Habían pasado ya tres meses desde que Alex se había ido a su viaje sin retorno, tres largos meses de un dolor insoportable, de mucha rabia, de muchas lágrimas derramadas y poca resignación. Aun no podía comprender como el destino había podido ser tan cruel conmigo, me sentía tan vacía nuestra casa estaba tan vacía sin él lo extrañaba tanto, solo Dios sabia cuanta falta me hacía, yo me sentía totalmente incompleta.
Viví mi duelo intensamente, deje mi trabajo en el periódico porque no era capaz de hacer nada, no tenía ánimos de nada ni siquiera de levantarme por las mañanas, por lo menos tenía una pequeña fortuna que Alex me había dejado y además de mis ahorros, agradecí mucho poder contar con ese dinero pues no hubiera sido capaz de trabajar después de su muerte, quede tan destrozada que ya no me levantaba casi no comía lo hacía solo por complacer a los demás y solo quería dormir con ayuda de pastillas claro está, para después despertarme y volver a la cruda realidad, donde su lado de la cama seguía vacío. Me torturaba saber que Alex no volvería nunca más.
En ese momento creía imposible salir adelante, incluso estando con terapia psicológica creía que nada tenía sentido, realmente se me estaba haciendo difícil seguir con mi vida.
Mi madre sagradamente venia todos los días a verme y a hacerme compañía aunque yo ni siquiera la hablaba le agradecía en silencio que estuviera ahí, ella lo hacía porque yo me negué rotundamente cuando me pidió que me fuera a vivir con ellos, pero no me dejo sola ningún día, cada mañana llegaba y me traía algo de comida, la llevaba a mi habitación y se acomodaba en una silla al lado de mi cama hasta que yo me comiera toda la comida como si fuera una niña y jamás desistía de pedirme que me fuera a vivir con ellos, siempre decía que me hacía mal seguir en esta casa tan llena de recuerdos, que mi papa estaba muy preocupado por mi y que creía que pronto podría cometer una locura a pesar de que nunca se me paso por la cabeza atentar contra mi vida, pero mi respuesta siempre era la misma, un rotundo no, porque allí estaban todos mis recuerdos con él y no los quería dejar ir.
Y así siguió el siguiente mes hasta que una mañana me desperté y me di cuenta que mi vida no podía seguir así, que tenía que dejar de sufrir y de hacerle daño a mis padres con mi actitud y también que debía crecer y hacerme cargo de mi misma, pero lo más importante de todo era que sabía que Alex no quería verme sufrir. Perdone a mi esposo o intente hacerlo, por dejarme sola y decidí que ya era tiempo de volver a empezar, sabía que sería un proceso largo y difícil, pero debía hacerlo y estaba dispuesta a reencontrarme conmigo misma con el yo que era antes de conocerlo a él y también en ese proceso debería sanar mi alma para algún día volver a amar.
Fue por todo eso que al final tome la decisión de irme de viaje a un pais lejano completamente sola por un tiempo largo para empezar de nuevo y así encontrar todos los pedazos de mi alma que mi esposo se había llevado con él.