••• DANTE ••• ─ Diga. ─ Contesté mordaz el molesto aparato celular, sin siquiera dignarme a ver de quien se trataba. Juraba que la besaría... Anhelaba sentir sus labios enredándose en los míos. Convencido estaba de que esta vez, nadie iba a interrumpir nuestra cercanía. Pero, claro... No contaba con recibir una llamada en ese preciso instante. Ese maldito celular empezó a sonar de manera insistente, rompiendo nuestra pequeña burbuja que se alejaba cada vez más de la realidad. Mi mirada sigue clavada en Emma, incapaz de desviar de sus ojos que ahora están abiertos de par en par, aturdidos y con un brillo de... vergüenza. Tenso la mandíbula con fuerza, oyendo una voz grave y familiar del otro lado de la línea. ─ Renzo. ¿Cómo estás? ─ Respondo, luego de carraspear, incómodo y apretando e

