes – estiro mi mano para tomar el control de las luces y las apago; muy a mi pesar, no podré ver su precioso cuerpo. Aprovechando nuestra breve separación, quito mis zapatos y mis pantalones con todo y mi ropa interior; quedando desnudo y preparado para hacerla mi mujer y ser su hombre. - Gracias… - me recuesto sobre ella, tomando sus labios, devorándolos, chupándolos hasta que estén hinchados. Vuelvo a explorar todo su cuerpo en total oscuridad, pero sintiendo con más intensidad nuestro contacto. Mi falo está tan ansioso por tenerla que empieza a doler, por lo que abro sus piernas; posicionándome en el centro; tomo la punta y la deslizo por toda su intimidad, arriba, abajo, arriba, abajo hasta posicionarme en su entrada. - Voy a penetrarte – advierto, en un intento de no tomarla desprevenida - Haz lo que quieras…- suelta jadeando – Siempre y cuando se sienta así de bien. - Se sentirá mucho mejor Nopalito, te lo prometo – Meto la punta en su entrada, poco a poco para luego salir de ella; repito el proceso metiendo cada vez más. - ¡Carajo! – la siento arquear su espalda mientras mueve su cadera pidiendo más. - ¿No te duele? - ¡Se siente… increíble! – gime; decido penetrarla de una estocada, metiendo todo mi pulsante deseo dentro de ella - ¡Ah! – corto su gemido con mi boca; la beso fuertemente mientras ella enrosca sus piernas en mi cadera; iniciando una coreografía de estocadas lentas y profundas. Puedo sentir como sus paredes me reciben gustosas, apretando mi falo desesperadamente; si tan solo se pudiera vivir en este momento - ¡Theo… Carajo! – tomo sus manos y las aprisiono sobre su cabeza, intensificando mis penetradas haciendo que el sonido de nuestras intimidades chocando, resuene por toda la habitación. Está al límite, lo sé; pero no quiero que se corra, no aún. Bajo el ritmo de las estocadas, pero no la intensidad; disfrutando un poco más del sabor de sus labios en los míos, del roce de sus senos bajo mi peso, de sus gemidos y sus intentos de acercarse más a mi piel; como si quisiera que nos fundiéramos en un solo ser - ¡No lo soporto…! – ha llegado a su límite; retomo el ritmo rápido y duro, balanceando mis caderas en su interior. Siento como aprieta mi mano y sus paredes intentan aprisionar mi m*****o dispuesto a permanecer en su interior; vuelve a gritar mi nombre mientras siento todo su deseo bañarme, su cuerpo tiene pequeños espasmos gimiendo como siempre lo soñé; no bajo la rapidez de mis penetradas, buscando mi propia liberación - ¡Theo! – siento de nuevo sus paredes tensarse a mi alrededor, se volverá a correr y creo que esta vez, la voy a acompañar. - ¡Córrete, Nopalito! – un gemido se escapa de mi garganta en el momento en que ambos nos lanzamos del precipicio juntos, explotamos en mil partículas hasta dejar todo mi deseo dentro de ella. Me recuesto en su pecho, recuperando el aliento; siento sus brazos rodear mi espalda y besa mi cabeza... esta mujer, será mi perdición.
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