La oscura me sonríe, lo hace con demasiada malicia.
Ahora entiendo por qué ha tenido cuatro guardianes y los otros me miran con pesar. Si ella se ha mostrado tal y como es, con los otros "santos" claro que los iba a espantar.
La observo, desde su cabello mojado y pegado a su rostro sonrojado por la temperatura del agua.
Bajo mi mirada por sus pechos, asegurándome que sienta mi poder sobre su cuerpo.
Su precioso abdomen plano, esas marcas de cuadros, me están haciendo ceder ante una locura.
Veo como se gira dejándome ver su precioso culo, y me mira sobre su hombro. Sonríe la enana oscura.
Pone la punta del m*****o en su entrada y lo deja deslizarse, suavemente mientras abre su boca. Las gotas de agua se deslizan por su piel y me está tomando todo mi autocontrol, no ir y lamer cada gota de agua, hasta que quede sin una de ellas.
Se estimula, entra y sale. Cada vez más rápido. Jadea, lo hace para que la escuche.
Su trasero se pega al vidrio y se ve precioso.
Mi polla está erguida, escucharla jadear de esa manera, hace que me la imagine sobre el piso con sus rodillas rojas.
Dejo que continúe, ella quiere darme un show, no soy nadie para negarme el placer de escucharla.
Está por correrse y abre sus piernas para tocar su precioso botón hinchado. Puedo verlo, sentirlo, sentir el aroma que desprende, su humedad está matándome, estoy por ceder cuando llegan dos mujeres a las duchas, miro a la enana oscura, pero ella no para. Y yo no dejo que la vean, extiendo mi aura, para asegurarme de ello. Quiero que se corra y le pido al oído que grite mi nombre.
Nunca me he acercado a ella, pero he puesto mis manos sobre su piel y le he tocado su coño más de una vez, sé muy bien que lo ha sentido.
Me obedece, grita mi nombre, no lo jadea, no lo sisea, lo grita y es el mejor sonido que haya escuchado en mi existencia.
La miro a los ojos y ella me sonríe. Es terriblemente malvada y maliciosa. Es mi suerte o mi mala suerte, tengo una vida para descubrirlo.
Sí, yo no estuviera buscando mi redención, la habría hecho mía, desde el primer momento en que la vi, en ese tutú rosa.
Termina de bañarse, pero mi mirada no sale de ella, estoy prestando demasiada atención a cada parte que enjabona y ella deja limpio muchos lugares donde quiero poner mi lengua.
Sale de la ducha sin usar toalla, pero nadie puede verla, únicamente yo, mi aura la está protegiendo.
Seca su cuerpo y termina de vestirse.
Bajo mi aura y el sonido vuelve a aparecer, ella se percata de eso, porque frunce el ceño, como si una burbuja se rompiera y me sonríe.
- Soy tu protector - le digo - no voy a dejar que nadie más escuche esos sonidos que son únicamente míos - tomo su barbilla- nadie puede hacerlo, no si mi nombre sale de tus labios.
Salgo primero que ella, para esperarla en su auto.
Ella llega minutos después y abre la puerta. Espero que arranque para seguirla.
- Oye, ¡Sael! - la miro esperando que continúe- sube al auto, voy a llevarte. Me caes bien - me guiña un ojo-
Sonrío malditamente complacido por esas palabras.
Estoy en deuda por mis otras maldiciones y ahora tengo más. ¡Cuando voy a cambiar!
Me monto en el auto sin abrir la puerta, y me siento demasiado cómodo en él. Huele a ella y está muy ordenado y limpio.
Conduce muy relajada con música a todo volumen, lo que escucha es demasiado ruidoso, no entiendo como puede concentrarse. Mermo el volumen de lo que llama música.
- ¿Por qué eres un protector de alas negras? - me pregunta mientras conduce y trata de subirle el volumen a ese ruido- solo conozco protectores de plumas blancas - sonrió, porque también los llamo así-
- Digamos que estoy cumpliendo un capricho de Padre y después vuelve el color blanco a mis alas - le digo, no puedo mentirle- no me la pongas difícil, mientras exista - termino con esa frase y me mira con una sonrisa-
- Vamos a hacerlo más fácil - me mira y mira la carretera -
No entiendo lo que va a hacer hasta que acelera el auto. No tengo miedo, no por mí. Tampoco quiero que la enana que empecé a cuidar muera.
- Detente - le pido, pero ella acelera más-
La veo sonreír, me mira y sonríe. La observo, su cuerpo está demasiado relajado, como si el auto fuera uno con ella. Parece que lo disfruta.
Me pongo el cinturón de seguridad, no puedo lastimarme, pero quiero compartir este momento con ella que al parecer le gusta.
Toma las curvas demasiado bien, su rostro refleja excitación, y me encanta como brillan sus ojos.
Acelera por una pista con pocos autos, pongo todos los semáforos en verde cuando ella pasa, solo para que no se dispare una señal de infracción, leí todo en el estúpido manual.
Me divierto, la velocidad me divierte.
Termina de desacelerar el auto y comienza con un ritmo calmado y constante.
- Definitivamente, Padre, dio en el blanco contigo - me siento alagado... Espera un momento, ella lo llamó como lo llamo yo -
- ¿También lo llamas Padre? - ella me mira y sonríe -
- Sí, tú le dijiste así, supongo que también puedo decirle de esa manera - me dice mientras apaga el auto y baja para entrar a sus clases de ballet -
Toma una mochila que llevaba en la parte trasera del auto y sale para el auditorio.
Me bajo del auto y voy detrás de ella como un perro faldero.
Me siento a esperar que termine el ensayo. Ver su flexibilidad me está matando. Alguien puede ser tan jodidamente sexy cuando suda de esa manera.
Llega a mi cabeza, pensamientos que no quiero tener.
Que se sentirá romper esas medias y correr esas bragas para entrar en su precioso coño rosado