En el momento que abrió el correo por poco le da un infarto, el costo de su vestido se encontraba ahí y sumado a eso los accesorios que Sophie le había dado. — ¿Acaso esta mujer ha perdido la cabeza? Arabella no perdió el tiempo y se fue a la boutique de Sophie, ella era acompañada por Lorenza que estaba igual de escandalizada que su nuera. — ¡Sophie Rapaccioli! Todos los clientes se sorprendieron al ver que Arabella se encontraba furiosa. Sophie, como si esperara la visita de la mujer, salió a su encuentro. — ¿Qué sucede? — Dime que es una maldita broma lo que me pides. — ¿De qué hablas? — ¡Hablo de la factura por el vestido de novia y los accesorios! No puedo creer que te atrevieras a cobrarme algo que me dijiste que iba a ser gratuito. — Es cierto que dije que iba a ser gratuit

