🔶7: NO SE OLVIDA

2167 Palabras
Diego Este chico era tan descarado, pero en el excitante sentido de la palabra, Sander sabía cómo ponerme tan malditamente caliente, hablamos llegado al hotel donde nos instalaremos, Reserve solo hasta el domingo al mediodía, luego teníamos que volver a Las Vegas porque Sander tenía que asistir a la universidad. Noruega era lindo, me gustaba, había venido un par de veces, pero solo por negocios, al entrar en la habitación fuimos directo a la cama sin importar nada, descansamos como se debía porque estábamos realmente exhaustos, habíamos almorzado en el avión por lo que solo nos acostamos a descansar unas horas. Exactamente habíamos dormido 2 horas y media, eran las cuatro y media de la tarde, fuimos directo a la ducha y nos bañamos mientras teníamos pequeños jugueteos, Sander era seductor cuando se lo proponía y con lo sexi que era no podía resistirme, al final terminó siendo follado por mí, su frente recostada en la cerámica de la pared de la ducha, sus gemidos se escuchaban más fuerte por el eco que se formaba en el baño debido a la cerámica, mis caderas no paraban de chocar contra sus nalgas las cuales ya estaban levemente rojas por los choques, mis manos estaban sobre las suyas a los lados de su cabeza, mi boca diciendo cosas obscenas contra su oído las cuales hacían que ambos nos pusiéramos más calientes, sus marcas en parte del cuello y espalda eran por mi culpa, volvió su rostro un poco más para poder besarnos entre jadeos, baje una de sus manos a su polla, masturbe con fuerza y rapidez impresionantes. —Qué bueno que tapara esas marcas con el traje de no ser así todos te mirarían raro— comenté admirando mi obra maestra en su piel. —No—no tengo un traje— dijo entre medio de jadeos. —Solucionare eso— dije mientras lo seguía embistiendo y masturbando— pero no ahora— agregué disfrutando del momento. —Ahh— gimió después de la fuerte embestida— oh... oh... oh... más— rogó mientras recibía mis fuertes embestidas que hacían que su cuerpo se corriera en dirección a la pared. —Con gusto— respondí mientras seguía con mi trabajo, llevé la mano que tenía sobre la de él hasta su pezón el cual tironeé— él respondió con un gemido por lo que seguí haciéndolo. Minutos después terminó manchando la pared de la ducha con su corrida y jadeando desesperadamente, me apretaba con fuerza, a lo cual terminé corriéndome en el condón. Mi mano en su polla apretó y mi otra mano en su pezón también a lo que él gimió con un poco de dolor. En ese momento no podía razonar, solo atine a apoyar mi mano en la pared, mis jadeos en su oído, hasta que logre calmarme, luego me aparte de él y saque él condón de mi polla, lo até en un nudo y luego lo note, volví a la ducha y terminamos de lavar nuestro cuerpo, al terminar le entregué una bata y la otra me la coloque yo, entramos nuevamente al cuarto, tomemos el teléfono para llamar a recepción, solucionaría el problema de falta de traje de Sander. Llamada. —Hola buenas tardes, desde la habitación 84, soy Diego Flores, necesito que compren un traje de talla Smail color n***o con corbata dorada— pedí. —Está bien señor, en unos minutos estará en su cuarto— respondió la recepcionista— ¿algo más? Aparté el celular de mi oído y ubiqué a Sander con la mirada estaba recostado de lado en la cama, su pierna superior descubierta, mirándome atentamente— ¿Quieres algo más aparte del traje? — pregunté bajito. —Quiero maquillaje, que la base sea la más clara posible— pidió a lo que asentí. —También maquillaje para hombre, que la base sea la más clara— pedí a la recepcionista. —Claro señor— respondió antes de cortar. Fin de llamada. Al dejar el teléfono de la habitación donde estaba anteriormente, me volví Sander estaba en la misma posición, se veía tan sexi, seductoramente pasó la yema de sus dedos por el costado de su pierna destapada por la bata, acabábamos de follar, al parecer ninguno de los dos estaba satisfecho, él me estaba invitando a que lo follara a lo que claramente acepté, sin decir nada camine hasta la cama, tomé sus piernas y las abrí para mí, él estaba expuesto, abrí las dos partes de su bata quedando solo la tira que las sostenía en su plano abdomen. —Al parecer quieres llegar cojeando a la ceremonia— dije colocando sus piernas en mis hombros, él se sujetó de sus codos para verme. —Tal vez— dijo desafiante, no pude más desabroche mi bata y la tiré en el suelo, coloque nuevamente sus piernas en mis hombros, siquiera me molesté en quitarle la bata, me adentre en él un poco más rápido de lo habitual, él estaba estirado desde antes por la follada en la ducha—Ahh— gimió entre dolor y placer— No seas tan brusco, no lo decía enserio— dijo refiriéndose a lo de que quería llegar cojo a la ceremonia. —Creo que es muy tarde para arrepentirse, además tú me desafiante, acepta las consecuencias— dije mientras le daba profundas estocadas. Su espalda se arqueaba contra el colchón, su blanco abdomen me enloquecía, no sabía el porqué, al igual que su culo, era perfecto. Lo volteé dejándolo en cuatro, las marcas todavía estaban ahí, ahora un poco moradas, no sabía por cuánto tiempo más mi cuerpo dejaría de desear al suyo, pero lo disfrutaría a mas no poder. —Mírate, pensar que antes me odiabas y ahora te dejas follar por mi— dije doblando un poco su rostro para que me viera a los ojos. No dijo nada solo gimió en respuesta, para luego tocar la cama con su cara, al ponerse en esa posición, me daba más acceso a su entrada y me dejaba la mejor vista de todas. Bajé mi mano desde su trasero a su nuca, tan malditamente descarado, estuvimos por unos minutos en la misma posición, luego me separé un momento para que se colgara de mi cuello y sus piernas en mi cintura volví a adentrar mi polla en su entrada y camine hasta el enorme ventanal el cual daba vista a un nublado Oslo, apoyé su espalda en el ventanal, su piel se erizó y su entrada se apretó en mi polla, solo por el contacto con el helado vidrio. Lo follé contra el vidrio. —Espero que nunca lo olvides, te estoy follando en frente de todo Oslo— dije envistiéndolo fuertemente contra el vidrio. —Nunca— repitió en un jadeo— Nunca lo olvidaré— aferró sus manos a mi cuello, en sus ojos podía ver que estaba diciendo la verdad. ×•×•×•×•×•×•×•×•×•× Estábamos presenciando el vals de los esposos se veían tan enamorados, me hacía muy feliz saber que mi hermano está muy enamorado y feliz junto a Azúl, ellos se merecían la felicidad más grande, eran las personas más buenas que había conocido, a pesar de que Ariel no fue así siempre él había cambiado y valoraba mucho eso. Miré a Sander, él estaba a mi lado, viendo con una sonrisa a los chicos, lo entendía era inevitable no contagiarse de felicidad al verlos tan enamorados, cuando terminó la música todo fueron a bailar por lo que también quería. —¿Quieres bailar? — pregunté a Sander. —Si, me encantaría— respondió sonriendo, abracé su espalda baja y no solo para que supieran que era mi acompañante también por que a él le dolían las caderas, al estar en la pista enrede mis brazos en su cintura y él en mi cuello, la música era suave por suerte porque no creía que el pudiera bailar algo más movido, no éramos muchos por lo que había harto espacio en la pista. —¿Estas cansado? — pregunté, porque tenía una expresión en su rostro un poco extraña, que hacían que sus ojos se entrecerraran— ¿o estas enojado? —No, es solo que me duelen los ojos, al parecer tengo sueño— dijo apoyando su cabeza en mi hombro— siempre hago esta expresión cuando me siento así, es porque me cuesta mantener abierto los ojos— explico sin verme. —Lo entiendo ha sido mucho por hoy— dije pensando en todo lo que habíamos hecho hoy desde levantarnos para llegar al aeropuerto a las tres con cuarenta de la mañana hasta justo ahora, donde bailábamos lentamente junto con el ritmo de la canción. —Fue muy romántico lo que hizo tu hermano— comentó Sander, todavía con su cabeza en mi hombro. —Lo fue, es porque está muy enamorado nunca había hecho algo tan romántico— le conté. —Se nota— dijo en un susurro, hasta pensé que se había dormido, de no sé por qué volvió a hablar— por cosas como esas es que extraño tener un novio, siempre te preguntan cómo amaneciste, como estas, como estuvo tu día, te regalan abrazos, chocolate, osos, flores, extraño ese tipo de cosas— dijo con un poco de tristeza. —Tengo una idea— dije sin pensarlo, nunca le había propuesto algo así a alguno de mis amantes, esto era raro, pero de igual manera se lo diría, no perdía nada— podemos hacer ese tipo de cosas mutuamente pero solo como si fuera algo normal, ya sabes eso no puede cambiar nuestros sentimientos— dije un poco nervioso, pero sin demostrarlo. Él apartó su cabeza de mi hombro y me miró a los ojos, lo pensó un momento. —Acepto, pude haber dicho que no pero realmente extraño todo eso— respondió. —Bien. —Bien. Después de esa conversación salimos de la pista por que empezó a sonar música más movida y ninguno de los dos tenía ganas, además Sander no podría bailar aunque quisiera, fuimos a nuestra mesa y comimos algunas cosas, tomamos un poco de champán, conversamos con los padres de Azúl los cuales eran muy simpáticos, se podía ver que estaban muy enamorados, en un momento Azúl y Ariel se perdieron, cuando volvieron nos dijeron que Linda se había ido pero seguimos celebrando, hicimos un brindis donde ellos se dedicaron algunas palabras y luego se fueron a disfrutar de su noche, nosotros comimos un poco más, luego nos despedimos y nos fuimos, Emilia y los padres de Azúl también se iban a ir, llamamos a un Uber porque ya era tarde como para tomar un taxi, le dije a Sander que volvería en un momento, él se quedó a esperar el Uber mientras que yo entre nuevamente a la propiedad y vi las flores con cuidado, las admiré hasta que encontré unas que me llamaron mucho la atención ya que eran muy bonitas, parecía un arbusto pero tenía unas flores muy lindas de un color morado pero a la vez un poco azuladas, saqué un ramito donde habían varias y salí con ellas en la mano, no había ido ahí solo a verlas si no que por que este sería mi primer gesto lindo asía él, cuando estuve cerca de llegar a él escondí el pequeño ramito detrás de mi espalda. —Cierra los ojos— pedí antes de colocarme frente a él—Extiende tu mano hacia mi— pedí, cuando me hizo caso coloqué el pequeño ramo en su mano. —¿Qué es? me da cosquillas en la mano— dijo sonriendo. —Puedes descubrirlo por ti mismo— dije esperando a que abriera los ojos para ver como reaccionaba. Sander abrió los ojos, me miró a los ojos y luego pestañeo un par de veces para aclarar su vista luego bajo lentamente la vista hasta detenerla en su mano donde se hallaban las hermosas flores color morado medio azulado, él no dijo nada las miro y luego sonrió, levanto la vista hasta verme a los ojos. —¿Por qué me las das? — preguntó todavía sonriendo. —Digamos que es mi primer gesto lindo— dije con temor de que no le haya gustado. —No me olvides— dijo en un susurro no muy bajo, mirándome a los ojos, Fruncí el ceño un poco extrañado, que significaba eso, o sea sabía que no quería que lo olvidara pero que significaba, ¿le había gustado? — así se llaman— agregó apuntando a las flores en su mano. Frunciendo el ceño, saqué mi celular y lo busqué en internet, efectivamente, se llamaban no me olvides. —Entonces ninguno de los dos olvidara lo que paso en Noruega— dije recordando que hace unas horas también le había dicho más temprano, que no olvidara nunca que lo había follado frente a todo Oslo.
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