1
8 de Julio (a la tarde)
Durante todo el día investigué a todos los posibles inmigrantes de otras naciones u otras ciudades. Con un listado mayor al de cien nombres pude tener completa la recopilación que Linnet, la auto proclamada Exploradora del Multiverso, deseaba ver.
Pensaba en ir a visitar a John Rumble cuando una voz me habló repentinamente a mis espaldas dentro de mi oficina:
- Supongo que ya los tienes ¿Verdad?
Sobresaltado me fijé en quien me había hablado y la vi parada enfrente mío con su bota puesta en mi mesa con su brazo derecho sobre su pierna y el puño izquierdo sujetando su cadera, en su mirada había una gran confianza a la vez que su expresión era similar a la de un hombre valiente
- ¡Cielos Linnet! ¡Me has asustado!- le recriminé molesto y le expliqué con calma mientras me sentaba en mi asiento- escucha, esto no ha sido fácil y tuve que mentir diciendo que podía estar relacionado con el asesino Feminys. Aquí tengo la lista, son más de cien nombres, el que buscas puede que se encuentre aquí
Le entregué la lista y ella la tomó para leerla. Después empezó a tocar los nombres del listado con su dedo índice, buscando alguno en especial. Después de un momento sacó la lista de su vista y con la cabeza negó en silencio mientras mantenía sus ojos cerrados.
- No es ninguno de ellos Kingswolf- me dijo con pesar
- ¿Pero cómo lo sabes?- le pregunté asombrado levantándome de mi asiento debido a la sorpresa
- Puedo ver y saber cosas con solo tocarlas o estar cerca de ellas. Tu listado de sospechosos son humanos. Todos ellos, desde el primero al último- me explicó Linnet dejando la lista en la mesa
- Entonces puede que no haya un ¿Cómo dijiste que se llamaba?- le pregunté confundido y asombrado
- Solo dile un infiltrado- rió Linnet - tiene que haberlo, esa máquina nunca actúa torpemente
- Quizás haya alguien que sepa- le conté recordando a los curas que había conocido unos días atrás- ¿Si te llevo a donde se encuentran dos de esas cosas es posible que puedas saber quién es su infiltrado?
- ¡Buena idea Kingswolf!- me felicitó con una sonrisa en el rostro, bajando su pierna de mi escritorio- eres muy listo para ser un hombre
- Gracias joven… ¿Espera qué?
Linnet me tomó del brazo y lo primero que recuerdo es que me encontraba en un pequeño almacén con los dos curas al lado de las maquinas.
2
8 de Julio
Los dos sacerdotes católicos que allí se encontraban vieron con cierto asombro a Linnet e inclinaron sus cabezas saludándola:
- Salve Exploradora de Grumsier- la saludó el cura anciano con un tono de admiración manteniendo su cabeza abajo- es un honor tenerla en nuestro santo recinto
- Saludos, sacerdotes guardianes de la verdad- les saludó ella con un golpe en el costado del pecho como si de un soldado Romano se tratase- he venido a inspeccionar estos Tanques de batalla
- Adelante Exploradora- asintió el sacerdote con aspecto de fraile levantando su mirada y apartándose del llamado “Tanque de Batalla”- investigue con tranquilidad
Linnet se acercó a las chatarras gigantescas y empezó a inspeccionarlas lentamente. Tocó una de ellas y sus ojos azules se convirtieron en blancos. Lo que estuviese haciendo en ese momento obviamente iba más allá de mi comprensión.
Me acerqué al sacerdote mayor y comencé a interrogarle:
- Ustedes saben quién es y a que se dedica pero ¡¿No nos dijeron nada durante toda la investigación?!- le recriminé molesto
- Inspector Kingswolf- me dijo el padre Franco con un acento paternal- usted no sabe nada de lo que hay más allá de los archivos de Scotland Yard. Hay cosas que no responden a la ley humana y solo seres realmente capacitados son los que pueden hacerse cargo de estas cosas. Estas maquinas van más allá de su comprensión pero no de la que ella tiene
No pude decirle mucho debido a que tenía razón. Había cosas que no sabía o no podía comprender, pero les aseguro que eso no me impediría resolver el caso de Feminys y menos salvar al mundo de esas maquinas asesinas que mencionaba Linnet.
3
8 de Julio (un poco después)
Linnet se encontró durante una hora revisando a esa máquina. No sé que podría ver ella de esas cosas del futuro pero algo era claro, fuese lo que fuese no era lindo. Sus expresiones eran de enojo y, en algunos casos, de horror absoluto. Después de un rato más largo ella, finalmente, sacó su mano de la enorme oruga y con una mirada verdaderamente tétrica, me pidió:
- Quiero que busques información de personas que hayan llegado a la ciudad de Londres entre los años de 1864 y 1865
- ¡Esos son archivos de hace veinticinco años Linnet! No sé si pueda acceder a ellos
- ¡Tendrás qué!- me ordenó de forma muy directa- el destino de este planeta cuenta con ello
Se dirigió a donde se encontraban los sacerdotes y los saludó con una reverencia.
- Salve, guardianes de la verdad. Pueden continuar con su labor, ya tengo lo que necesitaba- se despidió Linnet y se dirigió a donde me encontraba
- Saludos Exploradora de Grumsier, que tus días sean largos- se despidieron los sacerdotes devolviéndole la reverencia, como si de una Reina se tratara
Ella tomó mi brazo y nos retiramos del lugar del mismo modo que llegamos.
4
8 de Julio (al anochecer)
Ya era de noche cuando volvimos a mi despacho
- Recuerda intentar buscar la información que te he pedido- me dijo severamente con una especie de horror en su mirada
- Aunque lo intentase, los datos no son muy confiables. Muchas personas venían de la guerra de secesión que hubo en Estados Unidos Linnet, son cientos de miles
- Bien eso quiere decir que tienes algo con que ocuparte- me respondió e iba a partir cuando oyó un ruido, yo también lo oí, era el sonido de esa extraña ave de metal. Ella vio el cielo nocturno por la ventana y me dijo- acompáñame
Salimos de la estación y vimos para arriba, allí se encontraba esa ave que se dirigía con mucha velocidad a algún lado. La llamada Exploradora se puso a perseguirla, yo le seguí detrás.
El ave continuaba su camino hacia una mansión situada en los límites de la ciudad. Se trataba de la mansión del doctor Rumble, el padre de Jonathan Rumble.
Aquella ave de metal se posó sobre el enorme caserón y una luz blanca enorme surgió de su pico para después, sin previo aviso, comenzar a disparar.
Eran cientos de disparos de lo que parecía una ametralladora Gatlin, el ave gigantesca intentaba destruir la casa del doctor Rumble.
Linnet susurró algo que no pude oír muy bien pero parecía decir: “John” y repentinamente desapareció de mi vista. De no haber estado allí y no haberlo visto antes, no lo habría creído, la muchacha llamada Linnet se desvaneció como si fuese un fantasma y reapareció sobre esa máquina gigantesca. Sin siquiera pensármelo desenfundé mi revolver e intente dispararle a esa enorme ave pero mis balas no le afectaban en nada. Desde la distancia pude ver como Linnet, la Exploradora, con su propio puño golpeaba el interior del ave y destruía el cristal que parecía protegerlo. La enorme ave de metal intentó hacer muchas volteretas pero no podía sacársela de encima.
- ¿Qué sucede Explorer? – le preguntó con un tono de alegría mal sana- ¿Acaso un ser biológico insignificante como yo te está dando problemas?
De pronto el ave se inclinó para arriba y comenzó a elevarse con la Exploradora encima de él todavía. Desde distancia pude ver que la muchacha se había metido dentro del enorme animal ¿O era de la enorme maquina?
Sin saber que hacer decidí ir adentro para ver si podía ayudar al doctor Rumble y los que allí se encontraban. Entrando por la ventana destrozada pude ver al doctor William Rumble en el suelo, muerto con varios disparos de esa potente máquina de fuego en el cuerpo, nada podía hacer por él. Luego vi a su hijo, Jonathan, también herido e inconsciente. Me acerqué a él e inmediatamente le tomé el pulso, aun vivía. Observé que daño podría tener pero, fuera de un pequeño chichón, no había ninguna otra herida. Traté de levantarlo como fuera para sacarlo de allí
- ¡Vamos muchacho!- exclamé tomándolo de los hombros sintiéndome nuevamente un medico en el campo de batalla- no quiero que te atrevas a morirte aquí ¡¿Comprendido?!
John hizo un sonido de queja, no me parecía una negativa así que lo arrastré hacia la salida de esa mansión. Fuera no podía ver cómo iba el combate, aunque todo parecía indicar que la Exploradora parecía tener la situación bajo control.
Fue entonces cuando escuché el sonido del ave mecánica cayendo a una velocidad terrible. Traté de llevar a John lo más lejos posible de donde fuese a caer, por desgracia ese muchacho sí que es bastante testarudo y pesado. No podía sacarlo a tiempo. Fue en ese momento cuando reapareció la Exploradora y con un brazo derecho tomó el costado izquierdo de John para alzarlo en sus hombros. Usando su otra mano, me sujetó del brazo para estar en un minuto fuera del alcance de la mansión.
El sonido del ave al caer continuaba creciendo y pude ver como este se estrelló en la mansión de Rumble para que después estallara en mil pedazos.
Nunca en mis años en la guerra había visto tanta destrucción, aun así contemplaba como una enorme mansión se convertía en añicos por el fuego que la envolvía.
- Supongo que ese fue el final de ese Explorer, Linnet- le contesté aliviado, sin embargo sus facciones se endurecieron y negó con su cabeza mi afirmación
- No del todo inspector- me respondió duramente mientras tenia al inconsciente John Rumble en sus brazos, como si fuese una novia o una damisela en apuros- aun queda otra máquina por allí suelta
- ¡Maldición!- exclamé y le pregunté- ¿Cómo venciste a esta?
- Simplemente quemé su panel de combustible- me volvió a responder mostrándose un poco molesta, al parecer no estaba contenta con su victoria. Supongo que si mi tío estuviese muerto yo tampoco lo estaría a pesar de haber vencido a su asesino. Acentuando su ultima orden, añadió- recuerde lo que le dije
Sin nada más que añadir, desapareció.
5
9 de Julio
Considerando lo que Linnet ha dicho es verdad solo nos quedan dos o tres días de vida. Tendré que trabajar hasta muy tarde esta noche en el archivo de ciudadanos, espero llegar con lo que la exploradora quiere a tiempo.
Ojala lo logre, ojala.