―Yo…―intentaba decir algo, pero Ken interrumpió.
―Pero…en parte, estoy agradecido contigo…―dijo y Tesslak le miró sorprendido―Salvaste mi vida, y ahora hay cosas que nunca creí poder hacer, personas que nunca creí conocer y lugares que nunca imaginé visitar―reveló el joven recordando todo lo que ha vivido hasta ahora―Es verdad que sufrí, pero ya no me siento así, me hice fuerte y ahora puedo luchar por lo que creo, y no por lo que tú me dejaste―finalizó y Tesslak sonrió.
―Me alegro de oírlo―dijo y Ken le vio confundido―Desde que tomaste esa espada, esta parte de mí que permanece aquí, lo ha visto todo, te he visto sufrir, pero también he visto esos momentos de alegría que has llegado a sentir, y nunca supe como sentirme al respecto―dijo y algunas lágrimas corrieron por su rostro―Pero ahora puedo ver, que supiste ser más fuerte que todo. Vaya que has cambiado, y solo puedo decir que estoy orgulloso de ti―dijo y Ken sonrió derramando algunas lágrimas―Ahora me gustaría saber ¿Qué es lo que harás a partir de aquí? ―preguntó el hombre.
―Los salvaré―dijo con gran firmeza―Aun no tengo el poder para hacerlo, pero lo alcanzaré, salvaré a Gneithe, ellos me necesitan, no, nos necesitan―se corrigió mientras pensaba en los demás protectores―Yo también quiero ver ese arco iris―dijo levantando su pulgar y Tesslak le miró con gran anhelo.
―Es bueno saberlo―dijo y de pronto su cuerpo comenzó a desvanecerse―Da lo mejor de ti Ken―dijo desapareciendo finalmente.
Ken asintió y miró arriba una vez más―Lo prometo―dijo y volvió a bajar la mirada. Entonces se sorprendió cuando vio nuevamente la figura de antes, esta vez mucho más cerca de él― ¿Qué…que eres? ―preguntó.
―Bien dicho―escuchó una voz que probablemente provenía de aquella figura. Luego la misma levantó su mano y tocó el pecho de Ken con un dedo. Justo después Ken volvió a ver un fuerte destello blanco y de golpe despertó nuevamente junto a Lectro, completamente exaltado.
― ¡Kenny, cálmate! ―dijo y comenzó a sacudir al chico para calmarlo.
―Estoy bien…―dijo y Lectro dejo de moverlo.
―Bien, ¿Cómo te fue? ―preguntó con una sonrisa y Ken levantó su pulgar en señal de que todo estaba bien―Que bueno… ¿Qué te pareció verlo de nuevo? ―preguntó al chico.
―Fue…fue bastante reconfortante―dijo el joven sonriendo.
―Es bueno oírlo―dijo sonriente―Por cierto ¿Se lo preguntaste? ―dijo y el chico le vio confundido.
― ¿Qué cosa? ―preguntó al no entender a qué se refería.
― ¡Ya sabes! ¡Sobre el cabello largo! ―dijo y Ken no supo reaccionar.
― ¿Eso? No pensé en ello ni un minuto―confesó el joven.
― ¿¡Eh!? ¿Qué pasa contigo? ―dijo decepcionado―Que más da, creo que te lo mostraré yo mismo―dijo y Ken se interesó en lo que decía el hombre.
― ¿Eh? ¿Puedes hacer eso? ―dijo completamente intrigado.
― ¿Aun no lo sabes? Veras, la espada guarda las vivencias de aquellos a los que acepta, de esta forma, si sabes hacerlo, puedes ver los recuerdos de los antiguos portadores de él arma―explicó y Ken recordó la charla con Fredo, luego asintió en señal de que entendía―Bien, hagámoslo entonces―dijo le pidió al chico que pusiera sus manos sobre el tomo de la espada, Ken obedeció y luego Lectro extendió sus manos y comenzó a liberar algún tipo de energía de color amarillo hacia la espada―Bien, aquí va. Concéntrate Kenny―dijo y el chico cerró los ojos.
Tras unos minutos de no ver nada, comenzaron a llegar imágenes a su cabeza, lo primero que vio fue el interior de una casa. Luego vio a un hombre joven vestido con armadura que estaba sentado en una silla, no tardó mucho en identificarlo, pues se trataba de su padre, en ese entonces Tesslak tenía el cabello mucho más corto, ni siquiera sobrepasaba su cuello― (¿Ese es mi padre?) ―dijo entre si al casi no identificarlo.
―Ya terminamos querido―se escuchó la voz de una mujer joven que sacudia con su mano la cabeza de Tesslak.
― (Ya veo, estaban cortando su pelo) ―dijo entre si― (Espera… ¿¡Querido!?) ―reaccionando a lo que dijo la mujer.
―Gracias Kelly―dijo agradeciendo a la mujer, de pronto se mostró a la misma, iban vestida con una bata blanca, era joven, tenía el cabello largo color castaño y unos hermosos ojos color azul, también Ken notó que tenía una gran barriga.
― (¿Eh? ¡Que gorda!) ―dijo entre sí.
―Entonces ya estás listo para irte…―dijo mostrándose un poco triste.
―No te preocupes―dijo acariciando la barriga de la mujer―Llegare a tiempo para verlo nacer ¿De acuerdo Kenny? ―dijo acercándose para hablar cerca de la barriga de la mujer.
― (¿Kenny? Entonces soy yo…esa es mi madre…) ―dijo algo melancólico mientras observaba la imagen de la mujer.
―De acuerdo…cuídate mucho―dijo y finalmente se dieron un prolongado beso―Cuando vuelvas volveré a cortar tu cabello. No dejes que nadie más lo haga ¿De acuerdo? ―dijo extendiendo su meñique hasta el hombre.
―Lo prometo―dijo enganchando su meñique con el de la mujer. Finalmente, el hombre tomó su equipo y salió de la casa. Luego de ello Ken volvió a ver todo color n***o.
― (Ya veo, esa era mi madre) ―dijo entre si y más imágenes comenzaron a llegar a su mente― (Aún hay mas) ―dijo observando. Ahora el ambiente era una tomentosa noche, cosa muy común en Uulen. En la misma casa, en una cama recostada se encontraba la misma mujer, por lo que veía el joven la mujer estaba en medio del parto, a su lado, tomando su mano estaba un hombre de cabello rubio que llevaba puesta la armadura de la guardia real― (Ese es… ¿¡Lectro!?) ―exclamó de sorpresa al identificarlo. También logró ver a un hombre desconocido que atendía el parto.
―Resiste querida…―daba alientos Lectro a la mujer, la cual se veía en grave estado mientras luchaba por dar a luz―Todo saldrá bien…―decía Lectro mientras la mujer gritaba con gran dolor. De pronto se escuchó un fuerte estruendo, y segundos después la puerta fue abierta y un hombre empapado entró por allí, se trataba de Tesslak quien recién llegaba de su misión.
―Querido…―sonrió la mujer y luego soltó un fuerte grito.
―Tranquila―dijo y tomó su otra mano―Aquí estoy, todo estará bien―dijo y la mujer le sonrió débilmente.
―Ya está aquí―comentó el hombre que atendía el parto y tras un fuerte quejido de la mujer lo siguiente que escucharon fue un pequeño llanto seguido de los exhaustos tomos de aliento de Kelly. Luego la mujer sonrió y pidió cargar al niño, el hombre se lo pasó a Tesslak y este a su mujer.
―Bienvenido Kenny―decía pasando su débil mano suavemente por la mejilla del pequeño.
―Oye, ¿Ella estará bien? ―preguntó Lectro al hombre.
―Ella, ya estaba grave antes del parto, y ahora ha perdido mucha sangre, la verdad no lo creo, lo siento―se disculpó el hombre ante la mala noticia.
― ¡Maldición! ―gritó Lectro derramando algunas lágrimas.
―Tranquilo padre…―se dirigió a Lectro―No pasa nada, lo importante es que él está bien…―decía acariciando a su hijo― ¿Oíste eso? No podremos estar juntos mucho tiempo―se dirigía al recién nacido―Es triste, pero no te preocupes, siempre te cuidare, y tu padre también…tu abuelo también es muy fuerte…―decía y las lágrimas comenzaron a salir de sus ojos―Tal vez no recuerdes esto nunca, pero sin importar que, mamá siempre te amará―dijo dando un beso en la frente al pequeño. Luego de eso le dio el niño a Tesslak quien lo tomó con cuidado, y Lectro salió a toda prisa de la casa con gran pesar―Querido…te lo encargo…―dijo la mujer sonriendo mientras seguía derramando lágrimas y el hombre comenzó a llorar también―No te preocupes…debes ser fuerte…hazlo por él―dijo refiriéndose al chico y colocó la mano acariciando el rostro del hombre―Los amo, a los tres―dijo y sus ojos comenzaron a apagarse poco a poco―Tu cabello…está un poco largo, lo siento…―dijo pasando la mano por las puntas del cabello de Tesslak que en ese entonces ya estaba por debajo de sus orejas. Tras eso la mano de la mujer perdió sus fuerzas y la luz de sus ojos se apagó por completo. Tras esto Tesslak estalló en llanto y le dio su bebe al otro hombre, entonces cayó de rodillas frente a su mujer, desahogando todo su pesar en ese momento.
Ken abrió los ojos y unas cuantas lagrimas estaban corriendo por su rostro―Ya veo…―dijo en voz baja.
―Tal vez no viene al caso, pero desde ese día tu padre no volvió a cortar su cabello, todo por que le prometió a tu madre que ella lo haría―reveló Lectro y Ken le miró con atención―Podrá parecer exagerado, pero una promesa es una promesa, y tu padre mantuvo la más mínima hasta el final. Esa es la marca de todo buen guerrero―explicó Lectro y Ken asintió al entender la situación―Tal vez fallo en algo como padre, pero Tesslak era un buen hombre, no podía pedir nadie mejor para mi hija que aquel que le fue fiel incluso después de la muerte. Disculpa si lo ofendí de alguna manera―dijo y Ken negó con la cabeza.
―No te preocupes, no pasa nada―dijo sonriendo―Entonces…eres mi abuelo―dijo y Lectro asintió con una pequeña sonrisa en su rostro―Vaya cosa…―dijo sonriendo.
―No pienses mucho en eso…―comentó Lectro.
―No es eso. Solo quiero decir, gracias por todo, maestro―agradeció al hombre.
―No hay de que, estoy orgulloso de ser tu maestro, y no podría pedir un mejor nieto―dijo y Ken echó a reír―Bueno, olvide preguntarlo ¿Qué decidiste? ―dijo intrigado.
―Yo. Los salvare―dijo con una determinante mirada―Conseguiré lo que me hace falta, y juntos acabaremos con esto, así que por favor. Ayúdame en lo que puedas―pidió inclinando la parte superior de su cuerpo.
―Sí, eso haré―dijo extendiendo su puño hacia Ken y este hizo lo mismo chocando su puño con Lectro―Una cosa más―dijo y Ken le dio su atención― ¿Ya se fueron? ―preguntó y el chico volteó su mirada.
―No, aún están allí―negó inmediatamente―Pero está bien, ya no me ven como lo hacían antes―dijo sonriendo.
―Es bueno saberlo. Vamos Kenny, volvamos por ahora―dijo dándose la vuelta y Ken caminó detrás de él. Lectro lo miró de reojo y luego volvió a mirar al frente― (Diste un gran paso, pero aún te queda bastante camino) ―dijo entre sí― (Da lo mejor de ti, hijo mío) ―dijo entre si mientras su rostro reflejaba una fuerte sonrisa.
Ya casi al medio día, igualmente en un lugar alejado de la ciudadela de Ariun, se encontraban David y Foresta. El sitio al que llegaron era un bosque, conformado por gigantes arboles con hojas de un verde muy vivo. El suelo estaba cubierto de pasto también muy verde. Una vez se adentraron allí Foresta comenzó a mirar a todos lados, la luz del sol entraba por algunos agujeros en las copas de los árboles, Foresta notó que era muy parecido al bosque de Monkoi, con una ligera diferencia y era que no había animales de ningún tipo, ni insectos ni aves por el lugar, por lo que le pareció un poco vacío en comparación.
― ¿Te gusta? ―preguntó David al ver como la chica miraba a todos lados, pero esto solo lo miró sin decir nada―Este sitio es una proyección realizada con energía espectro, hay personas encargadas de hacerlo. Pedí que hicieran esto cuando me asignaron enseñarte, creí que así te sentarías más cómoda―reveló que él fue quien arregló el lugar. Foresta solamente volteó la mirada y no dijo nada, entonces David sonrió, entonces se detuvieron en un lugar mas despejado, mucho menos arborado, por lo que la luz del sol entraba con mas claridad―Sí que eres complicada…por cierto, no te lo había dicho, pero no has cambiado mucho―dijo y la chica se sorprendió.
―Tu… ¿Me conoces? ―dijo totalmente sacada de lugar.
―Finalmente dices algo…―dijo sonriendo y se dio la vuelta hacia ella―Así es, no te preocupes, te lo contare, toma asiento―dijo chasqueando los dedos y un tronco se levantó a una baja altura a unos centímetros detrás de Foresta, la chica le miró por unos segundos y luego se sentó sin más―Bien… ¿Por dónde empiezo? ―dijo de brazos cruzados algo pensativo.