—Fue peor —dije con un suspiro dramático—. No tengo ni idea de por qué pensaste que Carlos y yo haríamos una buena pareja. No podrías haber estado más equivocado si lo hubieras intentado. —Oh, ¿por qué no te gusta? Carlos es todo un caballero. —Anoche no fue un caballero, desde luego. —Resoplé y puse los ojos en blanco, devolviendo el horrible tono de brillo de labios que terminé frotando con el dorso de mi mano para quitármelo. Tendría que servirme el bálsamo labial común que tenía en el fondo de mi bolso. —¿Qué quieres decir? —Papá frunció el ceño y me lanzó una mirada preocupada por el espejo retrovisor. Mamá jadeó y luchó contra el cinturón de seguridad para darse la vuelta en su asiento y mirarme. —Cariño, Carlos no hizo nada que te hiciera sentir incómoda, ¿verdad? —¿Qué? No, c

