Viernes 15 de mayo, 5:18 P.M.
Ailén corría de la mano de James. Su perfil se veía tan feliz que parecía una película romántica.
—¿Vamos a ir corriendo? — preguntó con las gotas de lluvia sobre su rostro.
—Eso quería, pero mejor vayamos en mi auto — llegaron a un bonito auto rojo estacionado a las afueras del zoológico —Sube — abrió la puerta del copiloto y dejó subir a Ailén.
James subió en seguida y encendiendo la calefacción para calentarse — ¿A dónde vamos? — preguntó Ailén, escuchando el motor del auto arrancar.
—Vamos a mi lugar especial — sonrió tan feliz como siempre y condujo sobre las avenidas en dirección al lugar donde quería llevar a Ailén.
Greenbrook Nature Sanctuary, 5:43 P.M.
Estacionó el auto en la entrada de la reserva, la lluvia se había calmado un poco. James saco un paraguas n***o de la cajuela del auto y lo abrió acercándose a ella, para rodearla con su brazo y cubrirse juntos con el paraguas.
Ailén sentía algo de nervios al estar tan cerca de él, el aroma de su perfume se impregnaba en su nariz. Sus ojos se fijaban en aquel perfil sonriente que no dejaba de mirar al frente.
—¿A dónde vamos? — preguntó mientras seguía sosteniéndose de él.
—Ya lo verás — respondió adentrándose aún más en el mar de árboles.
Pasaron alrededor de quince minutos caminando hasta que llegaron a una colina. James se apresuró a cubrir los ojos de Ailén con sus manos — Camina — ambos caminaron lentamente, el aire fresco y algunas gotas seguían cayendo sobre sus rostros —Ahora si — quitó sus manos para permitir ver a Ailén.
Un hermoso paisaje fue visible para la chica que parecía atónita — Es hermoso — dijo, observando el arcoíris que apareció frente a ella acompañado por una colina cubierta de flores silvestres y una vista completa del Río Hudson en dónde algunos barcos pequeños andaban — Se puede ver toda la ciudad desde aquí — sonrió ampliamente mientras apreciaba el sitio.
—¿Te gustó? — preguntó algo intrigado.
—Me encanta — lo miró con esa linda sonrisa que tanto la había caracterizado desde hace años — Es simplemente hermoso.
—¿¡De verdad!? — gritó mientras la elevaba haciéndola girar — Me alegra mucho.
Después de tanto tiempo podía decir que era feliz y aunque no quisiera admitirlo él, ese hombre tan extraño que sonreía a cada segundo de su vida le había devuelto un poco de aquella alegría que ella había perdido.
6:17 P.M.
—¿Por qué es tu lugar favorito? — preguntó Ailén quien miraba el atardecer desde un lugar privilegiado.
James se recostó en el césped sin preocuparse por la humedad — Me tranquiliza — cerró los ojos mientras parecía disfrutar del ambiente — Ven — señaló a su lado — Disfruta conmigo.
Ailén miró algo desinteresada, algunas veces no comprendía del todo a ese hombre que parecía vivir sin ninguna preocupación en la vida. Se recostó a su lado y cerró los ojos, fue entonces que comprendió las razones de James. El sonido del viento rozando su rostro, el canto de algunas aves, el sonido de las hojas de los árboles al ser atravesadas por el viento y el cálido atardecer sobre su cuerpo hicieron que entrara en una tranquilidad inexplicable. Era tan armonioso que llenaba el alma de paz.
—Viajaré contigo — declaró mientras aún mantenía los ojos cerrados.
James salto de su lugar, cruzando sus piernas y sentándose — ¿¡Qué!? — parecía no comprender.
—Si, decidí que viajaré contigo — repitió sin moverse de posición.
—De haber sabido que lo único que necesitaba para que aceptarás era traerte a mi lugar favorito, lo habría hecho desde el principio.
Ailén abrió los ojos de golpe y le dio un pequeño puñetazo en el pecho — Idiota — dijo — No es esa la única razón.
—¿Cuáles son?
—Solo diré que aún no confío plenamente en ti — lo miró con un par de ojos más iluminados — Pero, sé que eres una buena persona y de cierta forma me has ayudado más de lo que crees.
James no entendía del todo aquella razón, aunque sabía que ahora Ailén parecía más abierta y alegre de lo que solía ser.
—¡Gracias! — la abrazó con fuerza.
—No tienes nada que agradecer — se alejó de él — ¿Cuándo viajaremos?
—¿Te parece bien el lunes por la mañana?
—¡lunes! — aquella respuesta la sorprendió.
—¡Si! Entre más rápido viajemos — sonrió — Más pronto te desharás de mi — su mirada parecía triste ante la idea de tener que alejarse de Ailén.
—Bien, el lunes será.
Ambos se quedaron mirando el horizonte, mientras el sol comenzaba a ocultarse poco a poco.
Sábado 16 de mayo, 1:48 P.M.
—¿Estás seguro de ir? — Dean servía una taza de jugo a su amigo.
—Si, hice una promesa.
Violet salió de la cocina junto a Elayne que cargaba una pequeña canasta de galletas.
—¡Papá las hicimos para ti! — estaba entusiasmada de que su padre probará algo “hecho por ella”
—Entonces estarán deliciosas — tomó una y la mordió. Sin duda era un buen sabor, dulce pero agradable — ¡Deliciosas!
Elayne sonrió tan feliz de escuchar esas palabras mientras continuaba bebiendo su leche.
—¿De verdad irás? — Violet también cuestionó la decisión de su amigo.
—Claro — mordió de nuevo la galleta — Lo prometí.
Violet bufó y después lo miró fijamente — Pues te ves horrible — dijo sin vacilar.
Cedric se atragantó, nunca nadie había dicho semejante cosa sobre su apariencia — ¿¡De que hablas!?
—De que te ves horrible, estás pálido y las ojeras debajo de tus ojos lo dicen todo — veía cada centímetro de él con atención — Además, no te vestiste como de costumbre — refiriéndose a su atuendo un tanto flojo y poco atractivo que usaba.
—¿Siempre es así? — veía a su amigo que no podía soportar más la risa.
—Lo siento — una gran carcajada se escapó de su boca — Es que realmente no lo pudo haber dicho mejor.
Cedric sentía ganas de matarlos a ambos, eran la pareja perfecta. Y es que, aunque ellos no lo dijeran, realmente se sentía horrible. No había dormido nada en toda la noche, bebió tantas tazas de café que le fueron imposible contar, se había puesto la primera cosa que encontró en su closet y, por si fuera poco, su ánimo estaba por el suelo.
—Creo que no hay peor cosa que tu cita se vea tan horrible y deprimida. Esa es la peor impresión — Violet tomó la mano de Cedric — Si de verdad no quieres ser un patán, mejor cancela tu cita.
—¿No es peor?
—Claro que no — Dean apoyaba a su futura esposa — Lo peor sería que la cita fuera un desastre.
Un gran suspiro se escuchó por parte de Cedric, estaba muy consiente de no querer arruinar los sentimientos de otra mujer solo por sus estúpidas decisiones — Le llamaré — le sonrió al par que además de Caroline y Ben, siempre estaban allí para apoyarlo.
—¡Genial! Qué les parece si tenemos nuestra propia diversión en casa — Violet se puso de pie con una enorme sonrisa.
—Me encanta la idea — Dean la rodeó con sus brazos mientras apoyaba su mentón en el delgado hombro de su novia — Podemos ver películas e ir a la piscina.
—¡Si! — Elayne brincó de alegría — Quiero ir a la piscina.
—Bien, vayamos a comprar muchas cosas para nuestra “fiesta” — Dean la levanto — ¿Vienes? — le preguntó a Cedric.
—Adelántense — sacó su celular — Debo hacer una llamada — sus amigos ya sabían a lo que se refería así que decidieron dejarlo solo.
En pocos minutos el ruido se había ido una gran calma cubría el departamento y era el ambiente ideal para realizar su llamada. Buscó el número y llamó, un par de timbres se escucharon y al fin respondió.
—¡Hola! — saludó entusiasmada al saber quién le llamaba.
—Hola — intentó escucharse un poco más animado — ¿Estás ocupada?
—No realmente, solo estaba terminando de regar mi jardín — aquella dulce voz parecía ser tan tierna que causaba dolor hacerla sufrir — ¿Sucede algo? — preguntó al darse cuenta del silencio que se provocó.
Cedric no quería darle tantas vueltas al asunto así que se armó de valor para hablar — Lo siento — pauso sus palabras y suspiró — No podré ir a la cita de hoy.
Dimary permaneció en silencio, parecía que aquella noticia no le había caído del todo bien. Un pequeño suspiro cubierto por tristeza se escuchó a través de la otra línea — Está bien, no hay problema — una pequeña risa salió de su boca, era evidente que solo fingía que no se había entristecido.
—Lo siento mucho, pero de verdad no quiero que pases un mal rato conmigo.
—¿Por qué dices eso? — sin duda la voz del escritor era totalmente diferente a lo que ella solía escuchar.
Cedric no era el tipo de hombre que le gustará hablar sobr sus problemas con personas que apenas conocía, pero esa chica era tan amable y buena que era imposible no confiar en ella — ¿Qué haces cuando estás enamorada de alguien y esa persona no parece recordar lo mucho que se amaron?
Aquella pregunta sin duda fue extraña, pero si bien Dimary pasaba por una situación parecida con él. Ella sentía una fuerte atracción por Cedric, pero él parecía mirar a otro lado y no darse cuenta de lo mucho que le gustaba — No lo sé — respondió algo triste.
Una risa nerviosa por parte de Cedric se escuchó — Fue algo extraño, perdón.
—No pasa nada — la voz de la chica había retomado su color — No soy experta en esos temas, pero lo que hago es despejar mi mente y relajarme para después poder tomar una buena decisión al respecto — hubo un silencio nada incómodo — Bueno, tal vez es una idea tonta.
—¡No! — Cedric la ánimo — Realmente creo que hay veces que debemos tomarnos un tiempo libre para pensar mejor.
—Si, además si de verdad amas a esa persona no te rendirás tan fácil.
Cedric sonrió, su ánimo se había elevado un poco — Gracias.
—De nada, sabes que cualquier cosa que pueda hacer por ti, la haré sin dudar. Te veo el lunes.
—Lo sé y muchas gracias, nos vemos el lunes.
Ahora se sentía un poco mejor, se puso de pie y estiró sus brazos para después salir en busca de sus amigos e hija.
Lunes 18 de mayo, 8:52 A.M.
Cedric llegó junto a Elayne ambos con una enorme sonrisa, ahora por fin estaba más animado.
—Buenos días — saludo con una hermosa sonrisa a su nueva amiga — ¿Cómo estuvo tu fin de semana?
—Hola, buen día — Dimary estaba algo sonrojada al ver de nuevo a Cedric — Bastante tranquilo.
La ausencia de cierta persona causo cierta incertidumbre en él — ¿Y Ailén?
Elayne estaba a la espera de aquella respuesta — Creí que lo sabrías — dijo mientras saludaba a un niño que recién llegaba — Pidió su semana de vacaciones por adelantado, parece que se fue de viaje a Londres — notó la mirada frustrada que se había reflejado en los ojos de Cedric — Viajó para hacer un trabajo.
—¿Sabes con quién? — su voz se escucha entrecortada, tratando de soportar el intenso dolor que volvía a sentir.
—Esta mañana vino a dejarme el material para las clases, venía acompañada de un hombre bastante apuesto — Respondió sin darse cuenta de la atroz situación por la que pasaba Cedric.
—¡Papá! — dijo Elayne pegándose a él — Si Ailén no está, no quiero quedarme.
Cedric se arrodilló frente a su hija y le sonrió como pudo — Cariño, debes quedarte — tocó su mejilla — Tus amigos estarán esperando por ti.
—¿De verdad debo quedarme?
—Me temo que sí.
Dimary se acercó a la pequeña — Se que no soy Ailén, pero puedo jugar contigo — sonrió tiernamente.
—Okay — respondió sin muchas ganas — Nos vemos más tarde papá — le dio un pequeño beso en la mejilla y salió corriendo.
—Vendré por ti más tarde — la vio alejarse y se puso de pie.
Sus ojos se volvieron oscuros, el corazón le dolía y las lágrimas amenazaban con salir. Estaba triste y su ánimo volvió a caer al suelo, no había manera de detenerla, ahora estaba con él.
—¿Estás bien? — preguntó Dimary.
—Si — sonrió a duras penas — Debo irme, vendré más tarde por Elayne.
—Bien, hasta luego.
Dimary lo vio alejarse, no necesitaba preguntar la razón de su tristeza cuando ella lo había descubierto «Es por ella que nunca me miraras a mi» Se dijo a sí misma.
One World Trade Center, 11:12 A. M.
Dean entro al gran edificio, no había necesidad de pedir una cita o anunciar que había llegado, después de todo ya lo conocían. Subió al elevador y alguien corría para alcanzarlo.
—¡Grey! — saludo eufórico.
—Hola Dean — respondió el saludo — ¿Has venido por trabajo?
—No — la respondió el actor — Solo quería ver cómo estaba, Violet está con su mamá y hermana revisando algunos detalles de la boda así que me escape.
—Vaya que vida tan despreocupada la de un actor — sonrió — ¿Cómo van con la boda?
—Bastante bien, solo faltan algunos detalles.
—¡Que bueno!
El elevador se abrió en su destino, las chicas saludaban al par de hombres que parecían caídos del cielo y otras simplemente se limitaban a admirar aquella belleza. Llegaron a la oficina de Cedric, encontrándolo en el peor estado.
—¿Qué pasó? — preguntó Dean, acercándose a su amigo que no dejaba de llorar.
Los últimos sollozos se escucharon y después hablo — Se fue con él — dijo con tanto dolor que conmovía a quien lo escuchará.
—¿A dónde? — preguntó Dean.
—Londres, James le pidió hacer una pintura para un par de ancianos — Grey respondió con algo de tristeza al ver a ese orgulloso hombre en un estado tan deplorable.
Cedric parecía ido en sus pensamientos, definitivamente estaba sufriendo como nunca antes.
—¿Qué harás? — preguntó Dean — ¿Estás triste porque está con él?
—¡No lo entiendes! ¡Nadie lo hace! — grito con fuerza, mientras golpeaba el escritorio — Creen que sigo siendo un idiota superficial que llora porque la mujer que ama podría estar teniendo sexo con otro, pero no es eso — sus ojos parecían aún más vacíos — No me importa si tiene sexo con él o si se besan cada segundo, lo que me importa es que se enamore de él — un par de lágrimas rodaron por la mejillas pálida — Me aterra pensar que ame a alguien que no sea yo, que pueda olvidarse de mí y que todo quede en el pasado.
Dean y Grey veían con dolor aquella escena, en dónde quedaba completamente demostrado que el amor de Cedric hacía Ailén había madurado lo suficiente como para anhelar en cuerpo y alma el corazón de la mujer que tanto amaba.
—Te entiendo — Grey atrajo la mirada del par que aún no comprendían sus palabras — He amado a Patrick desde el primer día que lo conocí, pero tengo tanto miedo de que a causa de mi cobardía termine amando a otra persona — apretó los puños — Me aterra pensar que algún día sus ojos brillarán y su corazón latirá con tanta fuerte por alguien que sostendrá su mano mientras que yo solo me arrepentiré por no haber luchado por su amor cómo debía ser.
Ambos se miraron con tristeza, compartían un dolor muy similar que ninguno era capaz de afrontar. Estaban devastados y sus corazones no dejaban de doler a causa del amor.
—¡Idiotas! — gritó Dean, intentando sacar a sus amigos de aquella penumbra — ¿Cómo pueden caer por algo tan estúpido?
—Eres un… — Cedric fue interrumpido.
—Cedric — Dean lo llamó — ¿De verdad te vas a quedar sentado allí llorando, mientras Ailén comienza a enamorarse de alguien más? — se dio cuenta de la tristeza de su amigo — No eres el tipo de hombre que se hunde en la desesperación sin encontrar una solución, levántate y corre y sigue corriendo hasta que encuentres la luz en esa oscuridad. Cuando la encuentres aférrate a ella con tanta fuerza para que nunca más se aleje de ti — apoyó su mano sobre el escritorio — Hay lugares luminosos incluso en lugares oscuros.
Cedric sonrió por aquellas palabras tan alentadoras de quién más lo apoyaba. Sin duda su amistad era insuperable.
—Grey — miró a su amigo — No cometas el mismo error que Cedric. Lo peor que podemos hacer es acobardarnos frente al amor, si lo amas lucha por él y toma valor de todos lados con tal de estar junto a esa persona que amas. Supera tus miedos — lo tomó de los hombros — Ve por él con todo lo que tienes y aférrate al amor que sientes por Patrick.
Aquellas palabras habían causado un gran impacto en ambos, su tristeza y depresión estaba quedando detrás para dar inicio a una lucha por lo que de verdad aman.