Carlos apretó la mandíbula ante mi rápida respuesta de desdén. —No entiendo por qué te enojas por esto. Tampoco es que hablar contigo haya sido un paseo por el parque. No consideré que su declaración mereciera una respuesta, así que no me molesté en darle una. Carlos Behring debe haber sido el hombre más desagradable y exasperante que he conocido jamás. No sólo hablaba rápido y sin pensar, sino que no podías hablar con él durante más de diez minutos sin empezar una discusión o sin que te insultara. Y no fui en absoluto parcial cuando dije que todo era culpa suya. Había intentado que esto funcionara porque sabía que mis padres ya lo querían. Si no fuera así, no se habrían tomado la molestia de investigar primero a él y a sus padres. Esa era la única razón por la que lo había soportado du

