POV THEO
Camino de un lado al otro en mi oficina, fijo la vista en el reloj que tengo en la pared; los segundos se hacen eternos.
- ¿No podemos adelantarnos y que nos vea allá? – pregunto
- No y deberías utilizar este tiempo para calmarte, pensar en lo que vas a decir – se gira y me mira – Más vale que valga la pena lo que vas a decir, estoy arriesgando mi amistad con ella por ti.
- Oye, gracias por poner más presión en mi conciencia – le suelto molesto.
- ¿Pedirás perdón?
- Claro que lo haré.
- Bien – mira su teléfono – Está abajo, vamos – se pone de pie y yo la sigo automáticamente.
- Cancela todo – digo a Dan sin explicar nada más. Cuando bajamos al sótano; los autos de Cole ya nos esperan – Rápido – lo apresuro cuando entro al vehículo. El chofer acelera y nos incorporamos al tráfico.
- Relájate, ella no debe verte de esta manera.
- ¿Y cómo debería verme? – pregunto exasperado; Cole dedica una mirada de fastidio a Arte.
- Está irritable – dice ella – Pero tranquilo, si se pasa… yo misma lo arrojaré por la ventana.
- Lo siento – me disculpo – Es solo… estoy impaciente y aterrado.
- Hermano, solo debes ser sincero con tus sentimientos; puede que ella te mande por un tubo, pero no hay nada que con tiempo no se logre.
- Exacto, solo debes ser perseverante con ella – concuerda Arte
- ¿Cómo la encontraste? – pregunto
- Pues, ustedes se enfocaron en buscarla en todas las propiedades de los Giannoli.
- ¿Y?
- Pues, ella también tiene el apellido de su madre – dice como si fuera obvio – Busque en las propiedades de la familia Marino – se encoje de hombros – Y la encontré.
- Eres una genia - Cole le sonríe – Deberías trabajar conmigo, serias un buen elemento en mi negocio.
- Mis servicios son caros – se jacta – Y, además, Kaleb se opondría firmemente.
- Seguro que sí - trato de calmar mis nervios con cada calle que avanzamos. Haré lo que sea para que regrese a mí, lo que sea.
- Es aquí – mi corazón vuelve a acelerarse, el auto se detiene frente a un pequeño edificio y noto que estamos casi a las afueras de la ciudad – Vamos – me anima Arte quien ya se encuentra en la acera. Me bajo del auto y la sigo por el lugar, no es para nada lujoso… difícilmente es adecuado para que ella viva aquí. ¿Qué diablos está haciendo?
- No me gusta el lugar – comento viendo la fachada
- ¿Por qué? Yo creo que el lugar es lindo, lo que sucede es que estas acostumbrado a tener oro en las paredes de la entrada – no le respondo, este no es el momento de pelear con ella. Cuando por fin el ascensor se detiene en uno de los pisos y Arte recorre los pasillos, mis manos sudan incontrolablemente – Quédate aquí – me pide Arte – No creo que abra la puerta si te ve – tiene razón. La veo golpear sus nudillos contra la madera de la puerta.
- ¿Sì? – es su voz… es ella; por fin.
- Sici, soy Artemis – rezo para que abra la puerta.
- ¿Vienes sola? – pregunta desde el otro lado, le dedico una mirada de suplica a mi amiga de la infancia; la veo suspirar en derrota.
- Sì – responde y escucho como los seguros de la puerta son retirados uno a uno.
- Arte ¿Cómo me encontraste? – cuando abre la puerta lo suficiente; me planto frente a Artemis captando todo su espacio visual. Su mirada se congela en ese instante, igual que la mía. Lleva una gruesa bata cubriendo su cuerpo, está un poco despeinada y hay unas ojeras bajo su rostro. Cuando reacciona y nota quien está frente a ella, intenta cerrar la puerta de manera desesperada.
- ¡No! – suelto mientras coloco mi mano sobre la puerta, evitando que la cierre – Espera afuera Arte – Digo mientras doy un paso dentro del departamento, ella consciente de que no puede detenerme; se da por vencida y retrocede unos pasos, dejándome entrar. Cierro la puerta y la veo de frente.
- No tengo nada que decir – su voz es temblorosa.
- Pues yo sí – avanzo otro paso hacia ella.
- No tenemos nada de qué hablar – insiste – La boda no se efectuó y nunca se va a realizar. Hemos terminado – cruza sus brazos y me dedica una mirada temblorosa mientras aprieta sus labios.
- Sé que estás molesta, te sientes traicionada y lo entiendo – empiezo avanzando otro paso – Pero debemos hablar…
- ¡No hay nada que decir! – taja retrocediendo los dos pasos que yo avance – Una imagen vale más que mil palabras, te acostaste con esa perra y luego regresaste a casa como si nada hubiera pasado – su voz es desgarradora, como si me rasguñara el pecho – Eres justamente como dicen esas perras locas, usas a las personas hasta que te aburres de ellas. Así que, no voy a quedarme para que sigas humillándome; ya lo han hecho suficiente en mi vida. Y no pienso permitírselo a nadie ¿me entiendes? ¡A nadie!
- No, te juro… yo, ni siquiera recuerdo lo que pasó esa noche… simplemente desperté y estaba en esa habitación – me mira de forma confusa
- ¿Estabas con ella cuando fui a verte al extranjero?
- Yo… - suspiro en derrota
- ¡Estabas con ella! ¡Me dejaste plantada por ella! – se acerca y me abofetea - ¡Mientras yo me mataba con los preparativos de la boda!
- Nopalito… - otro golpe me llega de lleno; al ser la misma mejilla, el ardor es mayor.
- No.me.llames.de.esa.forma. – puntualiza cada sílaba – Vete, no quiero tenerte cerca.
- Sicilia, por favor. Te juro que no se repetirá…
- Eso es lo que dicen todos- asegura, empiezo a frustrarme; la desesperación no me deja pensar con claridad. Pero ¿Qué podría decir para convencerla?
- Sé que todo lo que digo en este momento suena a una excusa patética – tomo sus manos con fuerza mientras ella intenta soltar mi agarre – Entiendo tu furia y el rechazo, pero no me voy a dar por vencido ¿entiendes? Voy a estar detrás de ti lo que sea necesario, no puedo vivir sin ti – le aseguro - ¿No sientes lo mismo? ¿Te es fácil alejarte, así como así?
- Tu me facilitas las cosas – tira de su mano y decido soltarla para evitar lastimarla accidentalmente - ¿Enserio piensas que voy a creer que una persona como tu puede querer a alguien?
- No digas eso; sabes perfectamente que no soy la basura que la gente sin oficio dice por allí.
- ¿Eso te repites a ti mismo para no creerlo? – la miro dolido y ella evade verme al rostro.
- Sici… mi declaración fue verdadera; es verdadera. Yo… nunca había experimentado esto antes, lo he visto… muchas veces, en mis amigos; pero ahora que lo siento, aquí – pongo una mano en mi pecho, justo sobre mi acelerado corazón – No voy a renunciar tan fácilmente.
- Tienes a todas las mujeres disponibles para experimentar eso, hazlo. Ahora eres libre de irte con cualquiera de ellas, con la rubia extranjera. Vete y déjame en paz ¿Es mucho pedir eso?
- Mi amor, por favor…
- No soy tu amor y tu tampoco eres mi amor – veo como intenta quitarse el anillo de compromiso.
- ¡No! – me apresuro a detenerla, tomo sus manos entre las mías evitando que se quite la sortija.
- Theo, por favor – tomo su rostro entre mis manos y veo que contiene sus lágrimas – Solo nos haremos daño.
- Pues hazme daño, no me importa – veo como una lagrima recorre su mejilla y el corazón se me estruja – No llores, mi amor. Solo dame otra oportunidad, no voy a fallarte.
- Esta relación nunca debió haber empezado en primer lugar – sus lágrimas siguen corriendo por su rostro – Agradezco lo que hiciste por mi y por mi madre, pero no voy a regresar contigo.
- Escucha, no tienes por qué decidirlo ahora – seco sus lágrimas – Podemos darnos más tiempo, conocernos mejor – deposito un beso en su mejilla - Haré lo que quieras, lo sabes. Solo dame la oportunidad.
- Vete, no quiero. Por favor entiende – me empuja rompiendo nuestro contacto.
- No voy a darme por vencido – me abalanzo sobre ella, tomando su delgado cuerpo entre mis brazos en un fuerte abrazo. Puedo sentir ese olor que solo he llegado a soñar en los últimos tres meses, su cuerpo contra el mío y su vientre… ¿Su vientre?. Me separo de ella, dirigiendo mi vista hacia su estomago abultado. Separo su bata y coloco mis manos sobre su vientre duro; la verdad me golpea repentinamente, levanto la vista para ver su rostro y ella llora con más intensidad - ¿Estás embarazada? – susurro mientras un leve mareo sacude mi mundo… ¡Voy a ser padre! ¡Mi nopalito me dará un hijo! Una sonrisa se dibuja en mi rostro, esto… resuelve todo.