En el 2013.
Rose pinchaba las bolsas de plástico, latas de aluminio, y demás desechos sobre el césped de un parque municipal vistiendo ese horrible traje naranja que tanto odiaba, en su rostro podía verse una mueca de fastidio absoluto mirando cada diez segundo la hora en su teléfono celular deseando que se pasara el tiempo volando, pero las manecillas parecían moverse mucho más lento que de costumbre en el reloj digital de su pantalla. Por otra parte podíamos ver a Dylan disfrutarse cada segundo de su estadía en ese lugar, cantando y bailando al mejor estilo de Queen, su banda favorita reproduciéndose en su teléfono celular mientras él era feliz recogiendo cada objeto que encontraba en el suelo, era todo un torbellino de felicidad que tenía la increíble habilidad de contagiar a los demás con su increíble alegria, simplemente daba gusto verlo disfrutarse la vida. Tal vez había entendido que nuestra existencia es sólo un momento, y ese momento se termina rápidamente, es mejor vivirla al máximo, cada segundo es sumamente valioso, mucho más valioso que el dinero o el metal más precioso sobre la faz de la tierra, puesto que ni siquiera con ellos podría comprar un solo segundo de tu pasado. La inconfundible voz de Freddie Mercury retumbaba en el parlante del móvil mientras que Dylan danzaba de manera chistosa para hacer reír a los demás, y así de esa manera lograr que olvidaran un poco sus penas. Incluso a la amargada de Rose se le escapó una sonrisa espontánea la cual quiso disimular al voltear su cuerpo.
Dos motocicletas se acercaban a toda velocidad comiéndose la carretera en cuestión de segundos haciendo todo un escándalo producto de ese típico ruido estremecedor que generan los potentes motores, todos se quitaban corriendo del camino con temor de ser arrollados, todos a excepción de Dylan quien se quedó allí parado con una sonrisa en el rostro. Esas veloces ruedas giraban a revoluciones impresionantes en dirección de él frenando bruscamente apenas a centímetros de su cuerpo que se mantuvo inmóvil en todo momento con la seguridad de que no le tocaría ni siquiera un cabello.
— ¡Muchachos! — gritó Dylan con alegría levantando las manos.
Eran motos espectaculares, una de ella era de color amarillo, muy moderna y obviamente era conducida por una mujer, la otra era igual de moderna, conducida por un hombre y de color rojo pasión. Al quitarse los cascos quedó en evidencia que se trataba de sus dos mejores amigos en todo el mundo, Dent y Penny, quienes venían a verlo en su trabajo comunitario.
— Hola Romeo. ¿Qué cuentas hermano? — preguntó Dent quitándose el casco con mucho estilo.
— Hola Dylan. ¿No habrás creído que te abandonaríamos en el segundo también? — dijo la hermosa Penny con una enorme sonrisa.
— Gracias muchachos. Ustedes sí que son unos verdaderos amigos.
Luego de unos minutos Dent y Penny también usaban un traje naranja cada uno recolectando basura para ayudar a su amigo Dylan en su labor comunitaria.
— ¿Y ya decidiste que ropa te vas a colocar esta noche para la celebración del cumpleaños de Amanda Key? — preguntó Dent levantando una lata de cerveza vacía atravesada por la punta de su recolector.
— ¿El cumpleaños de Amanda Key?, ¿es hoy?, ¡demonios, lo olvidé por completo.
— Tranquilo Romeo, yo tengo mucha ropa nueva genial en mi casa, podemos ir y te presto cualquier cosa que necesites.
— Gracias Dent, eres el mejor.
— Pare eso son los amigos hermano — dijo estrechando su mano y abrazándolo.
— Oye Dylan, ¿y aún sigues enamorado de Amanda Key al igual que en la preparatoria? — murmuró Penny con ánimos de fastidiar a Dylan.
— Ustedes mejor que nadie saben que mi corazón solo tiene una dueña. Y si voy a asistir a esa fiesta es porque todos en la ciudad irán, es la celebración más importante del año, solo por eso.
— Por cierto Romeo, supongo que Rose es aquella chica de allá.
— ¿Cómo lo supiste?
— ¡Dah! Es la única pelirroja en todo el lugar.
— Si, es ella, pero por favor no la miren demasiado. Es algo.... delicada.
— Yo pienso que es muy hermosa. ¿no crees que es hermosa Dent? Preguntó Penny.
— No tengo ni la menor idea, musa de mi vida. Yo solo tengo ojos para tí reina de mis sueños.
— ¡Más te vale! — sonrió Penny.
— ¿Y ya han pensando que haremos para sorprenden en la fiesta? — preguntó Dylan cambiando de tema.
— Bueno eso será algo muy fácil sin tomamos en cuenta que tenemos las tres mejores motocicletas de toda la ciudad, y tú eres el chico que ha ganado el ciclo callejero por tres años consecutivos — aseguro Penny.
— Con mucha más razón debemos hacer una súper entrada increíble que deje a todo mundo con la boca literalmente abierta — sugirió Dent.
— ¿Qué les parece saltar de un camión en movimiento? — propuso Dylan.
— ¿Estás loco?, podríamos morir... ¡me encanta! — respondió Penny sonriendo emocionada.
— No se preocupen, solo recuerden nuestro lema — dijo Dylan
— "Si he de morir, que sea en mi motocicleta" — gritaron todos al unísono seguido de agradables sonrisas que derrochaban amistad verdadera.
Amanda Key era por mucho la chica más adinerada de todo Londres, su padre era dueño de la empresa de comunicaciones más grande de toda Europa, todos los años se llevaban a cabo épicas celebraciones para su cumpleaños, las cuales cada vez eran más impresionantes en los mejores lugares de Inglaterra, los clubes más refinado, exclusivos, e históricos abrían sus puertas a todo el mundo en general para su cumpleaños puesto que todos estaban invitados a esa magna cita que siempre terminaba siendo legendaria. Amanda Key había sido la novia de Alex Trop por más de dos años en el pasado, una relación bastante tóxica que terminó en separación voluntaria por ambas partes a pesar de continuar siendo muy buenos amigos; también guardaba una pequeña historia con Dylan con quien apenas hubo un simple beso en una ocasión durante preparatoria. Pero ahora estaba soltera y era una de las personas más cotizadas de todo el país debido a su descomunal fortuna. En este año se había elegido el extravagante club londinense de "Lond Strige" un gigantesco lugar lleno de jardines espectaculares ideal para recibir a toda la multitud que seguramente acudiría al evento del año. Se llevaban a cabo las pruebas de sonido, la tarima con los efectos de luces estaba listo, todo estaba preparado para comenzar a abrir las puertas. El primer invitado en llegar como todos los años sería nada más y nada menos que Alex Trop.
— ¡Amanda! — gritó Alex entrando repentinamente a la habitación dónde cinco personas preparaban el look de la cumpleañera — ¡Feliz cumpleaños mi amor!
— ¡Salgan todos! — ordenó Amanda quedando rápidamente a solas con Alex en la habitación — si viniste, pensé que la pelirroja no te dejaría venir.
— ¿Quién? , ¿Rose? ... Ella está bien, vendrá mucho más tarde, yo quise ser el primero en llegar para darte mi regalo — afirmó Alex quitándose la camisa dejando su torso con su abdomen perfectamente definido completamente desnudo.
— ¡Al fin algo de acción verdadera! — dijo Amanda Key comenzando a besar con lujuria la boca de Alex, bajando luego a su pecho, pasando lentamente por su abdomen hasta llegar justo a donde quería.