🔶2. LA DISCO🔶

3141 Palabras
Sander Estaba atendiendo como de costumbre en el café, un poco desganado y molesto por lo estresante que era trabajar con gente, había gente que te trataba excelente, te dejaba propina y estaba el otro tipo de gente te trataba horrible, se descargaban contigo y uno solo podía que sonreír. Entraron 3 hombres y me tocaba atenderlos porque los demás meseros estaban ocupados, caminé hasta ellos. —Hola buenos días, soy Sander y hoy los atenderé ¿qué es lo que desean ordenar? — dije amablemente con la típica sonrisa de trabajo que colocaba. —Hola precioso— dijo uno de los chicos, o era esto, si bien no te trataban bien, ni mal, me coqueteaban, lo que era horrible— justo cuando creí que los ángeles no existían, apareces— rodé los ojos, fingiendo no haber escuchado nada. —Hola Sander— dijo riendo el chico de enfrente que era parecido al tipo que me coqueteó— disculpa a mi hermano está un poco loco— dijo lo último en silencio para que no lo escuchara su hermano. —Ya me di cuenta— dije por lo bajo un poco fastidiado. Todos reímos menos el tipo que me había coqueteado ahora estaba un poco avergonzado. —¿Bueno entonces que vas a ordenar tu cariño? — dijo el tipo amable al chico de cabello azul que al parecer era su pareja. —Mmmm— se tomó unos segundos en pensar en su orden— quiero un té helado con hojas de menta y una porción de pie de limón— ordenó el chico Anote rápidamente por que no quería estar mucho tiempo en esa mesa. —Yo quiero un café con leche y una media luna— ordenó el tipo amable. Miré al tipo que me había coqueteado para que dijera su orden. —Quiero muchas cosas, entre ellas tu número— al parecer no se iba a rendir fácilmente. —Disculpe, pero estoy en horas de trabajo y está prohibido dar el número de teléfono personal a los clientes— dije seriamente para que dejara su coqueteo, no iba a caer en su jueguito. —Ya verás que voy a conseguir tu número— dijo el tipo sonriendo coqueto— quiero un jugo de naranja y plátano acompañado de 2 donas con glaseado de frambuesa— anoté rápido. —En un momento les traigo su orden— dije antes de irme hacia el mesón para dar su orden. —¿Otra vez te coquetearon?— preguntó Martín —Si, no se aburren— dije fastidiado. Llego Joshua otro mesero y amigo mío al igual que Martín. —Apuesto a que manda al chico de pelo azul a pedirte el numero— apostó Joshua. Llegó nuestro jefe que era un poco mayor que todos nosotros, pero también era nuestro amigo cercano, en general nos llevábamos muy bien entre el personal de la cafetería. —¿De que hablan?— preguntó al llegar. —Estamos apostando de que el tipo que está ahí— apuntó Martín — va a mandar al chico de pelo azul a pedir el número de Sander. —Yo también lo creo— dijo apoyándose del mesón—apuesto a que no puedes salir con él por más de 3 semanas, si pierdes te cambio al turno de la tarde en los fines de semana donde esta Alexander— dijo John mi jefe moviendo las cejas. —Esa esta buena— exclamo Joshua. —Eres un traicionero— lo apunté con mi dedo mientras entrecerraba mis ojos. Alexander era mi ex, él sabía que iba a cumplir la apuesta como sea porque no quería toparme a Alexander. —Recuerda que soy tu jefe— dijo sonriendo con arrogancia antes de irse. —Vamos! No está nada mal, hasta yo aceptaría el reto— dijo Martín mientras miraba al tipo de la mesa. —Deja de babear— dijo Joshua parándose en frente de él par que dejara de no ver al tipo, al parecer alguien estaba celoso. Reí mientras caminaba hasta John quien me pasaba la orden de ellos, la tomé y la llevé a su mesa. —Disculpen, aquí está su orden— dije llegando a la mesa, dejé la orden, me fui rápido y nervioso por la penetrante mirada de él tipo que me estaba coqueteando anteriormente. Volví al mesón, tomé otra orden y la fui a dejar a la mesa correspondiente, después volví, hablé un rato con Martín y Joshua, ellos se fueron a atender y me quede un rato moviéndome por ahí. —Disculpa— alguien me tocó el hombro por lo que me volví, era el chico de pelo azul— Soy Azúl— dijo estirando su mano mientras sonreía. Sonreí también. —¿Te llamas Azúl? ¿Como el color?— pregunté algo confundido. —Si, llegué hace poco a Las Vegas, para serte sincero estoy aquí porque Diego el chico que te coqueteó, me pidió que viniera a pedir tu número pero yo vine porque quiero hacer amigos, no soy muy bueno en eso— dijo un poco tímido, sus mejillas se sonrojaron levemente al terminar de hablar. —Bien te lo daré, no estaría mal hacer más amigos— tomé un papel y un lápiz del otro costado del mesón y anoté mi número— este es— se lo entregué. Después él fue de vuelta a su mesa, vi que dejó el papel en la mesa para anotarlo en su celular y luego se lo dio al chico, después de eso no tomé más atención, seguí atendiendo todas las mesas que tenía. Al terminar mi turno fui a casa. Estaba estudiando cuando me llegó un mensaje. 8809*** Hola Yo ¿Hola? ¿Quién eres? 8809*** Soy el chico que te coqueteó en la cafetería Yo 🙄 ahhh eres tú. ¿Qué quieres? Que te jodan A ti. Pero por ahora solo quería invitarte a una disco, mi hermano, su esposo, tú y yo. Yo Mmm... no lo sé, voy a pensarlo. Estoy estudiando ahora. Apagué mi celular, seguí estudiando. Tocaron la puerta del cuarto, me levanté a abrir, era Martín, entró y se tiró en su cama que estaba al lado del mía. —¿Que haces?— preguntó. —Estaba estudiando para el examen del lunes— respondí sentándome en la silla giratoria donde estaba sentado con anterioridad estudiando, me volví y quedé en dirección a mi cama donde estaba él tiraría mirando el techo. —Yo ni siquiera quiero mirar esos libros— dijo masajeando su cien. —¿Que pasa contigo?— pregunté porque sabía que estaba raro. —¿Te acuerdas de hoy cuando dije que hasta yo aceptaría el reto y Joshua se molestó porque estaba mirando mucho al tipo que te coqueteó?— preguntó a lo que acentí— bueno, lo que pasa es que hace un tiempo empezamos a tener sexo— empezó a contar con toda calma. —¿Ya?— me asombré un poco pero no tanto había notado que tenían química— ¿y? ¿Que pasó? —Era solo sexo, entiendes, estábamos calientes y solo lo hacíamos, pero no sé qué le pasa últimamente, se enoja cuando hablo con otras personas, a veces ni siquiera me habla, otras solo me invita a follar a su cuarto me pide que me quede a dormir— dijo confundido— no sé qué le pasa y eso me estresa. —¿Y le has preguntado qué pasa?— pregunté. —Si, pero solo me evade— dijo frustrado. —Entonces cada vez que este caliente y quiera tener sexo dile que no, dile que si te dice que le pasa follan o si no que te vas— propuse. —No lo había pensado— dijo levantándose camino hasta la puerta— antes de irme, recuerda la apuesta o tendrás que trabajar en el mismo turno que tu ex— dijo antes de salir. Me quedé pensando, era verdad, tenía que cumplir esa apuesta o si no tendría que ver a Alexander y eso sí que era un problema. Tendría que salir con ese tipo. Tomé mi celular. Yo Está bien. Iré. Que te jodan Genial. Dame tu ubicación. Le envié mi dirección en tiempo real. Que te jodan Te paso a buscar a las 9. Yo Como sea. Apagué el celular nuevamente y me fui a bañar para estar preparado cuando llegara el tipo. Después de la ducha me vestí con algo simple, camisa ancha grande y un jean azul un poco apretados. Me miré al espejo, abroché los botones de la camisa, no todos, dejé algunos abiertos para mostrar un poco de mi blanca piel del pecho. Me maquillé sutilmente, coloqué un poco de brillo en mis labios para que se vieran redondos y apetitosos, me mostraría deseable pero no dejaría que me follara, debía engatusar al tipo por tres semanas al menos y para eso no debíamos follar, primero porque o si no después ya no querría que saliéramos y necesitaba cumplir por completo la apuesta, segundo porque de cierta manera no quería follar con nadie, después de lo que había pasado con Alexander no quería, nadie lo sabía por lo que cuando John hizo la apuesta no se dio cuenta de lo que podía causar. Debía cumplir esta apuesta por que no les iba a contar a los chicos lo que había pasado hace meses atrás y también porque no quería toparme con Alexander. ×•×•×•×•×•×•×•×•×•×•×•× Estábamos llegando a la disco estábamos los 4, Azúl y su esposo, él tipo que había recordado con ayuda de Azúl se llamaba Diego y yo atrás. Al llegar entramos al instante, los guardias vieron a Ariel y nos dejaron entrar, por lo que había buscado en Google él era muy importante a nivel mundial, Diego era su hermano, trabajaban en la misma empresa y Azúl era hijo de un importante empresario de Francia. —Vamos a la parte VIP, luego bajamos a bailar— recomendó Diego. Estábamos todos en camino a la parte alta dónde estaba la zona VIP, nos sentamos en unos sillones que estaban alrededor de una mesa de cristal y pedimos a la mesera la cual no perdía la oportunidad para mostrar más de su cuerpo. —Bien— dijimos todos a coro a lo cual sonreímos. —Entonces, ¿Cuántos años tienes Sander?— preguntó Azúl después de habernos acomodado. —Tengo 23— respondí. —ah, ¿Y estudias?— preguntó con curiosidad. —Si, estudio contabilidad— respondí, después de salir del colegio me había tomado un año solo para trabajar a tiempo completo y ahorrar para poder estudiar porque no me alcanzaba con lo que me depositaba mi hermano mayor y tampoco quería pedirle más, ahora solo me faltaba un año— ¿Y tú?— pregunté. —Yo estudio psicología— respondió sonriendo con orgullo de sí mismo, a decir verdad me sorprendido un poco solo un poco, pensé que todos los primogénitos de personas de plata estudiaban para encargarse de las empresas de sus padres, claramente este no era el caso de Azúl, por lo que había notado era un chico un poco particular— me gusta escuchar a la gente, podría haber elegido algo con administración de empresas considerando en que en algún momento voy a tener que hacerme cargo de las empresas de mi padre pero era lo que me hacía feliz así que decidí lanzarme a la suerte. —Yo elegí contabilidad porque soy muy bueno con los números y me pareció una buena opción— comenté orgulloso de mi porque era el primero de la familia en estar en la universidad, decidí que yo sería el orgullo de mis padres aunque no pudieran saberlo, para eso debía tener una buena carrera y un trabajo digno. —Cuando termines la universidad podrías hacer tu pasantía en mi empresa— dijo Ariel y eso alegró mi día, ese sí que era una buena oportunidad la cual cobraría en algún momento, hacer la pasantía en su empresa me abriría muchas puertas en el futuro. —¿Enserio?— dijo Sander con emoción. —Por supuesto, a mi esposo le caes bien a mí también así que puedes considerarlo— claro que lo haría incluso si se podía antes de terminar la universidad. —Por supuesto que lo haré— dije feliz. —Tienes mucha suerte de haber conocido a mi hermano después de haberse casado por qué créeme que antes era muy diferente, realmente te agradezco Azúl, creo que ahora soporto un poco más a este ogro— Dijo Diego serenamente en dirección a Azúl su cuñado, por lo que también escuché por estar al lado de Diego. —No soy un ogro!— exclamó Ariel. —Claro que lo eres— dijo Diego mientras reía. —Permiso, les traigo lo que pidieron— dijo la mesera con nuestros tragos en su bandeja, al agacharse a poner la bandeja con los tragos en la mesa se le vieron sus enormes pechos, me dio asco, solo lo hacía para provocar, lo cual no estaba logrando porque al parecer a ninguno de los que estábamos en la mesa le atraían las mujeres para su mala suerte. Tomamos todos los vasitos de tequila. —Al secó— dijimos todos. Yo me tomé el vaso al igual que los demás y lo llevé a mi boca para tomarlo de una sola vez. Estaba fuerte pero soportable, debí haber hecho una mueca muy fea, fue como si volviera a la vida, luego dejé el vaso en la mesita, con la sensación de picor en mi garganta. Tuvimos 3 rondas más, por lo cual estaba un poco mareado como para hacer cualquier tontería que me propusieran. Aún tenía consciencia solo estaba un poco confundido, Diego me invito a la parte baja para que bailáramos a lo cual acepté. Había música electrónica, personas por todas partes, algunos besándose en los rincones, otros bebían, algunos faltaban al ritmo de la música, las luces se movían por el lugar, ese era el único momento donde había un poco más de claridad, luego estaba oscuro. Cuando estuvimos ubicados empezamos a saltar igual que los demás con las manos alzadas, mientras reíamos o solo estábamos los dos para sentir la música y la adrenalina. Estaba sudando, todas las personas a nuestro alrededor lo estaban por lo que hacía aún más calor, podía sentir el calor de la perdona que estaba bailando detrás de mí por ello, me alejé un tanto, todavía tenía los ojos cerrados por lo que no sabía si chocaría con alguien o no, rogué porque no cuando me había dado cuenta de que lo hice sin pensar, pero tuve muy mala suerte porque si choque con alguien al abrir los ojos estaba encima de Diego, me miro a los ojos mientras sonreía. —Lo siento— dije alejándome. —No pasa nada— respondió. Seguimos bailando hasta que la música cambió a reguetón por lo que me volví y baile con mi espalda pegada al pecho de Diego. Me restregué contra él, si algo me caracterizaba era que era muy descarado, también un poco engreído, también superficial, solo a veces cuando quería, con las personas que no me conocían también, porque con John, Joshua y Martín era muy diferente. Me acerque aún más, coloque mi cabeza al lado izquierdo de su cuello y me afirmé con mi mano derecha del otro lado de su cuello mientras movía mi trasero en su polla, el agarró mis caderas para refregarme más fuerte, estoy seguro de que el cree que me voy a entregar a él esta misma noche, pero no, no será así, esto debe durar 3 semanas o si no estaría muerto, debía hacerlo. Seguimos bailando así por unos minutos hasta que el empezó a besar mi cuello, me hizo jadear, lo admitía, el tipo no estaba nada mal, sabía cómo dar placer, su físico estaba bien, era un poco más alto que yo, no tanto, pero lo suficiente como para mirarme hacia abajo. Él me volvió en un movimiento rápido y nos movimos a una orilla, él empezó a besarme desesperadamente, le seguí el juego y lo besé con la misma intensidad, estábamos en eso cuando escuchamos carraspear, pero ninguno de los dos quería separarse. —¡Chicos! Estamos aquí, por favor— dijo Ariel fuerte ahí fue cuando nos separamos, me avergonzó un poco que nos viera justo en esta situación. —Lo sentimos, no los vimos— me disculpé. —Ya nos hemos dado cuenta— dijo Ariel. —Bueno de todos modos ¿Qué es lo que pasa que están aquí?— preguntó Diego mirando de Ariel a Azúl. —Les veníamos a avisar que nos vamos, Azúl no está muy bien, un tipo intento propasarse con él— dijo Ariel acercando a Azúl a su costado como apoyo. —¡Oh por Dios!— exclamé sabia como se sentía, no era de las situaciones más agradables en la vida. —¿Cuñado estás bien?— dijo Diego tocándole el hombro a Azúl. —Si, estoy... Estoy bien, solo quiero ir a casa me siento cansado— dijo Azúl sonriendo levemente, lo admiraba a pesar de haber pasado por algo horrible trataba de no preocupar a los demás. —Por supuesto, vallan no se preocupen por nosotros, nos veremos mañana— dijo Diego. —Adiós, espero que estés mejor— dije mirándome con comprensión y compasión, esperaba desde el fondo de mi corazón que se sintiera mucho mejor mañana, no eran cosas que se pasaban, así como así. —Gracias— dijo tratando de sonreír a lo cual solo salió una mueca. —Bueno, nos vemos, adiós— dijo Ariel despidiéndose, ellos caminaron a la salida, esa era mi oportunidad para irme. Me volví hacia él. —Creo que también me voy— hablé. —Pero si estamos reciente comenzando la noche— dijo acercándose a mí. —Si es solo que prometí a mi compañero de cuarto volver temprano— mentí, Martín ni siquiera sabía dónde estaba, probablemente ni siquiera estaba en el cuarto. —Entonces, déjame llevarte— propuso. —Creo que no tienes auto— comenté recordando que habíamos llegado en el auto que conducía su hermano. —Es cierto, entonces podemos irnos en el mismo Uber— el chico no se rendía, rodé los ojos, pero acepté. Pidió el Uber, el cual no se demoró en llegar, nos subimos en la parte trasera y no hablamos durante todo el trayecto, cuando el Uber llegó al campus donde estaban los cuartos, me bajé, él se asomó por la ventana, —Nos estaremos hablando precioso— y el auto arrancó. Alina~
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