En el 2013. Una hermosa canción sonaba en la mente de Dylan mientras éste retornaba a su casa, una linda melodía producida por la felicidad de haber estado toda la mañana caminando junto a Rose, es muy distinto pensar en esa persona, que tenerla a tu lado. Aceleraba su motocicleta haciendo estremecer el pavimento bajo sus ruedas provocando un estruendoso sonido en los tímpanos de los peatones quienes sorprendidos apenas alcanzaban a ver el celaje de un motorizado pasando a toda velocidad, pues su combustible era el amor, su motor era felicidad, y su meta era un hermoso rostro con pecas y adornados con deslumbrantes mechones rojizos, siendo esos labios carnosos el premio más anhelado por este amante de la adrenalina. Hundía su mano en el acelerador de la motocicleta para llevarla al máximo

