El lunes de la semana siguiente comenzaba ajetreado. Garret tenía un vuelo que salía hacia Nueva York el martes por la mañana y estaba lleno de reuniones, tanto era así, que casi no tenía tiempo para parar a comer. Me llamó por el teléfono interno… -Alyssa, ¿hablaste con Domenico esta mañana? -Sí, Garret. Debe estar al llegar. Era la 13:30 y el transportista de Domenico, repartía sobre esa hora. -Esta bien, aquí ya empiezan a tener hambre y la reunión se esta alargando más de lo que esperaba. ¿A que hora tengo cita con James Martín? James Martín era otro de los tantos negociadores que visitaba a Garret. Éste incluso más serio y tajante. -Sobre las 16:45. Garret resopló. -Esta bien, eso era todo. Dicho aquello colgó sin más. Quizás mi fuero interno habría esperado alguna palabra c

