-¿Vas a quedarte? -me preguntó Garret minutos después de haberlo hecho. Nos encontrábamos tumbados sobre la cama. -Sí -le respondí con una sonrisilla. Me sentía relajada y contenta, después de los dos asaltos que habíamos tenido más que satisfactorio, no era para menos. Garret era todo un portento. Él sonrió a mi lado. -¿Haces algo mañana? -me preguntó mirándome directamente a los ojos. Se hallaba expectante. Negué con la cabeza. No tenia planes, de hecho no tenia planes para el finde semana. -Estupendo. Hora de dormir. Ven aquí -me aproximó con sus brazos y apagó la luz sumiendo la habitación a la oscuridad. No tardé en dormirme. Cuando abrir los ojos y me giré en la cama, Garret ya no estaba. El despertador marcaba ¡LAS ONCE DE LA MAÑANA! ¿Pero como podía haber dormido tanto?

