Para cuando los vi, ya había acabado mi taza de cafe. Él reía mientras colocaba su brazo en su baja espalda y ella hacia lo mismo. Ambos se veían felices, enamorados. A él se le notaba aún más, la miraba a ella como alguna vez me había mirado a mí. Ella era su mundo y odiaba eso. Odiaba verlo feliz con otra, ver que después de todo fue fácil reemplazarme y olvidarme.
Volví aquí no solo para visitar a mi familia sino también para recuperarlo a él. Pero fui una estúpida al pensar que estaría solo, con alguna chica de una sola noche, y no con alguien con quien llevaba cinco años.
Si lo se, aquí soy la mala de la historia. Soy la ex que quiere separar a estos dos tortolos y demás. Soy la ex que hizo a Christian quien es ahora. Soy la razón por la cual él la conoció a ella. Por eso, les contaré desde aquel día en que todo comenzó.
-Seis años atrás-
Salí de casa con una manzana a medio terminar y subí al auto.
-Alaska ¿cuántas veces te he dicho que debes desayunar?- dijo mi madre.
Rodee los ojos- bien, mañana subiré con una tostada- ella suspiró, sabiendo que no tendría caso seguir hablando conmigo, y se concentró en la carretera.
La escuela estaba atestada de todo tipo de estidiantes, pero mi favorita era la "carnada fresca", los nuevos estudiantes. Y hoy había uno.
-¡Alaska!- Camille, mi mejor amiga, venía corriendo hacia mí junto con Celeste y Samantha- hay un..
-lo se- la interrumpi. Siempre sé todo lo que pasa en esta escuela, es una de las ventajas de ser una de las chicas populares.
-entonces ¿quién es?- me preguntó Celeste, ansiosa.
-solo tengo su nombre, Christian Smith- dije.
-suena sexy- Samantha se mordió el labio.
-Samantha por favor- dijo Celeste, cansada- que su nombre suene "sexy" no significa que lo sea
-estoy de acuerdo- la apoyó Camille.
-además es una víctima más- agregué con una sonrisa de lado.
-no creo que sea "uno más"- dijo Camille observando a un grupo de chicos de primer año.
Frunci el cejo- ¿que quieres decir?- miré al grupo de primer año y entre ellos destacaba un chico rubio, alto y con una sonrisa capaz de derretir la Antártida.
-es..- comenzó Samantha y cerró la boca al ver a Matt, capitán del equipo y nuestro compañero de clase.
-las noticias corren rápido al igual que las miradas- habló, colocandose en medio de Celeste y Camille.
Le sonreí- ¿celoso, Matt?
Rió leve- no, al contrario, me alegra no estar en su lugar
Celeste rodó los ojos- no somos malas
-malas no, crueles sí- la corrigió Matt.
-¿quién es tu próxima chica hoy?- le pregunté.
Sonrió- Livia, muy guapa, de último año
Todas lo miramos asombradas menos Camille, quien parecía estar celosa. Matt lo notó y pasó un brazo por sus hombros.
-no te preocupes, al final del día tú siempre eres mi favorita- besó su mejilla y se fue, sin ver el color rojo que teñia las mejillas de mi mejor amiga.
-alguien está enamorada- cantarruneo Samantha. Mientras Camille comenzaba a correr a Samantha y luego a Celeste, volví mi atención a Christian quien ya caminaba a su salón con dos chicos a su lado, Chad y Taylor. Alguien tiró de mi brazo, Camille.
-primero a clase, luego haremos las apuestas- dijo.
A veces ser una nerd no es bueno, en especial cuando medio salón te pide las respuestas.
-si te pagarán un dólar por cada vez que te piden las respuestas..- dijo Daniel.
-..sería millonaria- completé la oración.
-millonaria y hermosa, una mezcla peligrosa- dijo Jonathan, moviendo ambas cejas.
-guardate los cumplidos, Johny- le dije- contigo fue algo de solo una noche
Sonrió- una bonita noche
Reí- idiota
-a callar señores- Camille pasó un brazo por mis hombros- ella es mia
Sonreí para mis adentros. Instinto protector de mejor amiga.
Al sonar la campana, nos reunimos en el gimnasio.
-¿no es muy pronto para hacer las apuestas?- protestó Celeste.
-nop- contesté- además es divertido
-¿por quién apostamos?- preguntó Camille- ¿el nuevo? No creo que todas podamos compartirlo
-tienes razón- dijo Samantha, pensativa.
-podemos ir por los de último año, como Matt- señalé- él saldrá con una de ultimo año
-buena idea- estuvo de acuerdo Camille- me aburrieron los chicos fáciles
-entonces comencemos- Celeste juntó las manos y miró a Samantha- Sami antes de terminar el año, deberás hacer que Stefan Hudson se enamore de ti
-¡qué!- exclamó ella- ese hombre carece de sentimientos
-vamos Sami- la animó Camille- él no será una presa difícil para ti
-vale, lo haré- aceptó.
-esperen, tengo una mejor idea- sonreí diabolicamente, ellas me miraron- ya que hacemos esto sin sentimientos y porque es divertido (al menos para mí) Celeste y tú, deberán enamorar a Stefan Hudson- se miraron entre ellas y luego a mí con asombro- la que lo logre primero se quedará con él
Camille sonrió- tú si que sabes apostar...aunque si eso sucede, romperiamos nuestra primera regla
-sin sentimientos- cité. Esa era la primer regla que habíamos dicho cuando empezamos esto; la segunda era que cada una elegiría la apuesta de la otra.
Samantha carraspeo- Camille irás por Matt- esta casi más se desmaya y antes de que pudiera replicar, Sami habló- sin peros, puedo ver a kilómetros que estas loca por él
-además ya es hora de que el casanovas caiga en manos de una mujer- agregó Celeste.
Camille me miró y supe lo que estaba pensando, ella sería la primera en romper la primer regla (si es que ya no lo había hecho) y por ende las apuestas terminarían, ya que significaba que cada una estaba lista para enamorarse.
-sabíamos desde el inicio que esto iba a pasar y...- tragué saliva-..es solo un juego de secundaria.
Camille suspiró, aliviada- entonces solo quedas tú y ya que eres la líder de este grupo y yo tu mejor amiga, elegire tu apuesta
-Dios ayúdame- susurré.
-tendrás que romperle el corazón a..- dijo- Christian Smith
-demasiado fácil para alguien que no tiene corazón- bufo Celeste. Camille chasqueo la lengua.
-no estoy segura de ello- me miró, había desafio en sus ojos café con algo más..
Sonreí- dos meses y tendrás su corazón hecho trizas
La hora de ir a casa había llegado y estaba feliz por ello. Mañana comenzaría a correr el reloj en las apuestas y debía estar preparada. Sin darme cuenta trastabille con algo y fui a parar en los brazos de alguien.
-¿te encuentras bien?- preguntó una voz masculina. Levanté la cabeza y mis ojos se encontraron con unos idénticos a ellos y un cabello del mismo color que el mio, rubio. Christian.
-si- me separé de él- tienes buenos reflejos
Sonrió, tímidamente- supongo..
Camille te mataré. Detesto a los chicos tímidos, además de que son fáciles de manejar, algunas veces son inseguros de si mismos.
Le tendí mi mano- soy Alaska
Él vaciló un momento y luego estrechó mi mano con un suave apretón.
-Christian- dijo. Lo se, cariño. Solté su mano y le sonreí.
-para ser tu primer día aquí, ya has hecho amigos- observé.
-¿cómo sabes...?- se interrumpió- ya veo, las noticias aquí corren rápido
-los nuevos siempre son una noticia que corre rápido- dije. Y más aún, para mi grupo.
-¡Christian!- lo llamó un chico rubio al que reconocí, Chad.
-¡voy!- dijo volviendo la vista de su amigo a mí- nos vemos
-adiós- me despedí y cogí mi celular del bolso mientras caminaba hacia el auto de mi madre.
-¿quién era ese muchacho?- preguntó ella. No respondí- déjame adivinar, otra estúpida apuesta
-exacto- en la pantalla de mi celular apareció un mensaje de Camille, lo abrí.
Fiesta a las 10pm en casa de Diego.
Sonreí. Diego es el hermano mayor de Matt, es el único estudiante de último año que vive sólo, por eso hace fiestas todos los fines de semana.
-¿qué sentido tiene ir a esa fiesta?- dijo mi madre quitando sus ojos de mi celular.
-mamá- proteste- deja de leer mis mensajes
-lo siento
Para mi suerte, las horas se pasaron rápido. Minutos antes de las diez, mis amigas y yo estábamos en la casa de Diego.
-me pregunto quién será tu apuesta- dijo él mientras me observaba a través del espejo de la sala. Diego era un chico muy guapo, de esos que crees que salieron de un libro, ojos verdes, cabello n***o, alto, musculoso pero no tanto..
-¿celoso?- sonreí, aunque sabía que esa no era la razón.
-mírate, vaqueros negros, blusa blanca y botas negras ¿Quién será el chico por el que te vestiste como una monja?
-el nuevo de primero año- al escuchar mis palabras, giró rápidamente y sonrió.
-oh Alaska..- suspiró-..ese chico te romperá el corazón, créeme.
Continuará...