9:23 P.M. —¡Mamá, Papá! — exclamó feliz al verlos de nuevo. Los abrazó llena de emoción — ¿Por qué no me dijeron que llegarían? Habría ido por ustedes. —¡Hija! No hay problema — Alan la abrazó feliz de verla además ahora se veía más feliz. —Me alegra ver qué estás recuperado. —Tal vez no al cien por ciento, pero ahora sólo necesito hacer ejercicio para mejorar mi fuerza en las piernas — explicó sosteniendo a su pequeña hija que, aunque ya tuviese veinticuatro años para él seguía siendo una niña — ¿Ustedes cómo están? Cedric se acercó para saludarlos y hacerlos pasar — Muy bien, tenemos una fiesta porque hay mucho que celebrar y algunos se irán mañana. —Entonces llegamos a tiempo — Vannesa sonrió para después mirar a su hija — Ailén, ¿Podemos hablar a solas? La chica sabía a qu

