CAPITULO 23

1275 Palabras
—“dígale —cof… cof— que pase” Dije tosiendo, se me dificultaba respirar, sentí a alguien posarse a mi lado y tomarme de las manos, abrí levemente los ojos, estos dolieron en protesta por la luz de la habitación, sin embargo, los mantuve abiertos ¿Quién era este hombre? ¿Un doctor? Imposible, el doctor no se presentaría como una visita. —“¿Quién —cof…? Cof— es usted?” La persona, salto levemente al oírme, al verme despierta el hombre se abalanzó a mí y me rodeo con sus brazos, por alguna razón la sensación se me hacía conocida. —“¡por dios Sarah! Me alegra que estés despierta… soy yo Esteban” Dijo con una sonrisa de lado; por fin conocía al conde estaban, tenía que admitir que si presencia revolucionaba mis hormonas, era realmente guapo, casi tan guapo como Jonathan…  La verdad es que lo imaginaba un poco… ¿Más común?, el conde Esteban en definitiva había superado que mis expectativas y que estuviera aquí solo significaba una cosa… él realmente estaba preocupado por la antigua Sarah, me daba algo de lástima saber que la Sarah de quien él estaba enamorado estaba muerta, en sus ojos podía ver cuan enamorado estaba. —“¿Qué haces aquí?” Dije respirando pesadamente, quería que el conde se fuera de aquí, no porque me desagradara su presencia, sino porque él era el perpetuo recordatorio de que yo le había quitado la oportunidad a alguien de estar aquí, junto a su amado. —“he venido a cuidarte, no puedo soportar la idea de dejarte pasar por esto sola” Mi corazón se enterneció, realmente la antigua Sarah se había enamorado de una buena persona, ahora entendía por qué, aunque este tenía una prometida, había decidido mantener una relación con él. —“no es necesario” —“¡claro que lo es! Quiero asegurarme que esté bien… asegurarme que estarías bien para que recuerdes, para que podamos algún día casarnos.” Me sentí avergonzada y con ganas de llorar, la persona con quien él quería casarse no era yo, y la verdad es que nunca lo iba a recordar, mordí mi labio para evitar las lágrimas, ¡dios! Hace tanto no me sentía mal por haber ocupado este cuerpo. Quería decirle que se fuera, que nunca lo iba a recordar, sin embargo, no pude romper las esperanzas del conde, este se veía realmente esperanzado, no podía, en vez de echarlo del lugar le sonreí como si no pasara nada, ese día y los otros deje que él me cuidara… Había pasado una semana, y me sentía realmente mal, realmente quería vivir, pero con cada segundo que pasaba sentía que algo robaba mis fuerzas, los medicamentos no funcionaban, el vejete había llamado a miles de médicos, pero ninguno encontraba la causa, sentía mi corazón dolor fuertemente, llevaba días sin comer ¿realmente iba a morir de nuevo? ¿Tendría otra vida? Dirigí mi mirada hacia Esteban, en sus ojos se notaban unas grandes ojeras, y se veía realmente triste, le sonreí, en estos días había podido ver de primera mano lo bueno que era el este, siempre buscaba que me sintiera cómoda, que comería y de hacerme reír, realmente era una buena persona… en esta vida había conocido a tantas personas las cuales no quería dejar ir, Esteban, Liria, Jonathan y Beatriz, no quería morir, no ahora. —“es mejor que descanses un poco Sarah” Dijo Esteban mientras acariciaba mi cabello, al parecer le gustaba hacer esto, cerré los ojos y caí en un profundo sueño, deseando mejorar al despertarme… —“¿Qué hace usted aquí?” —“he estado acompañando a lady Sarah toda la semana.” ¿Esa era la voz de Jonathan? Estaba alucinado, acaso estaba a punto de morir, abrí mis ojos, seguramente al abrirlos la voz de Jonathan desaparecería, ya me había pasado esto antes, un efecto de estar al borde de la muerte era alucinar seguido… abrí mis ojos con esfuerzo, casi me caigo de no ser porque estaba acostada ¡era él! No estaba alucinado —“¿Jonathan?” Dije con voz entrecortada, el escuchar mi voz Jonathan enfoco rápidamente sus ojos en mí, rápidamente se acercó y tomo mi mano, acariciándola suavemente, en sus ojos puede ver preocupación genuina, y a kilómetros podía sentir su nerviosismo. —“¡por dios Sarah! Siento no estar antes aquí, lo siento tanto.” Dijo colocando mi mano en su rostro, podía ver como sus ojos se colocaban brillantes, ¿Por qué esa el aquí? Pensé que ya no le importaba. —“siento tanto lo que dije anteriormente, estaba cegado completamente, lamento haber tratado tanto en darme cuenta… prometo que estás bien, he traído al médico real, él encontrara la cura.” Dijo besando mi palma, me alegraba que se disculpara, tenía que mejorarme para que habláramos mejor las cosas, no podía perdonarlo así no más, debía asegurarme de que nunca más volvería a decir tales cosas. —“¿de dónde se conocen?” Preguntaron Esteban y el vejete al unísono ¡diablos! Había olvidado que no estábamos solos, y que él había venido a mi casa a plena luz del día ¿ahora que diría?, tenía que pensar urgentemente… ahg un fuerte dolor en mi pecho me azoto, comencé a toser, dejaré eso para después. —“eso no importa ahora, si me lo permiten el médico real revisara a Sarah.” Dijo Jonathan con voz temblorosa, se hizo a un lado y un señor de unos cincuenta, tomo su lugar, este comenzó a revisar todo mi cuerpo… en fin cosas de doctores, al terminar su rostro, mostró una severa preocupación. —“¿puede curarla cierto?” El doctor negó, sentí mi mundo caer a mis pies, ya no había más esperanzas, mire a todos los presentes con las pocas fuerzas que me quedaban, el vejete se tomaba la cabeza, Esteban se sentó en la silla frete a mí mientras intentaba retener las lágrimas, y Jonathan… Jonathan se notaba destruido, de sus ojos salían silenciosas lágrimas, mientras se sostenía de mi escritorio para no caer, mire sus manos estaban temblando. —“¿cuánto-cof… cof- me queda?” -“dos… una semana tal vez.” Mierda y más mierda, ¿era en serio? Aún no entendía los planes misteriosos del destino, pero por favor que dejara de jugar conmigo, ya había muerto una vez, y ahora lo haría de nuevo… pero esta vez no lo quería, quería vivir, nunca me había sentido tan bien como lo había hecho en estos meses. -“disculpen, he venido a traer la medicina.” Dijo una criada, entrando con un tazón en la mano, todos le dieron paso, esperanzados, como si ese simple tazón me fuera a curar, cosa que no había hecho, al contrario, solo me había hecho más daño, pero igual lo recibiría, no perdía absolutamente nada con intentar… la verdad es que secretamente también lo deseaba, quería tener esperanzas. Estaba a punto de tomar el líquido con ayuda de la criada, cuando de pronto el doctor me interrumpió. -“espere, ¿me podría dejar revisar la medicina?” Los presentes que antes parecían como si fueran a caer, se acercaron al doctor, este tomo la medicina y comenzó olerla. -“¿Quién prepara la medicina de la señorita?” -“clara, es una nueva criada.” -“deben capturarla de inmediato, han estado alterando la medicina de lady Sarah, es por eso que en vez de mejorar empeora.”
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR