ELY. - - - - - Abro los ojos escuchando el llanto de Maxi, mi principito es muy madrugador, aunque, siempre después de comer vuelve a dormir. Me acerco para tomarlo en mis brazos, sonrío al verlo estirando su cuerpecito de la forma más tierna que jamás haya visto. —Buenos días, mi amor —digo con dulzura y fija sus ojos en mí en lo que deja de llorar, pero sus sollozos continúan mientras busca mi pecho, descubro mi seno y él rápidamente lo toma, comenzando a succionar con fuerza, es igualito a papá en ese sentido, me rio de mis ocurrencias, tomo su manito y él presiona mi dedo mientras con el índice acaricio su suave mejilla. Lo observo fascinada, aun sin poder creer que es mío, que esté pequeñito, tan precioso, salió de mí, bueno, no voy a quitarle mérito a su padre, él también tu

