🔶1. VIAJANDO A LAS VEGAS🔶

2216 Palabras
Diego/ Italia Estaba tranquilamente trabajando en mi oficina cuando de repente entra Emilia. —¿Diego viste lo que dicen las noticias? — preguntó desesperada. —No... ¿Sobre qué hablas? — pregunté extrañado, que era lo que estaba pasando que no tenía idea, nosotros siempre estábamos metidos en polémica pero eso era normal, estábamos acostumbrados, pero ¿Que era tan grande como para que Emilia viniera desesperada a mi oficina? —Ayer en la noche Ariel me pidió que le prepara el jet como de costumbre cuando viajamos, pero esta vez me pidió que me quedara y ahora entiendo todo— dijo sacando su celular para teclear un par de veces y mostrarme unas fotos y noticias sobre mi hermano y un chico que estaba a su lado— se fue a las vegas, ¡y se casó! Mira esto— dijo mostrándome la noticia que decía que estaba casado con Azúl Torre hijo de el gran empresario y hotelero francés Liam Torre. —Espera...— estaba muy confundido ¿que estaba pasando?— Él está casado, ¿con un Chico?— pregunté desconcertado, hasta lo que sabía no le gustaban los chicos— ¿Y Rebeca? ¿Qué rayos está pasando?— pregunté mirándola. —No lo sé, pero todos me caen mejor que esa loca, además míralo por el lado bueno, estará tan ocupado con su esposo que tú vas a poder salir con quien se te dé la gana sin que él te diga que tienes que ser serio— dijo mientras se sentaba en el sillón de enfrente. —Si no me molesta que este casado con un chico solo me sorprende, nunca dijo que le atraían los chicos y que había conocido a uno, hasta donde yo sabía anoche estaba con Rebeca— dije frunciendo el ceño— cuando esa se entere va a poner el grito en el cielo, quizás que locura hace. Pero bueno ahora solo hay que esperar, porque supongo que él va a estar unos días sin contactarnos. —También lo creo y claramente la loca se va a poner más loca de lo que esta, pero me siento tan feliz!— exclamó. —Yo igual estoy feliz por él, aunque me molesta el hecho de que no nos contara nada, ¿A ti te contó algo?— pregunté. —No, absolutamente nada— dijo desinteresada mientras veía su celular. —Al menos va a estar un poco más desconectado del trabajo, me preocupa que siempre esté ocupado y no tenga tiempo para él mismo, le puede pasar la cuenta— comenté con un poco de preocupación reflejada en mi rostro. —No te preocupes que mientras yo esté viva siempre me voy a preocupar de alivianar su trabajo para que no se enferme— dijo sonriendo. Días después... Ya estaba todo aclarado, tuve que informarme gracias a las noticias ya que mi querido hermano ni siquiera se había molestado en llamar, solo había llamado para decirme que fuera a Las Vegas para que conociera a su ahora esposo. Con gusto acepté, quería ver que estaba pasando con mis propios ojos, si lo que tenían era real o no, estaba realmente intrigados por eso ahora estaba haciendo mis maletas para ir a Las vegas. Compré un vuelo en primera clase que tenía que tomar en una hora por la que estaba atrasado, llamé a Emilia, le dije que ya me estaba por ir, que se encargará de todo y cuidará bien de la empresa. Tomé un taxi para que me llevara al aeropuerto internacional, al llegar corrí a la parte donde me tocaba, hice la fila y luego subí al avión sin problemas, para suerte mía habían chicos lindos, tal vez con suerte me podría tirar a uno en el baño. ×•×•×•×•×•×•×•×•×•× —Ohhh... ohhhh— gemí mientras follaba la boca de un chico de pelo n***o con labios gruesos. No lo soporté más y me corrí en su garganta, el chico se atragantó con mi esencia, no tenía tanta práctica al parecer. Me arreglé los pantalones, me subí la bragueta y salí del baño, me senté nuevamente en mi asiento, dormí tranquilo por las horas que quedaban de vuelo. Sentí que alguien me movía, cuando abrí los ojos vi una azafata que me estaba moviendo. —Señor el avión a aterrizado hace 15 minutos— informó. —Lo siento— dije levantándome, saqué mi bolso del compartimiento de arriba de los asientos y bajé del avión, lo primero que hice fue llamar a Ariel, porque no tenía ni puta idea de donde moverme en esta ciudad. Lo había llamado un montón de veces y solo salía el buzón. Estuve parado ahí unos minutos hasta que decidí llamarlo una vez más sonó una, dos, tres y cua... Llamada. —Mmmm... ¿quién es? —Soy tu hermano estúpido— conteste con molestia. —¿Diego? —No, soy papá. —Qué gracioso. —Para que preguntas entonces— rodé los ojos con impaciencia. —En fin ¿qué quieres? —Llegué, ven a buscarme. —¿A qué hora? —Hace como media hora. —¿Que?! —Como escuchas así que más te vale apurarte— amenacé con ganas de darle un golpe por tenerme esperando tanto tiempo. —¿Por qué no llamaste ayer por la noche? —Porque no sabía a qué horas iba a llegar, pero llevo llamándome como 15 minutos y no contestas, parece que la noche con tu chico estuvo intensa. —Que querías es mi esposo. —Me imagino lo melosos que son y el tipo de cochinadas que hicieron anoche como para que no despertarás por el sonido de tu celular— sonreí con malicia. —Cállate. —Está bien, pero ven a buscarme estoy aquí todo aburrido viendo a la gente pasar. —Bien llego allá en una hora. —¡¿Una hora?! Que quieres que haga mientras tanto, no conozco a nadie, ni nada, con suerte se dónde está el baño, debes apuntarte. —No lo sé, toma un café o algo me da lo mismo. —Pero, es muy ca... Fin de llamada. —ro— ni siquiera me dejó terminar de hablar y me cortó la llamada, este imbécil me las va a pagar. Estuve ahí caminando al rededor por no sé cuánto tiempo, viendo como todos se encontraban con sus familiares mientras yo estaba ahí solo viéndolos hasta que mi celular sonó, me alivie un poco, hasta había llegado a pensar que me había dejado botado. Llamada. —¿Ariel? —Estoy en el aeropuerto ¿en qué lugar estás? —Estoy cerca de unos baños, al frente hay un cajero. —Bien, si, si se dónde queda, estoy cerca. —Apúrate que no te veo. Fin de la llamada. Cuando por fin vi que venía él con el otro chico que por cierto era mucho más lindo en directo, caderas anchas, rostro blanco, cabello azul, ojos verdes. Les sonreí y caminé hacia ellos. En cuanto tuve en frente a Ariel lo abracé, a pesar de todo lo había extrañado. —Te eh extrañado tanto hombre ¿Por qué no llamabas?— saludé a Ariel mientras me separaba un poco para ver a su chico de cabello azul. —Lo siento, cómo ves he estado enfocado en otras cosas— dijo mirando a su esposo— Te presento a Azúl Torre mi Esposo, hermanito— dijo Ariel presentándolo, lo miré de nuevo, ahora de cerca, se veía tímido. —Pero valla chico el que te conseguiste Ariel, quisiera yo tener tu suerte— dije guiñándole un ojo para luego volver a mirar al chico— soy Diego Flores como podrás ver el hermano de este tonto— dije presentándome. —Es un gusto conocerte Diego— dijo sonriendo dulcemente, extendió su mano hacia mí, pero envés de eso lo abracé, ahora era de la familia. —No tantas formalidades ahora eres mi cuñadito— hablé guiñándole el ojo cuando me alejé de él— creo que nos llevaremos muy bien. —Supongo que si— comentó tímido. —¿Entonces que haremos ahora? Por qué muero de hambre— dije con un poco de tristeza porque el pesado de mi hermano se había demorado mucho, estaba muerto de hambre ahora mismo— alguien me dejó aquí por más de dos horas por no contestar el teléfono— dije mirando al culpable. Este rodó los ojos. —Lo siento, estaba durmiendo y para tu suerte estaba pensando que fuéramos a tomar desayuno a algún café porque no alcanzamos a tomar desayuno en casa— propuso mirando a su chico y a mí. —Me parece genial— dije sobando mi estómago mientras sonreía. —Igual a mí— dijo el chico, sus ojos brillaron de felicidad al parecer tenía tanta hambre como yo. —Entonces vamos al auto— dijo Ariel. Se acercó a él y puso su mano en su espalda baja posesivamente. Azúl rodeó con el brazo que estaba entre ellos su cintura. Caminamos en dirección al auto mientras los seguía por detrás ya que ellos sabían dónde estaba el auto yo no, al llegar al auto Ariel le sacó el seguro y acomodó mi bolso en la maletera, abrió la puerta para él como todo un caballero, mientras que yo subía en la parte trasera, Ariel rodeó el auto y subió también. Ariel empezó a conducir. —¿Y? Cuéntenme, ¿Cómo es la vida de casados?— pregunté mientras los miraba sonriendo con picardía. —Creo que llevamos muy poco tiempo para dar una opinión— dijo Azúl. Ariel lo miró. —Cuando te cases sabrás lo bueno que es— le sonrió, realmente le estaba sonriendo, al parecer iban muy enserio, no había sido solo un arrebato, aunque Ariel no era el hombre de hacer la cosas por arrebato al principio había dudado se su relación, primero a él no le gustaban los chicos, segundo estaba con Rebeca cuando se casó con él y tercero se había casado de repente sin decirle nada a nadie. —No lo creo, yo no soy como ustedes, se conocieron y se casaron porque no me van a decir que se conocían, porque nunca me lo habías presentado Ariel— dije mirando a Ariel por él espejo retrovisor para ver su mirada y encontrar algo que dijera que estaban fingiendo, pero al parecer él se sentía muy cómodo y tranquilo con él. —Bueno, no podía dejarlo ir, ahora nunca nos separaremos ¿Verdad cariño?— dijo Ariel mirándolo de reojo mientras seguía conduciendo, realmente estaba perdido, nunca lo había visto ser tan meloso con sus parejas anteriores. —Si, me siento feliz a tu lado— dijo Azúl mirándolo medio bobo— Al principio, cuando nos conocimos pensé que serías igual a todos los hombres famosos, superficiales e engreídos, pero después fuiste amable y sincero. —Cuñado no voy a encubrir a este tonto, en realidad estoy sorprendido, por qué él si era de esa manera, no sé qué le hiciste— dije yo echándolo al agua, es que realmente no sabía que le pasaba, había cambiado muy de repente ya no era tan engreído, me reí un poco. —Tampoco sé que me hiciste Azúl, pero sé que ahora me siento mucho más feliz y completo que antes— dijo con una mirada de cariño hacia él —Ya déjense de miraditas— dije irritado de tanta melosidad— ¿Cuáles son los planes para hoy? —Después de desayunar, deberíamos ir a casa para dejar las cosas de Diego— sugirió Azúl. —Si, podemos ir a la playa, después podemos cocinar algo en casa y en la tarde podemos ir a alguna discoteca— planeó Ariel. Hablamos por un rato con Ariel sobre lo que había pasado en la empresa mientras él no estaba y de otras cosas, había notado que Azúl estaba ocupado con su celular, hasta que Ariel decidió preguntarle. —¿Cariño?— le habló, Azúl apago si celular para mirarlo a él muy sonriente por su conversación— ¿Con quién hablabas? ¿Por qué sonreías al celular? —Hay Ariel deja de ser tan celoso y posesivo con Azúl, es solo su celular— dije tranquilo, este hombre realmente no era mi hermano, ¡él estaba celoso! Pensé que nunca sería digno de ver a Ariel celoso, pero ahí lo tenía él estaba muy celoso de no ser la causa de la enorme sonrisa en el rostro de su esposo. Azúl se río nervioso —Disculpen fui un poco mal educado, pero era alguien importante— se excusó. —Espero que no tan importante como yo— dijo Ariel mirándolo brevemente mientras volvía su mirada a la carretera, en verdad estaba celoso. Nos reímos yo y Azúl —No tienes por qué ponerte así, no hay razón, luego lo entenderás— dijo mientras tomaba su mano, que irritante, realmente no quiero enamorarme si voy a estar así todo el tiempo, me gustan esas películas cursis, pero tenerlo en frente es muy distinto, además de sentirme excluido y raro, sentía que estorbaba en todo momento. Alina~
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