-Giselle está a punto de dar a luz a nuestro primogénito –dijo Bautista un mes después de nuestro regreso del viaje Me sorprendió mucho la noticia, días antes del viaje con mi esposo Giselle me había enfrentado con fuertes palabras de rencor. Al parecer Bautista había estado muy triste después de mi boda y eso la hacía preocupar más que cuando aún era una mujer soltera. Y aunque no era culpa mía que Bautista aún pensara que sentía algo por mí, me sentía preocupada por la situación, sobre todo porque en el trabajo debía estar cerca de él y ella continuamente lo observaba mirándome y suspirando -¿Cuándo ocurrió eso? –Pregunté sorprendida -¡Felicidades! –lo abracé eufórica Ese abrazo antes del viaje me hubiera parecido demasiado, pero ahora Bautista me trataba y me miraba diferente y eso

