- - - - - ELY. Despertamos después de dormir poco gracias a la muchas veces que demostramos nuestro amor durante el vuelo, amanecí desnuda a su lado, Alex me presiona contra su bien formado cuerpo. —Buenos días, esposa —me saluda recorriendo mi espala con sus dedos haciendo que me erice toda. —Buenos días, esposo —menciono y escucho su risa—, creo que no poder caminar hoy —levanto el rostro para verlo, él me mira con una ceja alzada y una sonrisa pícara que me dicen que entendió lo que quise decir. —Eres un salvaje —me quejo y hago un puchero, pero es un pequeño juego, porque amo que sea tan fuerte y me tome como a una muñeca mientras hacemos el amor. —No te escuche quejarte mientras este salvaje devoraba cada centímetro de tu piel —susurra y mis pezones se ponen duros ante la im

