Energía Espectro II

2028 Palabras
―Aquí están las habitaciones de los residentes e invitados. Cada habitación tiene un dormitorio y un baño, dando un total de diez de cada uno―Explicó la joven y continuaron por el pasillo hasta llegar a otras escaleras. En el siguiente piso había un gran número de muebles, una mesa de cristal en el centro, un poco más pequeña que las que habían visto antes, las paredes aquí estaban pintadas de azul, había cuadros con retratos de personas aparentemente importantes, unas cuantas ventanas de gran tamaño a los lados―Esta es la sala de estar de los miembros de la familia real, aquí toman un descanso de vez en cuando, aunque con tantas cosas que hacer normalmente está vacía―decía y los chicos asentían. Finalmente los llevo a las escaleras que llevaban al último piso, subieron detrás de la chica y llegaron a un lugar con un brillante piso, a diferencia de los demás pisos las paredes eran de cristal y dejaban una gran vista al exterior, por lo demás la habitación estaba prácticamente vacía, solo al final de esta se podía visualizar un escritorio hecho de madera junto con una elegante silla que le daba las espaldas, en los rincones de la pared que estaba detrás del escritorio había unas plantas con hermosas flores azules, también había una puerta de madera y en medio de la pared resaltaba un símbolo que parecía estar tallado en la misma, tenía la forma de un cristal soltando destellos sobre una figura esférica. ―Esta es lo que ustedes llamarían “la sala del trono”, allí reposa el rey de este lugar―dijo señalando a la silla que estaba de espaldas―Esperen aquí por favor―dijo y camino hasta el escritorio―Buenos días, mi señor―dijo haciendo una reverencia―El resto de visitantes de Gneithe están aquí―dijo señalándoles y se quedó callada unos segundos, al no recibir respuesta se vio confundida― ¿Señor? He dicho que tiene visitas―dijo y volteó a ver a los demás y se sintió avergonzada al notar sus fijas miradas― (No puede ser… ¿Se habrá quedado dormido?) ―decía entre si―Mi señor…―dijo dando un paso al frente, pero se detuvo al escuchar una puerta abrirse, se trataba de la puerta al fondo de la habitación. ― ¡Vaya, vaya! ¡Eso se sintió bien! ―decía un hombre que atravesaba la puerta, mientras sacudía sus manos que parecían estar mojadas. Era un hombre de cabello n***o, por debajo del cuello peinado hacia atrás y ojos azules cual zafiro, era joven, de estatura media y vestía con un elegante traje de dos piezas color celeste y zapatos negros. El hombre se percató de la presencia de los demás y les miró con confusión― ¿Eh? ―todos se quedaron atónitos excepto Larry y Sasha que no evitaron soltar una risa― ¿Visitas? ―se preguntaba al verlos. ― ¡Señor David! ―gritó la joven refiriéndose al hombre en forma de reclamo. ― ¿Eh? ―dijo notando a la chica― ¡Oh! ¡Magdalene! ¡Que sorpresa! ―dijo al ver a la joven quien parecía avergonzada por lo sucedido―Oye, Magdalene, estas personas…―preguntó a la chica. ―Son los visitantes de Gneithe―dijo tras soltar un aliento―Vinieron a hablar con el rey―explicó la chica. ― ¿En serio? ¡Pues haberlo dicho antes! ―dijo arreglándose el traje y caminó hacia la silla junto al escritorio, la volteo y se sentó sobre ella. ― ¡Espere…! ―dijo y el hombre le hizo una señal para que no dijera nada más. ―Vamos, vamos, den un paso al frente―dijo refiriéndose al grupo y estos aun confundidos procedieron a hacerlo, mientras caminaban el hombre habló―Mucho gusto, mi nombre es David Skylaw, yo soy…―decía cuando de pronto escuchó una voz que parecía provenir de las escaleras. Inmediatamente Magdalene y David se alteraron y este último saltó de la silla, parándose a un lado de ella. Los demás voltearon hacia las escaleras y vieron subir a dos hombres que venían hablando. Uno de ellos se veía un hombre mayor, vestía con un traje similar al de David e incluso del mismo color, pero este llevaba una especie de bufanda de color blanco colgándole del cuello que caía por sus hombros. Era un poco más alto que David y tenía el cabello rizado de un peculiar color celeste, tenía bastante volumen, pero no era tan largo como el de David. casi blanco, sus ojos también eran azules y emanaba un aire más intimidante que el del joven que se sentó antes en el trono. El otro se veía aún más joven, vestía con un abrigo abotonado en el cuello de color blanco y pantalones que hacían juego del mismo color, toda su ropa tenia bordes de color rojo, también llevaba una bufanda igualmente de color rojo. Sus ojos eran igual de azules y también tenía el cabello color n***o, largo y lizo, casi tan largo como el de Ken. El hombre mayor, se percató de las miradas de los demás y miró hacia al frente confundido― ¿Qué pasa aquí? ―dijo y notó a David parado junto al trono sonriendo torpemente― ¿¡David!?―exclamó el hombre al verlo. ― ¡Si! ¡Hola, hermano Uriel! ―decía intentando ocultar los nervios―Esto…veras―dijo mirando a los lados, luego puso su brazo alrededor de la sirvienta― ¡Magdalene y yo mostrábamos el lugar a los invitados! ¿Verdad? ―dijo el hombre sonriendo. ―Suélteme por favor, Señor David―decía la joven espantada. David la soltó y seguía riendo. Uriel se acercó a él y le soltó un golpe en la cabeza―Puedes retirarte―dijo refiriéndose a la sirvienta. Esta asintió e hizo una reverencia―Con su permiso―dijo y salió a toda prisa del lugar. ―En cuanto a ti… ¿¡Qué se supone que haces aquí!?―reclamó el hombre. ―Bueno…veras…―decía mirando hacia la puerta de antes. ― ¿Eh? Es eso…―dijo al darse cuenta― ¡Serás idiota!, hay uno en cada habitación―reclamó. ―¡Si! Pero…es diferente…tu deberías saberlo―intentaba excusarse. ― ¡Cállate! Vete, no quiero verte aquí―dijo cubriendo su cara en forma de angustia. ― ¡Sí! ―asintió David y caminó hacia las escaleras, pero antes se detuvo frente al grupo― ¡Ha sido un placer! Nos volveremos a ver ¡Adiós! ―dijo y camino nuevamente, pero de pronto su mirada se cruzó con una de las personas del grupo, pero tras un momento aquella persona volvió a mirar al frente― (¿Podría ser…? Bueno, me voy) ―dijo y terminó por salir de la habitación.   De pronto Sasha golpeó con el hombro a Foresta para llamar su atención―Oye, ese chico…―decía en voz baja. ―Lo sé―respondió Foresta entendiendo a que se refería. ― ¿Verdad? ¿No será que…? ―decía, pero Foresta la interrumpió. ―Para nada―negó Foresta rotundamente. ― (Típico…) ―decía nada sorprendida por la respuesta de Foresta.   ―No puede ser, ese idiota ¿Es que no aprende? ―se quejaba Uriel hablando solo. ―Señor―interrumpió el joven de cabello largo que estaba junto a él, Uriel le miró y este señalo a los demás con la mirada. ― ¡Oh! Cierto…―recordó que estaban allí―Me disculpo por esa escena. Es un placer, protectores de Gneithe y compañía. Soy el rey de Ariun, Uriel Skylaw―se presentó ante los demás y estos hicieron una reverencia. Entonces Samos dio un paso al frente ―Saludos, mi nombre es Samos, del reino de Monkoi, ellos son: Foresta, Ken y Larry, son protectores de Monkoi, Uulen y Erdes respectivamente, y ella es la princesa de Monkoi, Sasha Root―dijo Samos presentándolos a todos. ―Es un placer. Samos ¿Verdad? He escuchado de ti, trabajaste con Alana hace tiempo―dijo revelando que conocía a Samos. ―Sí, hace bastante―afirmó Samos. ―Este chico junto a mí, es mi mano derecha―dijo señalando al joven de cabello largo. ―Mucho gusto, soy Gabriel Skylaw―se presentó el joven. ―Ya veo, así que todos son hermanos―dijo Samos. ―Así es, Gabriel es el menor de los tres. Fue elegido por que David huye de las responsabilidades―explicó Uriel. ―Sí, me lo imagino―dijo Samos sonriendo. ―Disculpe, una pregunta―interrumpió Larry y el hombre le dio la atención― ¿Qué hay tras esa puerta? ―preguntó sin más. ― ¡Larry! ―reclamó Ken. ― ¿Eso? Es solo el baño―respondió Uriel. Todos se miraron unos a otros al escuchar la respuesta y no supieron que más agregar. De pronto Sasha comenzó a reír y Larry y Samos le siguieron. ― ¿Qué pasa? ―decía Uriel soltando una pequeña sonrisa. ―Discúlpenos, es solo que tanto alboroto por un baño nos tomó por sorpresa―Se disculpó Samos―Por lo que sabíamos de su gente, esperábamos que fueran personas muy serias y correctas. Pero, veo que son personas al final de todo―explicó Samos y Uriel y Gabriel se miraron el uno al otro. ―Bueno, tal vez no estás tan equivocado―confesó Uriel―El dirigir el pueblo de Ariun es una gran responsabilidad, es algo que no podemos tomarnos a la ligera. Por ello, este lugar solía ser muy calmado y lúgubre, eso hasta que el llego―explicó el hombre. ―Te refieres a…―decía Samos y Uriel asintió. ―Sí, David ha sido siempre así, tal vez descuida sus responsabilidades y va a su propio aire, pero, el da la alegría que este lugar necesita para estar en armonía―decía Uriel mientras sonría, terminando por conmover a todo el grupo―Pero, basta de sentimentalismo, no estáis aquí para ello después de todo, así que, acérquense― dijo y procedió a sentarse en la silla―Aunque, no creo que hay mucho de lo que dábamos hablar. Verán, cuando llegaron aquí hablamos con la mujer de Nyevad mientras ustedes descansaban―confesó y todos se sorprendieron―Ella nos mostró lo sucedido en Nyevad, y también lo que pasa en Gneithe actualmente―añadió. ―Espere ¿Mostró? ―preguntó Larry. ―Si. Ella nos permitió explorar sus memorias―añadió Gabriel. ― ¿Eh? ¿Es eso posible? ―preguntó Sasha a Samos. ―Pues…―decía Samos. ―Creo que lo es―habló Ken y todos le miraron―En Monkoi hay un hombre que podía alterar los recuerdos de las personas―confesó y todos se sorprendieron. ―Sí, hablas de Lirio Delbee―dijo Samos y Ken asintió. ―Es así, uno de los colores de la Energía Espectro está relacionado con la mente y los recuerdos―dijo Gabriel y todos dirigieron sus miradas a él con gran confusión. De pronto todos se preguntaron “¿Energía Espectro?” ― ¿Qué pasa? No me digas que…―decía Gabriel y Uriel le hizo una señal con la mano para que guardara silencio. ―A eso quería llegar. Como dije, vimos todo lo que pasó en Nyevad. Todo―dijo mirando firmemente a los chicos, estos bajaron las miradas al saber por qué lo decía de esa manera―Les confesaré algo, lo que pasa en Gneithe no podría importarnos menos―confesó y todos se sorprendieron―Aunque nos consideren parte de su territorio, hace tiempo que nos desligamos de Gneithe y de la humanidad en si―decía dejando a los chicos incapaces de reaccionar―O bueno, eso me gustaría decir, pero la protectora de la Sky Sword insiste en proteger Gneithe y a toda su gente.
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