Un paramédico se encargó de revisar mi cuello que había sido rozado por la bala que hirió a Carlo en un hombro, la bala que me tenía un poco sorda de un oído y algo mareada por el desequilibrio auditivo que sentía. Me encontraba dentro de una ambulancia que habían traído más que todo por mi, temían por mi supervivencia; pero, no habían dudado en dispararme, bueno, en disparar una bala que pudo haberme herido de gravedad. Aunque, no me molestaba, a decir verdad, estaba preparada para morir en ese lugar. Me pusieron un pequeño vendaje en el cuello justo antes de que el señor Brown se acercara con sigilo, me había estado viendo desde la distancia todo el tiempo, creo que su objetivo de hoy era mantenerme con vida y aunque el peligro había pasado continuaba asegurándose de que me encontrara

