En ese viaje erótico y lleno de aventuras en medio de la naturaleza disfruté de pasar el tiempo con mi esposo. Solo estábamos él y yo, y los días transcurrían tan rápido que en un abrir y cerrar de ojos la última parte del viaje estaba comenzando. -Al parecer hicieron el viaje –dijo mi abuela al recibirnos en el restaurante -Hicimos un poco más de lo del itinerario que nos aconsejaron, fue todo muy agradable y divertido –dije animada -Me alegra mucho que puedan disfrutar de viajes como este, son una pareja joven, están llenos de energía y merecen disfrutar de tiempo marital de calidad –me abrazó y me besó la mejilla -¿Cómo se encuentran ustedes? –preguntó Duncan después de saludar -Estamos bien, ya sabes, somos viejos ya, pero todavía tenemos energía para disfrutar las pequeñas cosas

