El plan de Kilian fue perfecto, deliberadamente dejó sin protección y vigilancia a su esposa para que Zac pudiera acercarse a ella, cambió a su hijo lo envío junto a un pediatra y una enfermera al castillo para que no le sucediera nada. Sabía que sólo así podría atrapar a Zac y acabar con él. Volviendo a la habitación, encontró a Amaya recostada mientras la revisaba el médico. Su sonrisa era amplia mostrando sus dientes perfectos como perlas, la observaba fijamente. —Todo está bien Kilian, mañana por la mañana ya puede dejar el hospital. —¡Gracias! —El bebé está en perfecto estado, no te preocupes por el Amaya. Los dejo solos, descansen fue una dura noche. Kilian se acercó a su esposa, pasando las manos sobre su cabello mojado, se sentó en la orilla de la cama no podía dejar

