La búsqueda se intensificaba, Enko encabezaba cada operativo pero todos sin éxito. Todos los días vigilaban las cámaras de la ciudad esperando ver el automóvil rojo, ese día llegó. Camilo estaba en camino a la oficina, pasando frente a la clínica el olor a vainilla inundó sus sentidos, giró su rostro para seguir el olor y que le parecía tan desagradable. *—¡Ese maldito olor! No entiendo cómo les puede agradar tanto a los humanos. Comenzó a conducir de nuevo, viendo el automóvil salir de un edificio, pasando su mano izquierda por detrás de su cabeza abrió los ojos para comprobar lo que veía. *—¿Ese es el auto? ¡Siri llama a Kilian! Comenzó a seguir al automóvil muy de cerca, mientras la llamada conectaba. *—¿Que pasa Camilo? *— ¡Encontré el automóvil! *—¿Estás seguro que es

