🔶3.2:AMBOS SOMOS SOLTEROS🔶

1347 Palabras
—Tómalo como quieras— dijo todavía sin mirarme, estaba seguro de que estaba avergonzado por su comentario tan descarado, pero tomaría la oportunidad sin dudarlo. Tomé sus caderas y las presione contra mi cuerpo, luego de eso él se movió sintiendo lo que había crecido entre mis pantalones. Lo volví rápido para besarlo desesperadamente, llevando mis manos desde sus caderas a su trasero, estrujándolo en mis manos, ambos jadeando, él con sus manos sobre mi pecho, tratando de controlar el beso, solo que no lo dejaba. —Lo vez, ambos nos deseamos— confirmé mirándolo con deseo al igual que él. Él no me tomó en cuenta y siguió besándome, levanté su camiseta y toqué su abdomen, subí mi mano, sus pezones estaban duros, jugueteé con ellos unos minutos luego colé mis manos por su espalda, lisa, suave y tibia, bajé mis manos hasta el borde de su pantalón. Sentí un sonido en la puerta nos separamos rápidamente. Podía escuchar los pasos de Ariel alejarse de la sala, miré sus ojos. —Continuaremos esto en algún momento— avisé tomando el control de la televisión para poner Spotify. —¿Cómo van con lo de la música chicos?— preguntó Azúl llegando a la sala con los demás detrás —Ya estamos por lograrlo— dije colocando mi cuenta— veo que ya volviste hermanito— dije golpeando su hombro en modo de saludo. —Si— respondió devolviéndome el golpe— y yo veo que trajiste a tu chico— dijo mirando refiriéndose a Sander mientras miraba al mismo. —No soy su chico— dijo Sander. —Pero te gustaría serlo— dije en tono de broma mientras le miraba de reojo. —En tus sueños— respondió Sander como un perrito rabioso. —Woow, estoy en shock, pensé que eran novios— dijo Linda desde atrás. —Ambos somos solteros— dijimos al mismo tiempo, podíamos estar saliendo, pero eso no significaba que estuviéramos en una relación, ambos éramos libres, ni siquiera era algo tan definido apenas nos conocíamos. —No les creas, van a terminar juntos— dijo Azúl en dirección a Linda. —No— Afirmó Sander. —Déjenlo, mejor sigan con lo de la música— dijo Ariel. —Si, hoy va a haber fiesta en casa— dije buscando una buena play list de música para fiestas. —¿Y por qué no salimos a una Disco mejor?— preguntó Linda. —No— dijimos todos al mismo tiempo, lo que le había pasado ayer a Azúl no podía volver a pasar. —Ya chicos, también podríamos ir, no por lo que pasó ayer nunca más vamos a volver a ir a lugares así— fijo Azúl sonriendo levemente— no pasó nada. —Pero por poco si pasa y si es posible evitaremos ese tipo de lugares, no voy a volver a correr el riesgo de que algo te pase— dijo Ariel serio, sabía que estaba preocupado, era su chico. —¿Qué es lo que te pasó?— dijo Linda en dirección a Azúl un poco perdida— ¿De qué es lo que están hablando— nos apuntó. —No es nada— habló Azúl rodando los ojos al parecer estaba fastidiado por el tema. —¿Cómo que nada? Por poco te violan, sin contar el ataque de pánico que tuviste— dijo Ariel un poco enojado por la poca seriedad que le estaba dando al tema Azúl. —¡¿Que?! ¿Por qué no me lo dijiste? ¿Lo denunciaste?— dijo exaltada y a la misma vez preocupada Linda. —No te lo dije por qué no quería preocuparte con mis problemas acabas de llegar y no, no lo denuncié, en ese momento solo quería estar en paz— se excusó. —¿Cómo qué no? Debes hacerlo, ese tipo debe pagar por lo que te hizo— dijo firme. —Ya me encargué de él no hay de que preocuparse, nunca más le hará algo a alguien más— dijo Ariel, mi hermano podía ser muy simpático con su familia, a veces un fastidio, pero cuando era algo serio y se trataba de las personas que de verdad estimaba él siempre sacaba las garras para proteger. —Qué bueno hermano— dije apoyándolo— ese tipo no podía estar por ahí tranquilo después de hacerle eso a Azúl. —Estoy de acuerdo, nadie merece que le traten así— apoyo Sander, con una mirada de saber lo que se sentía. ×•×•×•×•×•×•×•×•× —Creo que deberíamos terminar esta pequeña fiesta, creo que todos estamos un poco pasados de copas— comento Diego, se le veía un poco cansado y molesto. —Si, también lo creo— dijo Sander tocando su cabeza— me siento un poco mareado— se paró de donde estaba sentado, casi se cae de no ser que lo hubiera sostenido. —Si nosotros nos iremos— dije al ver que él estaba mal. —¿Azúl que hago entonces? Ya sabes por lo de que no pude reservar un cuarto de hotel— comentó Linda hacia Azúl. —Bueno creo entonces puedes quedarte, es tarde, no me gustaría que te pasara algo en el camino— respondió él cortésmente, pude ver la expresión de mi hermano a la respuesta de Azúl, ahora estaba aún más molesto. —Genial! Muchas gracias, cariño entonces nosotros dos dormiremos en tu habitación y Ariel puede dormir en el sofá, ¿no tienes problemas con eso, verdad?— esa chica realmente estaba a punto de ser echada a patadas por mi hermano. Tomé de la cintura a Sander para que no se cayera o chocara con algo, nos llevé hasta la salida de la casa. —Adiós— dijimos antes de salir, decidí que no era buena idea llevarlo en este estado a su habitación cuando mi cabaña estaba cerca, caminé con él hasta llegar. —¿Don–dónde estamos?— preguntó medio dormido y confundido. —En mi cabaña— respondí cerrando la puerta para luego volver a agarrarlo para que no se cayera. —Si me trajiste a aquí para tener sexo no lo conseguirás— acusó apuntándome con su dedo índice mientras cerraba los ojos por el cansancio. —Puedes estar tranquilo, no me aprovecharé de ti, solo te cambiaré y dormiremos— dije tomándolo al estilo princesa para poder subir las escaleras sin que se cayera. —¿Por qué me estás cargando como si fuera tu esposa?— preguntó fastidiado mientras hundía su rostro en mi cuello. —Porque o si no caerás por las escaleras— respondí abriendo la puerta de la habitación. Se quedó en silencio unos minutos hasta que volvió a hablar al dejarlo suavemente en la cama. —No te alejes, hueles rico— dijo abrazando mi brazo para que no me alejara, sonreí, tal vez no demostraba cuanto le gustaba, pero ahora estando bajo los efectos del alcohol me estaba confesando lo que verdaderamente sentía, así sería más fácil conseguir acostarme con él. —Solo voy a buscar algo para cambiarte— dije apartando los cabellos de su frente. —Solo desvísteme, no quiero que te vayas— contesto con los ojos cerrados, sin dejar de abrazar mi brazo. Lo empecé a desvestir, saqué su camiseta y pantalón, para dejarlo solo con su bóxer, lo tapé. Me iba a levantar, pero volvió a tirar de mí, terminé con mi cuerpo sobre él de no ser por mis fuertes brazos y reacción rápida el estaría aplastado por mi. —Dije que no te fueras— dijo en un susurro antes de abrazarme. —Pero debo desvestirme también— susurré despacio. —Está bien, pero no te vayas— contestó soltándome. Me levanté y empecé a desvestirme, con un poco de ansiedad de volver a la cama, la cual no sabía lo cómoda que podía llegar a ser hasta estar tapado y con el abrazado a mí.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR