Sander
Me dolía la cabeza y los rayos de sol que sentía en mi cara lo hacían peor, hice un sonido de frustración.
Me iba a volver, pero no podía, sentía algo en mi cintura, llevé mi mano hasta lo que estaba en aquel lugar para investigar, fui tocando hasta que llegué más arriba donde se sentía duro, abrí los ojos al instante ¿era un brazo musculoso?
Acababa de comprobarlo, lo era, volví mi mirada hasta el propietario, Diego.
¿Por qué estaba en su cama y ambos desnudos?
Levante la tapa desesperado para comprar si estaba desnudo completamente, al hacerlo quedé aliviado, al menos tenía mi bóxer, aparte su brazo de mi cintura y me senté en la cama, tampoco sentía dolor de caderas, lo que era aún más alivio para mi conciencia, no me había acostado con él.
Me tiré hacia atrás, impactando con el brazo de Diego.
—Auch— se quejó antes de abrir los ojos.
—¿Por qué estoy en tu cama y des vestido?— pregunté.
—Porque me pareció mejor que te quedaras en mi casa, era muy tarde y estábamos un poco pasados de copas y respecto a tu desnudez, te ofrecí ir por un pijama, pero apenas me dejaste desvestirme para poder acostarse— respondió aún soñoliento.
—No te creo— respondí reacio— ¡oh por Dios hoy es lunes!— exclamé antes de levantarme de un salto para empezar a buscar mi ropa que estaba doblada a los pies de la cama para vestirme, llegar a mi habitación a buscar mis cosas para irme a mi primera clase de la mañana— ¿Podrías decirme la hora?— pregunte mientras terminaba de ponerme la camiseta.
—Son las 8:36— respondió levantándose.
—Todavía estoy a tiempo— susurré un poco más tranquilo.
Me senté en la cama para colocarme las zapatillas.
—¿No quieres tomar desayuno antes de irte?— preguntó saliendo del clóset colocándose un pantalón de chándal.
—No, debo irme— dije antes de tomar mi celular y salir de la habitación, salí de su casa y tomé el primer taxi que se me atravesó.
Llegué al campus y corrí hasta llegar a la habitación, Martín estaba saliendo con su mochila en el hombro.
—Hola Sandi, ¿noche agitada?— saludo al decir lo último movió sus cejas de arriba a abajo.
—Hola Martin, después te cuento ahora tengo que, cambiarme rápidamente— dije empezando a buscar ropa, hallé unos pantalones rasgados color n***o con una camisa ancha de color blanca con rayas negras, me vestí rápidamente y tomé mi mochila, salimos de la habitación y caminamos un poco más calmados al edificio donde teníamos clases.
—Ahora cuéntame— dijo sonriendo mientras movía las cejas.
—No paso nada, solo me emborraché y me dormí en la casa del tipo, no hicimos nada— le conté resumidamente mientras saludaba con la mano a algunos chicos y chicas que pasaban por el campus.
—¿Nada?— preguntó incrédulo.
—Nada— confirme— ¿Y tú? ¿Hablaste con Joshua?— pregunté sintiendo curiosidad.
—Entre paréntesis— comentó desviando la mirada— le iba a preguntar pero al entrar a su habitación él solo empezó a besarme y cuando me vine a dar cuenta estaba gimiendo su nombre.
—Tampoco tienes que contarme los detalles— dije con una mueca de asco, no quería imaginarme a los dos teniendo sexo— la próxima vez solo resiste un poco, hablen del tema y luego tengan sexo— comenté volviendo al tema.
—Es que es difícil— exclamó frustrado, mientras tapaba su rostro— él se acerca a mí y me niebla los sentidos, solo puedo recuperarlos estando lejos de él.
—Entonces solo escríbele un mensaje— dije entrando a la sala de clases donde había algunos chicos, pude ver que todavía no llegaba la profesora.
—Lo intentaré solo una vez más, si termina de igual manera que ayer entonces le mandaré mensaje— dijo decidido antes de sentarse en el puesto de al lado mío.
ווווווווו×
Estaba en la cafetería del campus con la cabeza contra la mesa, cansado por todas las clases, los chicos estaban hablando frente a mí, comportándose como si fueran solo amigos que no se follan cuando están solos.
Levante mi cabeza para tomar un poco de mi batido favorito, sentí que mi celular vibró.
El que se jode
¿Nos vemos más tarde?
Yo
No sé, estoy un poco cansado.
El que se jode
Solo acepta, la pasaremos tan bien que no te arrepentirás.
Yo
Está bien ¿A qué hora?
El que se jode
Te voy a pasar a buscar a las 8.
Yo
No tienes auto, en que vendrás a buscarme.
El que se jode
Solo espérame listo.
Apagué el celular, alcé la mirada.
—¿Qué?— pregunté ya que Martín y Joshua me estaban viendo con una sonrisa.
—Nada— dijeron a coro asiéndose los inocentes.
—Deberías estar disfrutando de la apuesta, ya sabes el chico está bastante bueno— dijo Martín mordiéndose el labio.
Joshua lo miró un poco enojado, se levantó y se fue, nos quedamos mirando como se iba.
—¿Lo ves?— preguntó Martín— no entiendo que le pasa— dijo levantándose— iré ahora mismo a solucionar esto— agregó antes se irse corriendo detrás de Joshua.
¡Genial! Ahora tenía que pagar la cuenta y encima tenía que ver que me pondría para salir con Diego, me levantaba fui apagar lo que habíamos consumido, eran las cinco de la tarde por lo que me quedaban algunas horas para pensar en que me pondría, caminé lentamente a los dormitorios, saludando a algunos amigos no tan cercanos como otros.
Iba llegando al cuarto cuando recibí una llamada.
Llamada.
—Hola?
—Soy John, necesito ayuda.
—¿Qué pasó?
—Se que solo trabajas los fines de semana, pero necesito que me cubras por dos horas, luego cierras.
—John eres mi amigo, pero quiero disfrutar mis horas libres, además, podrías llamar a los chicos.
—Lo hice, pero ambos dijeron que estaban ocupados, además tu eres en quien más confío... por favor...
—No lo sé, ¿Es tan urgente como para rogar?
—Lo es, o bueno para mí, debo viajar a Los Ángeles por asuntos familiares, si quieres te pagaré más por las horas extras.
—Bueno, está bien, dejaré cerrado, espero que mañana estés de vuelta porque no podré cubrirte, quédate, estoy en camino.
—¡Gracias!
Fin de llamada.
Me devolví para salir del campus e ir a la cafetería, al llegar, había un desastre, estaban todos desesperados, no sabían que hacer y les faltaba personal, tuve que organizar a los meseros, había mucha gente, atendiendo un par de mesas para que pudiéramos ir más rápido.
Luego tomamos el ritmo, la gente seguía entrando, últimamente se había hecho muy popular, aparte de que quedaba cerca de la universidad, el centro y algunos edificios la gente pasaba muy a menudo.
Luego de una hora se empezó a oscurecer la gente se empezaba a ir y teníamos menos clientes por lo que pudimos relajarnos, algunos chicos se habían ido, y quedamos solo algunos, tomé algunas órdenes y luego cuando ya no quedaba nadie, terminé de cerrar con otro chico, me fui directo al campus, era tarde y Diego me iba a pasar a buscar en cualquier momento, no había tenido tiempo de pensar en que ropa me iba a poner, por todo el ajetreo de hacerme cargo de cafetería.
Mientras iba corriendo lo pensé, me pondría unos pantalones de cuero n***o apretados, con una camisa suelta grande.
Al llegar caminé rápido al cuarto y me vestí rápido, cuando estuve listo arreglé mi cabello, le coloqué brillo a mis labios parará que se vieran un poco rosados pero naturales y un poco de iluminador.
Tomé un poco de dinero y me coloqué unas zapatillas blancas que combinaban con la camisa, como Diego todavía no llamaba aproveché el tiempo para delinear un poco mis ojos.
Cuando estuve listo sonreí a mi reflejo, se podía decir que me gustaba lo que veía.
Justo cuando me concentraba en admirar mi belleza sonó mi celular, era Diego.
Llamada.
—Hola, estoy abajo.
—Bajo en un momento.
Fin de llamada.
Bajé y efectivamente él estaba ahí parado al lado de una moto negra.
—¿Es tuya?— pregunté cuando estuve al frente de él, mientras admiraba a la moto detrás de él.
—Si, la compre hoy, no me gusta tomar Uber todo el tiempo— dijo tomando un casco para mi— ¿Sabes cómo colocarlo?— pregunto refiriéndose al casco.
Negué con la cabeza un poco avergonzado, nunca había andado en una, él se acercó a mi sonriendo con el casco aún en sus manos y lo colocó con cuidado en mi cabeza luego acomodo el seguro, se colocó el suyo y se subió, imite su acción, me subí detrás de él.
—Sujétate bien— dijo antes de echarla a andar.
Me sujeté fuerte de su cintura no quería caer, cerré los ojos y sentí el viento en mi rostro durante todo el camino, ni siquiera había notado el tiempo, solo podía sentir el viento fresco y el ruido de la moto cuando aceleraba.
Cuando el paró la moto abrí los ojos, estábamos en un parque de diversiones, había todo tipo de juegos.
Me gustaban los parques de diversiones sobre todo por los peluches y comida que había en los puestos.
Nos bajamos, el guardo los cascos en el compartimiento de la moto con seguro.
—¿Te gusta?— preguntó mirando hacia el interior del parque.
—Si me gustan muchos lo parques de diversiones— dije emocionado.
—Entonces vamos a disfrutar— dijo agarrando mi cintura para adentrarnos con el montón de gente.
Compramos manzanas confitadas para comer mientras decidamos a que jugaremos primero.
Decidimos subir a un de adrenalina primero, la montaña rusa más grande que había.
Compramos los tickets y esperamos en la fila, cuando fue nuestro turno nos subimos y esperamos a que se llenara, el vagón se empezó a mover al principio en línea recta pero luego iba muy rápido, daba giros y vueltas por todas partes, estaba totalmente aferrado a las barandas, cada vez que bajamos gritaba de adrenalina, miedo y vértigo, al terminar estaba muy mareado, pero a la vez emocionado hace mucho tiempo no salía a divertirme.
Compramos algodones de azúcar y seguimos buscando a que jugar, nos subimos a otro juego que se hacía llamar la centrífuga, daba vueltas por todos lados, cuando nos bajamos, decidí que solo quería juegos tranquilos, mi corazón estaba completamente acelerado por la adrenalina, mi estómago un poco revuelto, caminamos a un lugar donde podíamos ganar peluches, jugamos muchas veces, solo pudimos atrapar dos peluches, seguimos recorriendo el parque, subimos a los autos chocones, donde terminamos con dolor en algunas extremidades por los golpes, bailamos en unas máquinas divertidas, luego fuimos a una casa embrujada, con orgullo puedo decir que Diego terminó más asustado que yo por lo que reí toda la noche.
Por último, subimos a la rueda de la fortuna, fue lo más lindo, vimos toda la ciudad desde lo alto, niños jugando en el mismo parque, como la gente reía y se divertía, algunas personas solo paseaban tomados de la mano, estuvimos un rato mirándonos.
—No estuvo tan mal— comenté reconociendo que había sido muy buena idea haber venido con él.
—Por supuesto que no, estuvo genial, hace mucho tiempo no había visitado un parque de diversiones— dijo mirando hacia su alrededor— no recordaba la adrenalina que se sentía.
—Al parecer tampoco el miedo que se siente entrar a una casa embrujada— comenté divertido.
—No te rías, no soy muy amigo del miedo, soy muy fácil de asustar— se justificó.
—Eres un adulto!
—Hay cosas que nunca cambian— comentó.
—Lo sé— susurré.
Nos miramos un tiempo más, luego nos besamos, nos separamos y nos volvimos a besar.
Cuando llegó el tiempo de bajarse compramos unas golosinas más y salimos del parque, ya era muy tarde.
—¿Quieres hacer algo más antes de que valla a dejarte?— preguntó con el casco en su mano.
—No creo que ha sido suficiente por hoy— tomé mi celular para ver la hora, era demasiado tarde, levante la vista— puedo quedarme en tu cabaña, es muy tarde para volver al cuarto, tenemos toque de queda y ya lo eh sobrepasado— pedí algo nervioso.
—Claro— comentó, me colocó el casco y luego se colocó el suyo, subimos y él condujo hasta su cabaña.
Al llegar estaba un poco cansado, había tenido un día muy largo.
Al entrar fuimos directo a su habitación, él me prestó ropa para que me cambiara y se fue a duchar.
Me cambié lentamente porque estaba un poco dormido, en un momento sentí que él estaba en la habitación.
—Todavía no terminas— dijo riendo.
—No— respondí abriendo los ojos solo traía la toalla amarrada en la cintura— Estaba un poco distraído— comenté mirando su cuerpo, no pude evitar excitarme.
—Al parecer ahora estás aún más distraído— dijo acercándose a la cama.
Cuando estuvo frente a mí me hizo acostarme, se colocó sobre mí, nos empezamos a besar desesperadamente, terminamos desnudos.
El saco lubricante del envase que estaba en el cajón de su velador, lo dejó caer en sus dedos para luego dilatarme, cuando estuve listo se colocó un condón y empezó a entrar lentamente en mi interior, cerré los ojos para sentir como se hundía en mi interior, empecé a tocarme mientras él me follaba a su antojo.
Tal vez esto no duraría 3 semanas, pero lo disfrutaba al máximo, no podía negarlo, el tipo estaba bastante bueno como para obtener una buena follada, si tendría que volver a encontrarme con el imbécil de Alexander debía valer la pena.
Me follaba viendo duro estaba gimiendo a más no poder, todo él sueño que había tenido al entrar a la habitación se había espantado con mis gemidos.
Debía reconocer que él tipo follaba exquisito, pero ahora quería estar arriba, rodamos en la cama y terminé sobre sus piernas, dando rebotes sobre su grande y gruesa polla, el tocaba mis muslos y jugueteaba con mis pezones duros, estuve por unos minutos en la misma posición y luego terminé en su abdomen, mi espalda se arqueó mis manos apretaron su piel, pude sentir que él se impulsó hacia arriba un par de veces y luego se corrió en el condón, cuando recuperé el aliento me bajé de sus piernas y me tiré en la cama nuevamente, estaba realmente agotado, hace tiempo que no tenía una buena follada.
Él había ido a votar el condón al baño, también había aprovechado de limpiar su abdomen manchado de mi corrida, al volver me tapó y se acostó al lado mío.