Título: "Rechazo, cuervos hambrientos e impulsos".
Personaje: Loki Laufeyson.
Partes: 1/1.
Lenguaje: Joven/Adulto.
Dedicación: A todas las que amen el Bullying :# en la nota final sabrán porque :#
*
¡Dios no! ¿Qué demonios hacen aquí?
Nononononono... ¡Rayos, no! ¡Él no! ¿Y qué hacen todos esos en la puerta de mi casa?
Pude ver al grupo de hombres idiotas, más Sif en los alrededores o entrada a mi casa... iba leyendo mi libro pero pude notarlos por el rabillo. Pensé ignorarlos y seguir de largo cuando el muy... banal de Anjar me quito mi libro de las manos.
- Anjar, ¿quieres darme mi libro? - murmuro intentando tomar el libro de sus manos, algo frustrada y cansada de tener que lidiar con este... hombre.
- ¿Cómo se puede leer esto? No hay imágenes - comenta ignaro mientras revisa el libro, haciendo que pierda por donde me había quedado. Arqueo una ceja con sorna -. Que aburrido
- Muchas personas usan la imaginación - comento cruzándome de brazos.
- Ya es momento de que dejes tus libros - dice zarandeando el libro frente a mi, pero cuando intento tomarlo lo arroja y este cae en el lodo. Corro a tomarlo, pero el se vuelve a interponer.
Logro tomar el libro y comienzo a limpiarlo con uno de los trapos que tenía a mano.
- Si, cuando tu dejes de ser ignorante y primitivo, y por lo que veo será... ehm... nunca - murmuro siguiendo de largo y logrando entrar en la casa, pero antes de que logre cerrar bien la puerta él la para con el pie y logra entrar. Cansada bufo y lo ignoro, colocando el libro sobre la mesa, comenzando a buscar aún levantada la página por la que me quedé.
Cuando él acerca una silla y se sienta en ella, poniendo las piernas sobre la mesa, y sus pies con botas embarradas sobre mi bello y precioso libro.
- Imagínate esto... una casa rustica, mi cacería fresca asándose en el fuego... - dice mientras se saca las botas. Intento mantener la sonrisa para no matarlo con mis propias manos. Pienso seriamente en que tal vez tendré que sacrificar ese libro en el fuego. ¡Sus medias están rotas! Ahg. Que asco.
- Y mi linda esposa, masajeando mis pies... mientras que los pequeños juegan con los perros - llevo mis dedos a la nariz intentando evitar oler el hedor que sale de sus pies.
¿Cómo echarlo sin ser despreciable?
¡¿A QUIÉN LE IMPORTA?! ¡¡LLENÓ DE LODO TU LIBRO Y AHORA SUS ASQUEROSOS Y OLOROSOS PIES ESTÁN EN EL!!
- Tendremos seis o siete...
- Supongo que con "tendremos" te refieres a ti solo, Anjar... ya sean perros o niños... - digo tomando el libro y limpiándolo con un trapo de la casa para después dejarlo en su estante correspondiente.
- ¿Sabes quien será mi esposa?
- Déjame pensar, mhm, ¿Sif? - pregunto algo irónica. Ojala y se refiera a ella.
- ¡Tu!
Ya. Es oficial. Hay que sacarlo. Y si se golpea mientras, mejor.
Retrocedo con una mano sobre mi pecho, a medida que él se acerca, hasta llegar a la puerta.
- N-no sé que contestar... - él suelta una risita y coloca ambas manos sobre la puerta apenas sobre mi cabeza.
- Di que me aceptas...
- Lo siento tanto, Anjar, pero... - mi mano viaja al picaporte de la puerta empezando a girarlo, su rostro se acerca al mio - Pero no te merezco... - digo antes de abrir la puerta y escabullirme por debajo de su mano haciendo que el caiga. Saludo con mi mano al lodazal donde cayó.
Voy por sus asquerosas botas y las arrojo a la puerta para después cerrarla de un portazo.
- Estúpido infeliz - digo mientras vuelvo a tomar el libro del estante y sentarme a leer. Cuando unos golpes en la puerta me obligan a parar y fruncir el ceño. Me levanto apretando los puños. Abro la puerta rudamente, para encontrarme con el príncipe Loki sonriendo ligeramente -. P-príncipe Loki... - murmuro atontada, formando una ligera sonrisa.
¿Cómo le dirían los midgardianos actuales a lo que tengo con Loki?
Ah, si. Crush. Mi corazón se acelera un cuarto mas de lo normal. Maldito sea.
- Lady ____... - dice aun manteniendo su sonrisa.
Demonios, es tan hermoso. Sus ojos, su cabello, su rostro en si... es tan perfecto.
Una aclaración de garganta me sacó de mi ensoñación. Seguramente borrando la sonrisa estúpida que con un 99,99% de posibilidades estaba en mi rostro.
- ¿Mhm? Disculpe, me quedé pensando en algo y no logré oírlo bien - murmuro suavemente, notando que su sonrisa se ensancha.
- ¿Me dejarías pasar? - pregunta aun manteniendo su sonrisa, asiento lentamente, haciéndome a un lado para dejarlo pasar. Él entra aún manteniendo la sonrisa, haciendo que no solo tenga una especie de... cuervos hambrientos en el estómago, sino que también una ligera cosquilla en la parte baja de la nuca, casi en el cuello. Lo que hace que contenga la necesidad de retorcerme como idiota. Así que... me limito a hacerlo pasar por un escalofrío.
- ¿A qué debo su visita? - digo recuperando apenas la compostura y sentido de decencia mientras cierro la puerta, él se tensa un poco. Sin embargo, se gira a mi esta vez sin la sonrisa, causando una ligera, muy ligera, desilusión.
- Venía porque quería saber... digo, a asegurarme de que estuviera bien después de la... visita de Anjar... - dice primero balbuceando un poco, pero después recuperó un poco la firmeza en las palabras. Lo que aumenta un 1% mi curiosidad.
- Oh, eso... Mhm, si, yo estoy bien... supongo que él necesitará un baño... - suelto una ligera risita - Y un par de neuronas más no le caerían mal... - susurro para mi misma entre labios. Sus ojos me observan con profundidad, e intento evitar verlos directamente, porque sé que quedaré como idiota viéndolo, y prefiero ahorrarme el ridiculizarme.
- ¿Está segura? - dice acercándose a mi.
No, no hagas eso... solo harás que los malditos cuervos hambrientos se reproduzcan. ¿Cómo se reproducen si están hambrientos? Ni puta idea.
Asiento con la poca coordinación o reacción cerebral.
- ¿En verdad estás segura? Porque Anjar es algo así como otro de los amigos de Thor y ellos son algo bruscos - dice tomando mi rostro entre sus manos.
¡NO! ¡DEMONIOS NO!
~~ Mientras tanto, en el interior de mi estómago ~~
- ¿Orgía? - pregunta uno de los cuervos.
- Orgía - responde el resto.
~~ Regresando a mi ~~
¡Hijo de tu mamá! ¡No! ¡Aleja tus hermosas manos de mi rostro antes de que mi estómago explote de tantos cuervos.
Sus ojos miran los míos atentamente, mientras yo me dedico a observar cada cabello azabache frente a mi.
- Si, estoy bien... no me tocó ni se acercó demasiado... - ¡OH POR DIOS! ¡PUDE HABLAR!
¡APLAUDAN CARAJO APLAUDAN! Merezco un reconocimiento real por esto.
- Me alivia saber eso... - dice sonriendo y soltando mi rostro. Mentiría si dijera que no hubo desilusión en mis ojos. Solo hago un sonido de concordancia y cuando estoy dispuesta a alejarme, él toma mi mano haciendo que vuelva a voltearme a verlo. Vuelve a colocar una mano en mi mejilla, mientras la otra sigue en mi mano - Porque de haber sido así, hubiera tenido que golpearlo hasta dejarlo inconsciente... - comienza a acariciar mi mejilla con su pulgar haciendo que suelte un suspiro de idiota enamorada. Sonríe de lado por mi impulso, para después morderse el labio.
Rompiendo así con cualquier auto-control que yo pueda llegar a tener.
Uno mis labios con los de él en un impulso instintivo de unos segundos. Y no sé si me sorprende mas el frío de sus labios o el hecho de que cuando reacciono de mi acto e intento separarme, me pega aún mas a él.
Suelto otro suspiro de loca enamorada mientras siento como mis piernas tiemblan ante el sentido beso. Enrosco mis manos en su cuello y retrocedo hasta llegar a la mesa, necesitaba un respaldo y juro que caería de rodillas...
Aunque eso no suene taaaan mal...
El azabache capta la indirecta y me toma por los muslos alzándome y sentándome sobre la mesa. No pretendíamos llegar mas lejos que de besos, pero necesitaba un reposo. Cuando por fin nos separamos lo rodeo con mis brazos ocultando mi cabeza en la hendidura de su cuello. Respirando su fresco olor. Suelto una risita nerviosa, que puede acoplarse también perfectamente al termino "risita estúpida". Sus manos se quedan en mi espalda, acariciándola suavemente.
- ¿Y eso? - pregunto, refiriéndome al hecho de que correspondió al beso.
- Un impulso... supongo. Aunque lo mismo debo preguntarte...
- Un impulso... supongo - respondo igual que él. Solo escucho su risa.