Aquello que buscas ser II

1804 Palabras
―Lo siento…no tenía idea de la cruz con la que cargas…―dijo soltando a Ken del abrazo y este comenzó a secar sus lágrimas. Lectro colocó su mano sobre la cabeza del chico y comenzó a hablar―Hace rato te dije que continuaríamos donde lo dejamos. Ese día que fuimos a Uulen, te dije que debías hablar con alguien, quiero que lo hagas ahora…―dijo dejando con intriga al muchacho―Toma tu espada y clávala en la tierra―ordenó y Ken asintió e hizo lo que Lectro le pidió. Luego se sentó frente a la espada y le pidió a Ken que hiciera lo mismo, el chico obedeció y Lectro extendió sus manos hacia la espada―Haz lo mismo―ordenó y Ken extendió sus manos de la misma manera. Luego Lectro cerró los ojos y la espada comenzó a emitir un fuerte brillo amarillo, por lo cual Ken recordó aquel momento en el santuario de Nyevad con Fredo―Mira fijamente la espada―Ken asintió e hizo lo que le pedía Lectro. Tras unos minutos Ken observó como el brillo se hacía cada vez más intenso, hasta que finalmente el chico perdió el conocimiento y se desplomó sobre la tierra. Tras unos minutos Ken abrió lentamente los ojos, inmediatamente se sorprendió al ver un espacio vacío completamente de color blanco― ¿Dónde…dónde estoy? ―Se preguntaba y miró a todos lados, pero no vio absolutamente nada, solo fondos blancos a donde quiera que viera, miró arriba y vio más de lo mismo. Cuando volvió a bajar su mirada se topó con una figura aparentemente humana que emitía un destello amarillo por todo su cuerpo. No distinguió rasgos físicos, solo una figura masculina un poco más alta que él, al verla con detalle se dio cuenta que aquel cuerpo parecía estar hecho de rayos que se movían constantemente y formaban la figura humana que veía― ¿Qué…eres? ―dijo extendiendo poco a poco su mano en busca de tocar aquella silueta. ―Ken―se escuchó una voz familiar y Ken se dio la vuelta para ver que precisamente era alguien conocido, allí estaba sentado a unos metros frente a él un desnudo hombre adulto con un largo cabello rubio y ojos cafés―Cuanto tiempo Ken―dijo y el chico antes de decir cualquier cosa volteó nuevamente para darse cuenta que la figura que vio antes había desaparecido. ―Padre…―decía sin poder creer lo que veía mientras sus ojos parecían estar por derramar lágrimas― ¿Por qué…porque estas desnudo? ―preguntó por el aspecto del hombre. ― ¡Oh! Lo siento, lo siento―dijo al darse cuenta de que lo estaba―Así es este lugar, creo que puedo arreglarlo―dijo y movió su mano, cuando lo hizo una túnica amarilla cubrió su cuerpo desnudo― ¿Eso es todo? Bueno, creo que será suficiente―dijo y volvió a mirar a Ken sonriendo, entonces vio la cara de confusión del chico― ¿Pasa algo? ―preguntó Tesslak. ― ¿De verdad eres tú? ―preguntó mientras recordaba al Tesslak con el que habló en el santuario de Nyevad― ¿Realmente estoy hablando contigo? ―seguía confundido y Tesslak sonrió suavemente. ―Así parece, no sé cómo es que funciona, pero es como una parte de mi alma, que permanece en este lugar―dijo confundiendo más al chico. ― ¿Qué es este lugar exactamente? ―preguntó Ken. ―No lo sé con exactitud, pero es como un espacio creado por el cristal, como si estuviéramos en su mente…ni siquiera lo entiendo…―decía igual de confundido. ―Ya, ¿Y que era esa figura de antes? ―preguntó por aquella cosa que vio. ― ¿Figura? Lo siento, no se dé qué hablas―dijo con total honestidad que desconocía a lo que Ken se refería. ― (Entonces él no la vio) ―dijo entre sí―Olvídalo―dijo negando con la cabeza―Entonces eres tu…tu eres con quien Lectro quería que hablara―dijo sorprendiendo a Tesslak. ― ¡Oh! ¿Conociste a Lectro? ―dijo con gran sorpresa― ¡Qué bueno! ¿Cómo te va con él? ―preguntó con gran interés. ―Bien, es un gran tipo―dijo sonriendo y luego cambio a un tono más serio―Bien ¿Qué es lo que debes hablar conmigo? ―dijo y Tesslak se vio sorprendido, pero luego sonrió. ―Bueno, han sido ocho años, hay tantas cosas. Pero, si te refieres a algo en específico, creo que nada realmente―dijo dejando confundido al joven. ― ¿Eh? ¿Entonces por qué me envió aquí? ―dijo mirando hacia arriba. ―Ni idea…pero, ya que estas, por qué no tomas asiento―dijo y Ken asintió, entonces miró hacia abajo y con sumo cuidado comenzó a agacharse, hasta que finalmente quedó sentado en el suelo. ―Se siente raro no saber dónde sentarse―comentó y Tesslak sonrió. ―Mírate…sí que has crecido―dijo y Ken se sintió algo avergonzado―Cuéntame Ken, ¿Qué te parecieron los demás reinos? ―preguntó al joven y este se detuvo a pensarlo unos minutos. ―Esto…Erdes, es un lugar muy curioso, me recuerda mucho a Uulen, mercaderes, tantas personas y tanta alegría por el lugar, es bastante relajante―comentó y Tesslak asentía―Monkoi es…es un lugar maravilloso, tan pacifico, tan natural, y hay tanta paz que no parece que estuvieras en Gneithe, es como que llegas allí y no quisieras salir nunca más―dijo sonriendo―No he ido a Dulaan, pero lo que oí del lugar, me parece un sitió bastante cruel. Cruel con sus habitantes, con sus guerreros, con sus gobernantes y con los de afuera…es como que lo único que importase es el conflicto y es ganar o es nada―decía mostrando gran disgusto en su rostro―Nyevad por su lado, es un tipo diferente de incomodidad, es lúgubre, oscuro, tan indiferente…es como un “O eres de aquí o no eres nadie”. Es tan distante que provoca lo contrario a Monkoi, te hace querer alejarte lo antes posible…―dijo y guardó silencio unos minutos después de ello habló―Ariun se siente…como decirlo…distante…pero no una distancia que puedas recorrer a pie, es como un mundo diferente, fuera de este tiempo. Es como si estuvieran mil pasos por delante y dan diez más por cada uno que tu des, me parece de alguna forma inalcanzable―finalizó de hablar. ―Ya. ¿Solo has estado en esos lugares? ―preguntó y el joven asintió―Has recorrido mucho, has visto mucha gente, muchas culturas, muchas ideas…en resumidas cuentas has conocido el mundo ¿Qué te ha parecido el mundo? ―preguntó el hombre. ―Es algo…no es como decirlo, se siente muy separado―respondió y Tesslak asintió. ―En efecto, pero, ¿Crees que eso es completamente malo? ―preguntó y el chico no supo responder―Imaginas que todo el mundo fuera Dulaan ¿Prosperaría un mundo así? Si todo el mundo fuera Erdes ¿No sería una vida sin emoción? O que tal Nyevad ¿Cuánto tiempo podría perdurar una sociedad así? E incluso Monkoi se ve bien porque tiene a los demás como ejemplo. En cuanto a Ariun, avanzar y dejar a todos atrás, solo te hace alejarte de la sociedad―explicó y el chico parecía no entender a donde quería llegar―Mira Ken, el mundo es diferente en cada rincón, y eso está bien, así debe serlo. ¿Sabes lo que está realmente mal? ―preguntó y el chico negó―Lo que hace que el mundo no funcione tal y como está, es la incapacidad de aceptar las ideas de los demás, mientras se siga creyendo que unos son mejores que otros solo por ver las cosas de manera diferente, el mundo no se unirá―dijo dejando pensativo al chico― ¿Has visto el arco iris en el cielo? ―dijo y Ken asintió―Hermoso ¿Verdad? El arco iris es hermoso a los ojos de todos porque no se manifiesta en un solo color. Puede gustarte el rojo, o puedes ser más del azul, sea cual sea el arco iris lo mostrará para ti, es por eso que todos lo admiran cuando se alza en el cielo―dijo dejando sorprendido al chico―El mundo entero es un gran arcoíris, pero sus colores están muy alejados unos de los otros. Cuando todos puedan aceptarse, y los colores puedan estar cerca sin más, es ahí cuando este mundo podrá manifestarse con toda su belleza―dijo y el chico asintió tras entender lo que quería trasmitirle su padre. ―Creo que lo entiendo…―dijo y su padre asintió sonriente―Escucha, ahora sé por qué Lectro me mandó aquí. Debo decirte algo―dijo y Tesslak le miró con atención―Eres terrible―dijo fríamente sacando de lugar al hombre. ― ¿Eh? ―dijo al no escuchar lo que esperaba. ―Todos me lo dijeron y yo no quería aceptarlo, pero, ahora me doy cuenta que siempre fue así―hizo una pequeña pausa―Siempre me adiestraste para que aprendiera a luchar, querías que siguiera tus pasos y no te importó lo que yo pensaba. Nunca te lo dije, pero debiste notarlo, eres mi padre…―dijo y bajo la mirada un momento, pero luego se recompuso―Y como eso no fue suficiente, luego de que Uulen cayó me encomendaste que hiciera el resto del trabajo, y no esté completamente mal, salvaste mi vida, pero fue la forma en la que lo pediste: “no es porque quiero que lo hagas, sino porque debes hacerlo” ―recitó las palabras de su padre― ¿¡Que pasa contigo!? Después de eso me sentí obligado, como si le debiera algo a todos ellos ¿Tienes idea de todo lo que sufrí? ―preguntó a su padre con sus ojos empañados y este se quedó callado un momento. ―Yo…―intentaba decir algo, pero Ken interrumpió. ―Pero…en parte, estoy agradecido contigo…―dijo y Tesslak le miró sorprendido―Salvaste mi vida, y ahora hay cosas que nunca creí poder hacer, personas que nunca creí conocer y lugares que nunca imaginé visitar―reveló el joven recordando todo lo que ha vivido hasta ahora―Es verdad que sufrí, pero ya no me siento así, me hice fuerte y ahora puedo luchar por lo que creo, y no por lo que tú me dejaste, es por eso que te doy las gracias―Terminó de hablar y Tesslak sonrió.
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