Me despedí de la reina Merida y me puse en marcha para emprender mi viaje. No tenía idea de lo que me iba a encontrar, pero tenía que ser fuerte. No iba a decepcionar al reino, ni a mi madre.
Me adentre al bosque y fui por el camino que supuestamente iba a conducirme al castillo de mi padre malvado. Al principio todo parecía normal, hasta que llegué a un sector del bosque lleno de niebla. Seguí caminando ignorando el aspecto tétrico. Una voz familiar llamó mi atención, era la voz de Clara.
Seguí mi camino hasta que volví a escuchar su voz. La busqué con la mirada y la vi sentada encima de una roca. Era ella, pero no estaba segura, sentía que no podía fiarme de lo que veía.
-¡Clara!-corrí a abrazarla.-Me alegra verte, ¿cómo llegaste aquí?
-Cierra la boca-me aparto de golpe.
Su mirada era seria, actuaba con mucha frialdad.
-¿Qué te pasa?
-Somos amigas, ¿verdad?
-Claro que lo somos, ¿porque crees que no?
-Entonces, ¿porque siempre has tratado de quitarme a Gabriel?
-¿Qué?-pregunté retrocediendo.
-Te odio, ¿no te das cuenta que solo fui tu amiga por interés?, ¿en verdad creíste que eramos amigas?
-¿Por qué me dices todo esto?-pregunté sin dejar de retroceder.
-No vales nada, eres una quita novios.
-Sé que te gusta Gabriel, pero no es mi culpa que esté enamorado de mí.
-Que vanidosa eres. Te odio, quiero que te mueras-me golpeó en el estómago haciéndome escupir gotas de sangre.
-¿Q...que...te...pa...sa?
-Eres la burla de todos, nadie te quiere, tu familia cree que no sirves. Sabes que es verdad, yo era tu única amiga de verdad y me quitaste a Gabriel.
-Por favor, cálmate Clara.
-¿Para qué quieres seguir viva si a nadie le importas?, las personas solo te tienen lástima, no eres más que un estorbo-me golpeó de nuevo, pero más fuerte.
-Bas...ta...
-¡Muere inútil!-Quiso volver a golpearme, pero la esquive.
Me fui corriendo para esconderme entre unos arbustos. Clara me llamaba con rabia, como si odiara mi simple existencia. ¿Por qué estaba actuando de esa manera tan rara?, no podía ser ella.
Me sacó del arbusto y me jalo de forma agresiva hasta un barranco. Por más que fuera una mala amiga, no quería lastimarla. Intentaba hacer que mi cuerpo brillara, pero mis poderes no despertaban.
-¡Detente zorra!
-¿Zorra?, ¡¿quién te crees para llamarme así?, ¡tú eres la zorra!
-No estoy interesada en Gabriel, por mi te lo puedes quedar y ya no me interesa ser tu amiga, nuestra relación es tóxica y quiero que te alejes de mí.
Tras decir esto ella desapareció. Mire por todos lados para asegurarme que no estaba tendiéndome una trampa. Había desaparecido sin dejar rastro.
La imagen era falsa, pero las heridas me dolían como si hubieran sido reales. Ya no podía fiarme de nadie. Ni siquiera de las ilusiones. Continué mi camino pendiente a cualquier cosa que pudiera suceder.
El viaje se hacía cada vez mas agotador y me senté junto a un árbol para descansar un momento, me puse a hojear el libro buscando algún hechizo que me hiciera llegar más rápido.
-Siempre buscando el camino fácil, ¿verdad?
Escuche la voz del príncipe y lo busque con la mirada.
-Aquí arriba-respondió seguido de una risa malévola.
levante la mirada y vi a un joven enmascarado parado en cima del árbol. Salto colocándose frente a mí.
-¿Aron?
Empuñó su espada y atacó provocando que un gigantesco rasguño se formara en mi brazo. Empecé a correr tratando de alejarme de él. Aunque su tono de voz era idéntica a la del príncipe, estaba segura que no eran la misma persona.
Me refugié en una cueva y me quedé escondida en silencio. Oí un susurro al final del túnel, mi instinto de supervivencia me decía que no fuera allí, pero mi curiosidad era más fuerte. Salí de la cueva y me encontré un hermoso lugar lleno de criaturas mágicas.
Había unicornios bebiendo de un lago, hadas danzando alrededor de unas flores y sirenas jugando con delfines. Por suerte era un lugar seguro.
Quise regresar, pero cuando me di la vuelta, la cueva ya no estaba. Desesperada busqué alguna otra cueva por el lugar, pero no había ninguna. Pregunte a una hada y un duende como podía salir de ese sitio y se echaron a reír.
-Nadie se va de este lugar-dijo el hada.
-¿Quién querría irse?, este sitio es perfecto.
-Es que no entienden, entre por una cueva y ahora ya no está, ¿saben donde puedo encontrar una cueva en este lugar?
-Pareces estar confundida-dijo el hada fijándose en mi aspecto.-Soy Ursula y este gruñón es Red.
-Puedo presentarme solo Ursula-el duende me observo de pies a cabeza.-¿Quién eres?
-Soy la elegida y necesito salir de aquí.
-¡¿La elegida?!-dijeron ambos al mismo tiempo.
-No puedo creerlo.
-Es un gran honor tenerte aquí.
-¿Dónde estoy exactamente?
-Estar en el reino del arcoíris donde todo es felicidad y de donde nadie a salido jamás.
Esos dos me estaban incomodando bastante. Me preguntaba cómo les estaba yendo a los demás, me habría gustado quedarme a luchar con ellos, aunque no creo que les hubiera sido de mucha ayuda.
La sombras estaban arrasando con todo, su ejército era muy poderoso. No solo estaba formado por las sombras, si no que también; por ogros, magos y brujos oscuros que estaban del lado de Ivucu. Después de mucho pelear, logró meternos al calabozo a todos los del palacio.
-Ya no tienen escapatoria, será mejor que se rindan.
-Jamás me someteré ante ti, tu padre podrá llegar a gobernar mi reino, pero nunca conseguirá el respeto de los habitantes-dijo la reina a Ivucu.
-Dime donde está la elegida.
-Ya te dije que desapareció, no sabemos dónde está.
-Creo que me están mintiendo, díganme dónde está.
-Cree lo que quieras, ya te hemos dicho lo que sabemos. Has tomado el control de todos los reinos, ¿qué más quieres?
La reina se puso histérica y no la culpaba, ya que todo dependía de Jessica.
-Necesito el anillo, es la única pieza esencial de Badrech.
-Pues siento decirte que la elegida no está aquí, y tal vez no regrese.
No sabía que hacer, el reino de Merida estaba siendo destrozado y no podía hacer nada para impedirlo. Aunque el reino del Arcoíris fuera fabuloso, tenía que salir lo antes posible. Buscaba en el libro algún hechizo que pudiera ayudarme, pero no encontraba ninguno. ¿Era el final?
¿Porque estas triste?
-Tengo que salir de aquí Ursula, el reino de Merida me necesita.
-Hay una forma.
-¿Enserio?-Una chispa de esperanza volvió a surgir en mí.
-No es buena idea-interrumpió el duende.-Olvídalo.
-No quiero olvidarlo, si hay una forma de volver, la quiero saber. Díganmela.
-Bueno...podrías intentar vencer al demonio de la isla.
-¿Demonio?
-Es un ser ruin que se alimenta de nuestra energía.
-Trabaja con Badrech.
-¿Dónde lo encuentro?
-Ahí-el duende señaló una colina que se encontraba a lo lejos.
-Lo venceré y también los salvaré de él.
Me dirigí a la colina sin vacilar. A medida que avanzaba el rostro de las criaturas se volvía más sombría. Me observaban como si fuera alguien despreciable. Al llegar a la colina, unos duendes y hadas se colocaron en mi camino.
-No puedes estar aquí, ¡lárgate!-dijo una de las hadas.
-No me largare, ¿no quieren ser libres de ese demonio?, yo puedo ayudarlos.
Las hadas y los duendes comenzaron a atacarme. Las hadas me lanzaban hechizos mientras que los duendes absorbían mi energía. Mi energía se agotaba cada vez más y los hechizos de las hadas se hacían más fuertes. Finalmente caí inconsciente al suelo.
Cuando abrí los ojos me encontraba en una casa hecha de madera.
-Al fin despertaste-dijo un duende entrando en la casa.-¿Te sientes mejor?
-Sí, gracias por ayudarme, ¿quién es usted?
-Soy el rey de los duendes, tú debes ser la elegida.
-Si, al parecer soy muy conocida.
-Todos saben de tu llegada-rió.
-Debo vencer al demonio de la isla para volver al bosque encantado, pero no pensé que fuera tan difícil.
-Si ese es el caso, te ayudare. Sacó un espejo de su estante y me lo entregó.-Este espejo te protegerá, solo ponlo frente a los duendes y se revertirá el efecto de sus ataques.
-Gracias, ahora debo irme.
-Tu energía aun no se ha recuperado del todo, debes esperar al día siguiente.
-¡¿Qué?!, no puedo esperar tanto.
-No te preocupes, el tiempo aquí pasa mucho más rápido que en el tuyo.
Como no quería cuestionar a un rey, termine aceptando.
Al día siguiente, tomé el espejo y me despedí del rey para continuar mi viaje. Volví al lugar de los seres malvados. Los duendes y las hadas volvieron a proteger la colina, espere a que me lanzaran sus ataques y levante el espejo usándolo como escudo. Tal como había dicho el duende, los ataques se volvieron en su contra.
Agradecí mentalmente al rey y escalé la colina con dificultad. En la cima estaba un demonio rojo con tres cuernos sentado en un trono, se quedó viéndome mientras era abanicado por dos hadas.
-Se puede saber, ¿porque interrumpes mi descanso?
-Estoy aquí para darte tu merecido y evitar que sigas alimentándote de la energía de estos seres-lo amenace con el espejo.
-Veo que eres la elegida.
-Si lo soy, ¿algún problema?
-Ninguno, será un honor alimentarme de ti-dijo levantándose de su trono.
Intente mantenerme firme mientras él se acercaba, Usaba al espejo como escudo en caso de cualquier posible ataque. El demonio se burló de mí y destruyó el espejo con su mano.
-Vas a necesitar más que un espejo para vencerme-me tomó del cuello y abrió su boca enseñándome sus afilados dientes.
El tamaño de su cuerpo aumentó y me devoró tragándome entera, caí sobre un líquido viscoso. No podía dejar que mi aventura acabara así. Tenía que haber una forma de salir del cuerpo del monstruo, una que no fuera asquerosa. Intente buscar alguna salida pero no había mucho que recorrer.
Me di cuenta que lo único que podía hacer en ese momento era esperar mi muerte. Recordé la espada que me habían dado y la saqué de mi mochila. Ataque el cuerpo del demonio dando múltiples puñaladas.
El cuerpo del demonio tembló y unas burbujas comenzaron a formarse en su estómago. Las burbujas se elevaban hasta salir por la boca del demonio. Quede atrapada en una de ellas logrando salir del cuerpo de la bestia.
Clave la espada en su ojo y de él salió un riachuelo de sangre. El demonio cayó al suelo y su cuerpo cambió a la apariencia de un duende.
-¿Que...paso...?-pregunto confundido.
-Larga historia.
-Gracias elegida.
-Por nada, ¿puedes decirme como salir del reino?
-Claro-el duende señaló un espejo que estaba junto a su trono.-Aquí podrás irte.
-Gracias-le sonreí y luego corrí hacia el espejo metiéndome en él.
Pero en lugar de aparecer en la cueva, aparecí en una aldea llena de elfos. Llegar al castillo iba a ser más difícil de lo que esperaba. Unos elfos me rodearon y me apuntaron con lanzas y flechas.
-¡Preséntate intrusa!, ¿quién eres y como llegaste aquí?-pregunto uno de los elfos.
-No soy su enemiga, no sé cómo llegue aquí. Estaba yendo al castillo de Badrech y por alguna razón deje de estar en el bosque.
-¿Eres la elegida?, haberlo dicho antes-dijo bajando su arma.- Mil disculpas, soy Orion.
-Mucho gusto Orion, puedes llamarme Jessica, ¿dónde estoy exactamente?
-Bienvenida a la aldea de los elfos.
Orion me hizo un recorrido por toda la aldea. La cultura de los elfos era muy interesante, no son tan diferentes de los humanos.Tenían mucho interés por la ciencia, astrología y el arte. Eran seres muy atractivos a pesar de tener orejas puntiagudas. Las casas estaban una alado de la otra, se notaba que eran muy unidos.
El líder de ellos encendió una gran fogata mientras que el resto se sentaba alrededor de ella. Vi como algunos de ellos bailaban alrededor del fuego. Orion tomó mi mano para invitarme a bailar y acepté para no parecer grosera, después de todo, fue muy amable conmigo.
Imita el baile de los elfos con torpeza. Sus movimientos de brazos y pies parecían una especie de danza ancestral o alguna clase de ritual. Cuando el baile termino me ofrecieron un poco de comida.
-Gracias por su hospitalidad.
-No tienes que agradecer, nos honra que nos hayas visitado.
-Has sido genial conmigo, pero debo continuar con mi misión, ¿sabes cómo puedo salir de aquí?
-Hay un portal, en el otro lado de la aldea.
-¿Otro lado?, ¿también hay elfos?
-Sí, pero son elfos oscuros. A diferencia de nosotros, ellos son malvados.
-Entonces no tengo opción, tendré que ir ahí...
-Ellos se vuelven más fuerte en la noche, ¿por qué no vas al amanecer?
Como mis poderes no funcionaban, lo más probable era que me hicieran polvo. Decidí quedarme en su aldea por un momento.
Orion me invitó a quedarme en su casa. Dude al comienzo, pero parecía muy agradable. Me ofreció dormir en su habitación y no pude evitar ponerme roja, seguro que no iba a ocurrir nada malo. Sin embargo, no podía dejar de ser una mal pensada.
-¿Estás bien?, estás completamente roja.
-Sí, estoy bien...es solo que no me acostumbro a dormir con un hombre.
-Si no quieres duerme en la cama y yo dormiré en el suelo.
-Oh, no podría pedirte eso.
-No me molesta hacerlo-Orion puso unas sábanas y almohadas en el suelo y se acostó a dormir.
La cama de Orion era tan blanda y cómoda que no tardé en quedarme dormida. Al día siguiente, olí un aroma agradable. Orion entró al cuarto con un plato de comida.
-Debes tener hambre.
-Gracias Orion-tome la bandeja que me había traído y me puse a desayunar,
Cuando terminé de comer, comencé a sentirme mareada. Caí en la cama con la vista borrosa y me quedé dormida nuevamente. Desperté en un tenebroso sitio, con mi cuerpo encadenado a una pared. A mi alrededor habían elfos decapitados por el suelo.
-¿Qué es este lugar?
Orion apareció entre las sombras acompañado de otros tres elfos. Estaban a punto de atacarme cuando algo se interpuso.
-¿Se puede saber quién eres tú?-preguntó furioso Orion.
-Ya no nos dejaremos vencer por tu crueldad, acabaremos con ustedes-dijo un elfo parecido a Orion.
El elfo cortó las cadenas con su espada liberándome de las a******s. Se puso a a****r a Orion mientras este bloqueaba cada uno de sus ataques. Quería ayudarlo a pelear, pero ya no traía mi espada. En medio de mi desesperación, mi cuerpo brillo y el cetro que tanto extrañaba volvió a aparecer sobre mi cabeza. Lo tome y dispare rayos de luces a los elfos haciéndolos desaparecer. Lance un rayo de luz a Orion y este salió volando hasta chocar contra una pared.
-¿Orion?-pregunte insegura.
Orion no pudo moverse, había quedado debilitado por el rayo de luz. Quedó inmóvil por un momento, pero luego se recuperó y continuó luchando con el otro Orion.
-¿Orion?
-Yo soy Orion, él es solo un impostor.
-Ellos son los elfos oscuros, adaptaron nuestra forma para poder sobrevivir en la luz.
-¿Todos esos elfos son elfos oscuros?
-Así es.
-¡No lo escuches elegida!, yo soy el verdadero Orion.
-¡Cállense los dos!, eso yo lo decidiré
La ropa del elfo malvado se puso de color verde, lo que provoco que me confundiera. Mire atentamente a ambos, pero eran tan idénticos que no lograba diferenciarlos.
-Lanzaré una pregunta y quien la sepa, será el verdadero Orion, ¿está claro?
-Me parece bien-respondió uno de ellos.
-Lo que decidas está bien para mí-respondió el otro.
El Orion que conocí tenía un lenguaje muy sofisticado, era posible que fuera el segundo, pero tenía que estar segura para no dañar a una indefensa criatura.
-El verdadero Orion me dirá la razón de mi visita.
-No lo sé-respondió Orion 1.
-La razón de tu visita se debe a que estas pérdida respondió Orion 2.
-Eso era todo lo que necesitaba saber-sonreí y le dispare un rayo de luz al Orion 2. Su vestimenta verde se volvió violeta y luego desapareció al igual que los otros elfos que estaban con él.
-Gracias por tu ayuda elegida.
-No tienes que agradecer, es mi trabajo. ¿Los elfos oscuros trabajan con Badrech?
-Así es, el líder de ellos aún tiene el control de nuestra aldea.
-Te prometo que cuando venza a Badrech, todo esto terminará. ¿Sabes cómo puedo salir de aquí?
-Debes destruir al jefe de los elfos oscuros, así los demás te obedecerán y te dejarán pasar por el portal.
-Gracias Orion, haré lo mejor que pueda.
-Voy contigo si quieres.
-Gracias, pero esta es mi lucha-me despedí de él y regrese a la aldea de los elfos farsantes.
Cuando volví a la aldea, todos me miraban como si fuera una amenaza. El líder de ellos se acercó a mí con expresión seria y me ordenó que me fuera.
-No iré a ningún lado, quiero que le regresen su tierra a los elfos.
-Este lugar nos pertenece ahora.
-Quiero ver a Badrech, ¿él está con ustedes?
-Él tiene cosas más importantes que hacer, que hablar con una chiquilla.
-¿Porque él nunca se presenta?, ¿por qué siempre manda a Ivucu en lugar de presentarse él?
-Él no puede salir del castillo hasta que tenga el último anillo, está bajo un hechizo que le lanzó tu madre hace tiempo.
-¿Un hechizo?, no era tan mala como creí.
-Eres una desgracia para él.
-No me importa enfrentarme a mi padre, ¿porque no hacemos un trato?, lucharé contra ti y si gano me llevaras con el. Si pierdo me matas y te quedas con el anillo-le enseñé el anillo en mi dedo.
-¿Tú tienes el anillo?
-¿Lo quieres?, ¿tenemos un trato?, estoy segura que Badrech estaría complacido contigo si me lo sacas.
-Tenemos un trato.
-Excelente...
El líder me disparo fuertes rayos negros y contraataque con mis rayos de luz, pero ambos ataques explotaron al chocar entre sí. Le lance rayos de luz más potentes y él volvió a a****r con sus rayos de oscuridad y los ataques volvieron a explotar.