CAPITULO 14

1123 Palabras
Al día siguiente me levante renovada, nunca me había probado un vestido, me encontraba sumamente emocionada, cada cosa que no había hecho en mi vida pasada la estaba haciendo ahora, eso me generaba de alguna manera algo de tristeza,  antes en mi anterior vida siempre veía a las chicas pasar con sus hermosos vestuarios y salir a fiestas a divertirse, las veía con sus hermosos vestidos y faldas cortas y las envidiaba, siempre me habían gustado las faldas y los vestidos sin embargo nunca me los había probado, mi aspecto en mi vida anterior no me lo permitía, nunca lo hice, sentía que todo el mundo se burlaría de las cicatrices de mi cuerpo, tenía tanto miedo entonces… suspiré al recordar mi pasado, aunque yo tenía muy en claro que todo en la vida no era belleza, ser hermosa era un gran punto, desde que había renacido me sentía un poco más segura que antes y eso se debía que ahora era hermosa, me emocionaba serlo y me emocionaba ver cómo me quedaría mi nevo vestido, solté una risa al mirar al espejo, mis ojos brillaban como los de una niña los cuales esperan anhelante que su madre o padre llegue a casa con su regalo de cumpleaños. En fin, faltaba poco para la fiesta de la marquesa, eso me tenía un poco conmocionada, aún tenía mis dudas respecto a esa persona, no recordaba haberla conocido y al preguntarle a las criadas ninguna sabia nada de nada, había intentado averiguar por mis medios, pero toda la información que había podido recolectar es que muy rara vez hacía fiestas, que tenía solo dos años más que yo y que por alguna razón tampoco se encontraba casada, esa persona era realmente misteriosa. — “señorita le ha llegado una carta.” En mi rostro se posó una sonrisa, tal vez era una nueva carta de Jonathan, con apuro fui hasta la criada para recibir la carta, le pedí que se retirara, con emoción abrí la carta, con manos temblorosas esperando a encontrarme con la perfecta caligrafía de Jonathan, sin embargo la decepción fuer grande al darme cuenta de que esa no era su letra, con desgano seguí leyendo, esperando no encontrarme con alguna amenaza, agradecí al cielo de que este no fuera el caso, sin embargo me lleve una gran sorpresa, ¡era una carta de la marquesa!, por el contenido de la carta podría deducir que la antigua alma en este cuerpo era muy amiga de la marquesa, esta escribía que le alegraba escuchar que asistiría a la fiesta de té y que la había extrañado un montón, ya había resuelto una duda, al menos ya sabia que la marquesa no me haría daño, suspire y deje la carta en mi escritorio, Salí a probarme el vestido… El día había pasado volando, había elegido mi vestido y había salido a caminar, ahora me encontraba con mi hermana tomando el té. — “ha pasado mucho tiempo desde que salimos a tomar el té, extrañaba esto” Liria tomó mis manos entre las suyas, sus manos eran muy suaves, y su voz era muy delicada, y al parecer ella era una persona muy dulce y amable, la miré a los ojos y sonreí, no creía que ella fuera la asesina, se veía demasiado buena para serlo, aunque por otro lado en las pelis de acción siempre el asesino siempre resultaba ser quien menos se lo esperaban, debía tener cuidado con ella. — “si desde mi accidente han pasado muchas cosas” — “¿aún no recuerdas nada?” — “la verdad es que por más que intento recordar no lo logro” — “ya veo, debe ser duro para ti, y para el conde Esteban.” El conde esteba, ¿Quién era ese? Y qué relación tenían yo con él, ¿acoso estaba en una relación con la antigua alma? — “¿conde Esteban?” — “oh es verdad, no lo recuerdas, lo siento, el conde esteba y tú tenían una relación en secreto, partió a Francia él hace 7 meses, ustedes se mandaban cartas a diario, supe por el periódico que volverá el mes que viene” Por un momento creí encontrar un culpable, pero al darme cuenta de que él llevaba desde mucho antes de que fuera envenenada, cambie de tema rápidamente, la verdad es que este personaje poco me interesaba, ni siquiera sabia como era, por el momento el único hombre que había logrado llamar mi atención, y ese era el rey de este lugar, hablando de Jonathan tendría que ir a visitarlo pronto, quería que me diera un tour por el palacio y volver a comer esos deliciosos dulces además tenía que pedirle ayuda con algo… Después de una amena charla con Liria nos devolvimos a casa, no habíamos tenido ningún contratiempo y el día había sido excelente, al llegar no tenía absolutamente nada que hacer, en momentos como estos realmente odiaba no tener TV o celular, y la verdad es que aún me preguntaba cómo podía vivir aquí, aunque me había adaptado muy fácilmente aún extrañaba mi época, aquí, la luz aún no había sido inventada, y siempre después de la 6 pm estaba oscuro, no podía salir y realmente en el día no tenía mucho que hacer, solo cocer el traje  ya después de eso no tenia nada que hacer y la verdad es que sin una máquina de cocer era terriblemente difícil, en serio en momentos como estos me preguntaba por qué carajos la deidad que me había mandado aquí no se le había ocurrido mandarme no sé  al futuro, pero el futuro cool con robots y eso, y hablando de oscurecer ya se estaba poniendo, el sol, me acerque a mi ventana mientras veía como el atardecer cada vez cedía a la noche, mientras miraba la ventana recordé el accidente en que perdí a mis padres, ¿Qué hubiera pasado si estos no hubieran muerto?, ¿habría muerto yo tan joven como lo hice? En fi no podía hacer nada ya, me retire de la ventana al ver que el sol ya se había puesto completamente, cambie mi ropa y me acosté, hoy no quería ir a cenar así que le avise a una criada, no quería ver la mirada de perro de ese vejete, estaba a punto de dormir cuando escuche que alguien estaba tirando piedras en mi ventana ¿pero ¿quién carajos hacia tal cosa? Con enojo fui hasta la ventana dispuesta a reclamar por la imprudencia, pero todas las palabras quedaron atoradas en mi boca al darme cuenta de que Jonathan estaba en mi ventana sonriendo mientras me saludaba moviendo su mano de un lado a otro.  
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