La música había comenzado a sonar. Había adolescentes por todos los rincones de la casa, algunos bailando, bebiendo, besándose.. -¡Esta es nuestra oportunidad!- dijo Samantha, elevando la voz. -¡A partir de esta noche comienza a correr el reloj!- dije. Ellas asintieron y nos separamos en busca de nuestros chicos. ¿Por qué es tan difícil encontrarlo? Quizás no vino a la fiesta, pero ¿Qué adolescente no lo haría? Salí al patio y lo vi, hablando con sus dos amigos y dos chicas las cuales no reconocí. Estupendo ¿cómo me acerco ahora? Me di la vuelta para regresar pero mis amigas me bloquearon el paso. -¿Qué demonios..?- solté, incrédula. Camille sonrió- ¿Huyendo Alaska? Ese no es tu estilo -No estaba huyendo- me defendí- Además ¿Por qué no estan trabajando en lo suyo? -Pues..- comenz

