Por supuesto todo eso era una farsa y algunos de los inversores habían aceptado la nueva política de la empresa. Las cosas marchaban bien. Esa misma mañana durante el almuerzo, mi hermano se presentó en casa de mis abuelos. Hablamos sobre el tema en cuestión y decidimos trabajar juntos para dirigir la empresa que esa misma mañana estaba a mi nombre. -Voy a trabajar para la familia, pero no voy a hacer apariciones en público jamás –nos advirtió -Estamos conscientes de eso, querido –dijo mi abuela emocionada de verlo –Por eso tomamos esta decisión –dijo apuntando la primera plana del periódico local –para proteger tu identidad y tu nombre Angie aparece en todos los papeles legales de la empresa, pero sé que eso no será problema para ti. -No será problema, es mi hermana y sé que puedo con

