Me levante al alba con los primeros rayos del sol, me sentía optimista y por fin descansada, como hace tiempo no lo estaba, me sentía con fuerzas renovadas porque al fin había tenido un sueño reparador.
Hoy saldríamos temprano a la estación de trenes para iniciar nuestro viaje a la capital india, la famosísima caótica y ruidosa Nueva Delhi. Antes, eso sí, nos pasaríamos por el mercado de Bombay para pasear un rato, ver las tiendas y que todos pudiésemos comprar algunos recuerdos para llevarnos a nuestras casas de la ciudad de Bombay.
Me di una ducha de agua tibia, más tirada a fría en realidad porque ya comenzaba a hacer bastante calor en la ciudad, me vestí con ropa liviana y cómoda y me calcé zapatillas para poder caminar tranquilamente en el mercado.
Volví a meter dentro de la maleta lo poco que había sacado en mi estadía en el hotel, verifique que no se me quedara nada luego de esa inspección hasta debajo de la cama, me tome el pelo en una simple cola de caballo y baje con maleta en mano al encuentro del grupo que ya estaba en su mayoría.
Desayunamos todos algo liviano, yo en particular tenía mucha hambre, pero no me atreví a comer algo que no conociera y volví a optar por un café, tostadas y queso mientras esperábamos la llegada de Amit nuestro guía turístico, nadie hablaba parecía que todos estaban demasiado soñolientos aun, menos yo que me sentía expectante, ansiosa y de muy buen ánimo.
Al terminar el desayuno nos reunimos con Amit que había llegado a avisarnos que apenas termináramos de desayunar nos reuniéramos con él en la entrada del hotel, este nos saludó brevemente y nos pidió que subiéramos a la van con destino al mercado de Bombay, una vez ya todos instalados en el furgón nos fuimos camino a nuestra primera parada del día.
El mercado de Bombay era una extensión de tiendas abarrotadas de todo tipo de cosas, podías encontrar en el diferentes verduras y exóticas frutas, sombreros, ropa, carteras, zapatos y además un sin fin de tiendas de artesanía de la zona y vestimentas típicas y así una interminable lista de productos.
Me maraville observando los distintos puestos, compre unas cuantas artesanías que me gustaron para mí y mi familia, a mi madre le encantaba que todas la personas conocidas que viajaran le llevaran siempre un recuerdo, a estas alturas ya tenía una pequeña colección que cuidaba y cuando tenía invitados a cenar las presumía sin ninguna vergüenza, así que se pondría muy feliz con estas artesanías. También me compre un sari, un vestido típico de la India, eran realmente todos muy bellos, me quede alucinada con las telas y la elegancia de aquellos vestidos que eran tan típicos de ese país, finalmente me decidí por uno en color azul claro con aplicaciones en dorados y adornado en pedrería fina, lo compre porque después de rebatir un buen rato con el comerciante del local que así se estilaba allá lo conseguí a un muy buen precio.
Nos juntamos nuevamente en el lugar acordado por Amit, y tuvimos que esperar un poco más a que llegaran los cuatro amigos argentinos que se habían distraído con los artículos de pesca.
Cuando ya estábamos todos, Amit nos llevó caminando la estación de trenes; Esta era la terminal ferroviaria de victoria y actualmente renombrada como terminal chhatrapati shivaji del mismo modo que el aeropuerto principal.
La estación estaba abarrotada de gente ansiosa y sonriente esperando la llegada de su tren, la mayoría éramos extranjeros.
No tuvimos que esperar mucho tiempo ya que nuestro tren llegó casi enseguida, viajábamos en primera clase por lo cual estaríamos bastante cómodos, y se agradecía ya que este sería un viaje de varias horas.
El tener tanto tiempo de ocio no me hacía bien y eso me ponía muy ansiosa ya que evitaba por todos los medios pensar en Alex, trataba siempre de mantenerme ocupada para poder tener la mente en otro lugar pero estando sola y sin nada que hacer era casi imposible de no pensar en él. Por este motivo decidí reunirme con el resto del grupo y así conocerlos un poco más.
Hice amistad con Iris y William que habían resultado ser unos muy buenos compañeros de viaje a pesar de su avanzada edad jamás se quejaban por nada y estaban realizando el paseo hasta ahora con bastante entusiasmo, incluso William, que ya no tenía esa cara de enojado todo el día se lo veía muy feliz.
Luego se nos unió a la conversación Vicente el italiano él era el otro solitario del grupo el cual me dijo algunas palabras en su idioma natal para piropearme a lo cual yo solo correspondí con una gran sonrisa, resulto ser un hombre muy amable y de fácil conversación se notaba a leguas que era alguien muy sociable y de personalidad muy magnética ya que hasta William se reía de sus chistes.
Amit nos llamó para que almorzáramos en el comedor del tren todos juntos. El comedor era un lugar muy elegante con mesas dispuestas en cada lado del vagón y con sillones muy cómodos en color rojo oscuro, el personal del tren nos ofreció un gran banquete, el cual esta vez sí que lo disfruté, me atreví y probé una comida típica que se llamaba Dosa con curry que consistía en una especie de tortillas con una salsa muy condimentada con curry la cual resulto ser bastante buena.
La tarde se nos hizo muy amena, y se nos pasó bien rápido con nuestros compañeros adolecentes que junto a Melanie y John el norteamericano resultaron ser de lo más entretenidos. Bailaron de manera hindú, cantaron e hicieron chistes para molestar a William pero al final este también termino riendo junto con todos nosotros; con toda la diversión no nos dimos ni cuenta cuando llegamos a nuestro nuevo destino, la ciudad de Nueva Delhi.
Nos bajamos del tren guiados por Amit y salimos de la estación rumbo a la capital. Esta era la ciudad con más afluencia de turistas de la india, y vaya que se notó, porque un mar de gente inundaba la estación, mucha gente llegaba y mucha gente se iba, incluso se hizo difícil caminar por la estación.
Amit nos guio a la van que ya nos estaba esperando a la salida de la terminal, esta vez nos llevaría al primer lugar que visitaríamos, El templo del loto.
La casa de adoración bahá i era popularmente conocida como templo del loto por su forma de flor, se ha ganado numerosos premios arquitectónicos, nos contaba Amit de camino al templo, y cuando nos encontramos de frente con el lugar entendimos porqué, todos nos habíamos quedado asombrados por la belleza de la construcción.
Esta era una construcción imponente de estilo expresionista. Nuestro guía nos explicó que el templo estaba abierto a todos, sin importan la religión que profesaran, esta casa estaba hecha para adorar al mismo Dios.
El diseño del templo se componía de 27 pétalos revestidos de mármol y dispuestos en grupos de 3 para formar los nueve lados de las nueve puertas que abrían hacia un salón central con capacidad para 2500 personas. El salón central tiene aproximadamente 40 metros de altura y la superficie está hecha toda de mármol blanco.
Amit nos dijo todo esto mientras caminábamos y nos acercábamos a las puertas del templo, y antes de entrar por estas puertas nos pidió guardar los objetos que estaban prohibidos en el lugar, nos pidió guardar las cámaras, teléfonos y cualquier otro objeto que pudiera entorpecer la paz de la gente que estaba allí dentro, aparte estaba totalmente prohibido tomar fotografías del interior del lugar.
Guarde la cámara en mi bolso, ya estaba ansiosa por ver el lugar por dentro. Una paz interior me embargo en el mismo momento que puse un pie dentro del templo, la blancura de los muros me hacía pensar que estaba en el mismo cielo y ese silencio exquisito me hacía conectarme cada vez más conmigo misma, disfrute el momento intensamente y por primera vez agradecí a Dios por mi vida.
Estuvimos alrededor de 1 hora dentro del templo, cada uno enfrascados en sus propios pensamientos y sentimientos, yo en lo personal trataba de reflexionar acerca de mi temor por enfrentar mi nueva vida, pero también a la vez me felicite por atreverme a realizar esta tremenda aventura completamente sola, me sentía muy conforme de haber realizado este viaje.
Salí de aquel hermoso lugar con fuerzas renovadas y dispuesta más que nunca a volver a empezar y recuperar mi vida nuevamente.
Amit nos reunió en la salida del templo y nos guio de vuelta a la van, ya era hora de irnos al hotel, todos nos fuimos en silencio después de aquel momento de reflexión individual.
El hotel al igual que en Bombay era igual de lujoso, quizás un poco más moderno, pero igual, al fin y al cabo.
Cenamos todos en el comedor del hotel y esta vez convencimos a Amit de quedarse con nosotros a compartir, fue así como pudimos conocerlo un poco más y nos enteramos que era casado y tenía 2 hijos que eran su máximo orgullo.
Al terminar la cena nos fuimos al bar del hotel a tomarnos unos tragos y a brindar por la grata experiencia que nos dio la vida.
La noche fue bastante divertida, donde conversamos mucho y nos conocimos más, estábamos todos trabando una linda amistad. Pero ya debíamos ir a descansar porque al otro día nos esperaba una larga jornada y por la tarde un nuevo viaje a otra ciudad.
Aquella noche me dormí con una sonrisa en mis labios; ese día no había pensado en él.