29. ¿Cuántas acciones quieres? Phillip —¿Estás lista para bajar? Mi hermosa esposa asiente, pero antes de salir de nuestra habitación, se refugia en mis brazos como una niña pequeña. Su fragilidad me hace desear protegerla, cuidarla, amarla… Tenerla entre mis brazos por siempre. —Pero… se darán cuenta de lo que pasó —murmura con un dejo de preocupación en su voz. Sus palabras provocan en mí una risa ligera, casi burlona. —Si fuera por mí, le gritaría al mundo entero —respondo con orgullo—. Estuve con la mujer más maravillosa que existe. Ahora eres mía, como yo soy tuyo. —¡Tonto! —me reprende con un leve golpe en el pecho, aunque una sonrisa traviesa se asoma en sus labios—. Me da vergüenza. Levanto su rostro con la punta de mi dedo índice, obligándola a mirarme a los ojos. —¿Te av

