CAPITULO DECIMO SEPTIMO: UNA VISITA FAMILIAR

1179 Palabras
1 Después de que me contase la historia de cómo las mujeres tomaron el control de su tierra llamada Grumsier, yo sonreí pero me sentía demasiado cansado. Ella me vio con un rostro muy apacible y me dijo con un tono cariñoso: - Bueno, pequeño John, es hora de dormir- me ordenó con una voz más paternal que maternal - Quizás sea buena idea- le respondí mientras me acomodaba, para descansar un poco. Por algún motivo pensé en mi padre. Él nunca había sido muy afectivo conmigo, pero tampoco en el pasado fue muy frío. Luego recordé que no lo fue sino hasta la muerte de mi madre. El sueño me ganó antes de que pudiese continuar recordando. 2 Esa vez no tuve ningún sueño extraño o aterrador, solo sueños normales. Cuando desperté vi que había anochecido y la Exploradora de Grumsier no se encontraba en casa. Por esa razón me levanté, un poco mas renovado. Luego de pensarlo, solo un poco, decidí tomar la decisión de ir a visitar a mi padre. Me vestí con mis simples ropas y caminando, de poco en poco, me dirigí a la puerta de entrada esperando que, al menos esta vez, Linnet no se encontrara cerca. Tuve suerte, no estaba por allí. De apoco me dirigí caminando a la casa de mi padre, que se encontraba del otro lado de la ciudad. 3 A medida que avanzaba menos cansado me sentía. Cuando pude llegar a la casa de mi padre ya era de noche y ya no me encontraba para nada agotado. Por desgracia no estaba solo, alguien del universo 26 me había seguido durante todo el camino. 4 Cuando golpeé el portón, con rejas de hierro, fue mi propio padre quien me recibió. - Hijo ¿Qué haces a estas horas de la noche en mi casa?- me preguntó severamente - No lo sé papá, quizás hablar- le respondí con pesar - Pasa hijo- me dijo con una voz menos dura abriéndome la puerta Cuando entré me hizo sentar en su sillón y luego comenzó a hablarme, mientras se servía un poco de Whisky en su vaso de cristal. - ¿Bien hijo, de qué querías hablar?- me preguntó secamente sentándose en el sofá - Solo quiero saber porque me tratas con tal frialdad padre- le respondí con pesar - No lo quieres saber- me contestó molesto - ¡Sí! Si quiero saberlo padre ¿Por qué actúas como si te hubiese defraudado?- le pregunté completamente devastado - No lo has hecho, seguiste tu propio sueño de tener un Observatorio y fui sincero al decirte que no quería verte pasando miserias. Yo también tuve momentos en los que tuve que pelear por mis sueños, tu abuelo quería que fuese un abogado- me contó mi padre con un tono de orgullo muy claro - ¿Tú, abogado padre?- le pregunté risueño - ¡Sí! ¿Puedes imaginártelo? Se tanto de leyes como tu tío Andrew sabía de Polo- rió muy animado tras contarme esa parte de su vida - ¿Entonces por qué querías que siguiera tus pasos?- le volví a preguntar totalmente sorprendido ante sus confesiones - No quería, solo deseaba darte un futuro en donde pudieras sostenerte y seamos claros hijo, tus deseos de explorar el Ártico es muy fantasioso. Posiblemente murieras durante el trayecto o peor, quedarías paralitico y sin dinero luego de gastarlo en una misión fallida. Supongo que mi padre pensaba lo mismo de mí cuando le dije de mis deseos de ser médico- me contestó completamente abatido - Padre, no sé por qué no me has dicho esto antes, aunque te agradezco que me lo digas ahora- le dije sonriente pero él se puso las manos en la cara y comenzó a gemir, para después decirme - ¡Es porque te pareces a tu madre!- explotó de golpe con varias lagrimas en el rostro, río un poco tras decírmelo y continuó- en todo, tu forma soñadora de ser, ese modo de hablar y de dirigirte a los demás. Si hubieses sido una mujer quizás también en forma física te habrías parecido, aunque supongo que de todos modos su aspecto también lo tienes solo que en masculino. Después de su muerte yo no pude volver a verte por que era verla a ella y dolía mucho ¿Lo entiendes, verdad? Me destrozaba el alma y en esta sociedad que tenemos, un hombre sensible y sentimental es visto como un marica o como un cobarde. No podía expresar esos sentimientos, al menos no hasta ahora - ¡¿Entonces por qué ahora si?!- estallé delante de él con lagrimas en los ojos- ¡¿Que ha cambiado en ti ahora que decidas dejar de hacerme a un lado o tratarme como si fuese una molestia o una decepción?! - Porque ahora, después de años sin verte, descubrí que estaba solo y te extrañaba ¡Qué mierda! Quizás me llamen marica o débil, pero es mejor eso a un insensible que podría morir solo sin que nadie llore por él. Lo siento hijo- me respondió mi padre mientras largaba a llorar - Te quiero padre- le dije levantándome y acercándome a él, con lagrimas en los ojos - Yo también- me respondió llorando a la vez que también se acercaba a mí Ambos nos abrazamos y, solo por un momento, fuimos felices. Después se escuchó ese sonido. El ruido que hace una de las condenadas y malditas aves metálicas del universo 26. 5 Como describir lo más horrible que vi y sentí en la vida, si no puedo siquiera explicarlo. El sonido era demasiado cercano y se oía a los árboles del jardín de mi padre moverse, como si hubiese un viento muy fuerte afuera aunque apenas si corría una brisa. - ¿Qué es eso?- preguntó mi padre, separándose de mi abrazo y dirigiéndose a la ventana a observar. - ¡Padre espera!- le advertí cuando, de pronto, se encendió una luz blanca brillante y cegadora sobre la ventana que imposibilitaba la vista. Se escuchó el sonido de varios disparos a la vez, como si fuesen cientos de fusiles disparados en un solo momento. Mi padre recibió los impactos de bala y creo que bailó al recibirlos, por lo menos quiero pensar que fue así como se despidió de mí y de la vida: Bailando delante de la muerte. Me tiré al suelo sin nada que pudiera hacer al respecto. Estaba muy asustado debido a que los disparos eran constantes como para poder moverme siquiera. Por no decir que los impactos de los proyectiles eran muy potentes, quizás más que los de una bala de cañón. Toda la biblioteca de mi padre desapareció. Sin saber qué hacer, intenté reptar por el suelo, entonces un busto de yeso de mi padre cayó sobre mi cabeza y perdí el conocimiento. Cuando lo recobré me encontraba de nuevo en mi cama con Linnet cerca, quería creer que era un sueño pero internamente supe que no lo fue y también porque ella me contó lo que sucedió después de perder el conocimiento.
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