—“dígale —cof… cof— que pase” Dije tosiendo, se me dificultaba respirar, sentí a alguien posarse a mi lado y tomarme de las manos, abrí levemente los ojos, estos dolieron en protesta por la luz de la habitación, sin embargo, los mantuve abiertos ¿Quién era este hombre? ¿Un doctor? Imposible, el doctor no se presentaría como una visita. —“¿Quién —cof…? Cof— es usted?” La persona, salto levemente al oírme, al verme despierta el hombre se abalanzó a mí y me rodeo con sus brazos, por alguna razón la sensación se me hacía conocida. —“¡por dios Sarah! Me alegra que estés despierta… soy yo Esteban” Dijo con una sonrisa de lado; por fin conocía al conde estaban, tenía que admitir que si presencia revolucionaba mis hormonas, era realmente guapo, casi tan guapo como Jonathan… La verdad es que

