Cuando regresé a nuestra casa en la playa, noté que algunas cosas ya no estaban, su ropa se había ido, su cámara tampoco estaba, ni cualquier otro dispositivo tecnológico que le perteneciera. Algunas cosas estaban dispersas en la cocina y en la habitación, se notaba que Antoine había tomado mis advertencias en serio, y lo agradecia al cielo, de otra forma todo hubiera sido demasiado complicado para mí. Subí directamente hacia nuestra habitación y luego al baño, entonces le di una última mirada a mi reflejo antes de oscurecer más mi cabello y cortarlo un poco. Entonces, busqué el arma que tanto escondía, entonces me senté en el borde de la cama pensativa. ¿Cuántas veces había pensado en cómo todo se acabaría para nosotros? Eran tantas veces y a la vez tan pocas, porque aunque reunía el v

