Una semana después DEREK Vivir con Ema se había transformado en un sueño. Estos días habían sido completamente maravillosos, despertar a su lado ya era parte de mi rutina, al igual que prepararle su café matutino, incluso contra la voluntad de Sindy, quien siempre insistía en hacer todo ella sola. —Buenos días, cariño —saludo a Ema con un casto beso sobre su frente. Ella emite un quejido que me hace reír suavemente, y luego abre sus ojos con lentitud, acostumbrándose a la luz natural. —¿Qué hora es? —cuestiona antes de emitir un bostezo—. Tengo mucho sueño. —Es hora de levantarnos —susurro muy cerca de su oído—. Recuerda que tienes chequeo médico. Ella hace una mueca ante mi advertencia, pero se levanta de la cama junto a mí. Ema camina hasta el baño y entonces escucho como el

