Tras aquel momento tan intimo, Luis se acuesta a un lado de la morena mirándole encantado y aunque intenta creerle la verdad es que no sabe que hacer pues siente un horrible ataque de celos y de frustración al verla e imaginar lo que cree que paso pero que ella asegura no sucedió además de sentirse poco hombre al no poderla tocar como le gustaría, acaricia su rostro y Luisa se abraza a él sintiendo sus pieles desnudas al tacto y sin dejar de mirarse con infinito amor y ternura deseando que suceda algo más, Luis besa la punta de su nariz sin dejar de sonreír empezando a sentirse tonto al creer semejantes tonterías que escucho, odia saber que no creyó en la palabra de su mujer a causa de los comentarios de terceras personas, sin duda es imposible fingir semejantes emociones y más al recordar

