CAPITULO 22 (narra jonathan)

2139 Palabras
Desde el momento en que vi los ojos llorosos de Sarah supe que había hecho algo terriblemente malo, me di cuenta de que había dicho palabras la cuales nunca debí decir y las cuales lastimaron a Sarah más de lo que quería admitir. La había liado en grande, y posiblemente la había perdido para siempre, lo había confirmado cuando antes de salir dijo que no quería volverme a ver, no podía hacer nada más que respetar su decisión así sintiera que mi corazón se partía en mil pedazos, ¡dios! Había sido un completo idiota, sabía que esto no era una excusa, pero me sentía tan celosos del conde Esteban y a la misma vez tan inseguro, tenía miedo, y es que no entendía por qué Sarah se negaba a casarse conmigo, si era algo tan natural, ella no me obligaba a nada, la verdad es que yo juro que intente ser paciente, pero al saber que el conde Esteban me llene de inseguridad, y había dicho cosas absurdas. Sabía que Sarah deseaba esperar, ¿pero por qué esperar? No entendía por qué tenía que esperar a que estuviéramos completamente enamorados uno del otro, muy pocos nobles buscaban casarse realmente por amor… claramente sentía algo especial por Sarah… me atrevería a decir que lo que sentía era amor, como había dicho el casarme con ella no significaba que intentara opacar sus sueños, solo que al ser una reina debía modificarlos, y hacerlos juntos… o bueno eso había sido el plan… Habían pasado ya un mes desde lo sucedido con Sarah, y la verdad es que la extrañaba un montón, todos los días esperaba que entrara por la puerta de mi oficina, y se sentara en mis piernas mientras trabajaba, extraño verla dormir en mi pecho y escuchar su respiración lenta, extraño como de vez en cuando intentaba distraerme, la verdad es que extraño cada detalle de ella, su olor, sus ojos, sus labios, absolutamente todo. Cada día desde que nos separamos he deseado ir a verla, decirle que soy un idiota, y que me perdone, sin embargo, cada vez que reúno el valor suficiente para verla las dudas me atacan y el valor que me había tomado días reunir se esfuma en segundos, siempre me pregunto lo mismo y no puedo dejar de pensar en sus últimas palabras. Al final del día solo me quedan un montón de arrepentimientos. Durante este mes había intentado distraer mi mente y evitar el estrés, sin embargo esto era imposible, algunos nobles me había presionado para que conociera sus hijas, necesitaban asegurarse de que si yo moría, habría un sucesor, y la verdad es que por más enamorado que estuviera de Sarah, no podía desentender mis deberes reales, debería conocer a más señoritas congeniar con alguna y… casarme, simplemente no podía decepcionar a mi pueblo; durante todo el mes había intentado conocer a diferentes señoritas de diferentes casas nobles, todas eran amables y con innumerables virtudes, hermosas, cultas, obedientes, todo lo que un hombre necesitaba… sin embargo eso no era lo que yo deseaba,  deseaba a alguien que avivara mi alma, que me hiciera sentir hipnotizado, que me hiciera sentir vivo… lo que yo necesitaba era tener a Sarah entre mis brazos, si la tenía a ella no quería a nadie más, lastimosamente esto era imposible… Estaba esperando a la próxima señorita quien debía conocer, la hija de un duque, por el informe real sabia que era una señorita culta, la cual tenía diferentes conocimientos en el arte, la cual era muy apreciada en la sociedad, había escuchado rumores de que era hermosa; estaba sentado en mi oficina mientras miraba el sillón en el cual Sarah había dormido innumerables veces mientras me esperaba, suspire al escuchar la puerta. —“su majestad, lady Curtain ha llegado” —“voy en un momento” Me levanté perezosamente, tocando con la yema de mis dedos la última carta que había recibido de Sarah, cada rincón de esta habitación me recordaba a ella. Al salir me encontré con una mujer muy hermosa, desde lejos se notaba como una persona amable, sin embargo, no sentí nada más que amabilidad hacia ella… Habían pasado ya unas horas y me había llevado muy bien con lady Curtain, era una persona amable y divertida, la había invitado a tomar una taza de té, ella había aceptado encantada, decidí llevarla a la cafetería más famosa de Londres, allí la habíamos pasado bien, sin embargo al entrar a ese lugar, después de meses sentí mi corazón palpitar desmesuradamente, como si mi cuerpo sintiera la presencia de Sarah en aquel lugar, siempre que Sarah estaba cerca mi corazón y mi cuerpo reaccionaban, como si este estuviera hecho para reconocer la presencia de Sarah a kilómetros de distancia, sin embargo al echar un vistazo por el lugar me lleve una gran decepción, ella no estaba en aquel lugar, habría dado lo que fuera por verla unos segundos… Al terminar el día regresé al palacio, todo había salido excelente, lady Curtain, era una compañía grata, siempre estaba atenta y era cordial, teníamos puntos de vistas similares y era alguien que se preocupaba por los demás, ella sería una buena reina para gran bretaña… si definitivamente ella era la indicada para el reino y tal vez para ser mi compañera… tome mi cabello desesperado y suspire ¿a quién engañaba? Yo era simplemente patético, me había  estado intentando engañar todo el mes, me había repetido miles de veces que todo estaba bien, que aunque la extrañara todo era pasajero y que en algún momento todo estaría bien, que el dolor era pasajero, sin embargo no podía seguir mintiéndome la verdad es que posiblemente nunca la olvidaría, y que el sentimiento eterno de querer verla constantemente siempre iba a estar en mi mente, quería verla, lo necesitaba sin embargo tenía tanto miedo, de que me odiara y que no quisiera verme… Habían pasado dos semanas después de mi salida con lady Curtain, después de nuestra salida había decidido no salir con nadie más,  necesitaba tiempo para pensar las cosas y entenderme a mí mismo, había estado enfrascado en mi oficina, había mucho papeleo últimamente había brotado una epidemia de neumonía, los nobles estaban asustados, y el número de muertes en los plebeyos había aumentado, estaba estresado, necesitaba encontrar una solución para intentar reducir las muertes. Suspire, necesitaba Salir; pensé ir a tomar el té al jardín así que le dije a las criadas que preparan la mesa… después de unos minutos de espera por fin estaba todo listo, iba en dirección al jardín cuando escuche a una criada mencionar a Sarah, mi corazón palpito al escuchar su nombre; me escondí detrás de una pared para escuchar lo que hablaban ¿Qué había ocurrido con ella? La curiosidad me estaba matando. —“pobre lady Sarah… he escuchado que las medicinas no le hacen efecto” Mis manos comenzaron a temblar a escucharlas a hablar sobre que las medicinas no funcionaban, ¿Sarah estaba enferma? Pase mi mano por mi cabello —“es lamentable, no imagino como la debe estar pasando, primero la envenenan y ahora tienen neumonía” Mi corazón dejó de latir y el lugar comenzó a darme vueltas, ¡Sarah tenía neumonía! Y lo peor de todo las medicinas no estaban funcionando. —“también escuché que su padre ha llamado a todos los médicos disponibles, sin embargo, ninguno ha podido encontrar la causa de porque las medicinas no funcionan.” —“la verdad es que yo tampoco entiendo por qué no funcionan y al contrario le hacen más daño, escuche que con cada día que pasa su situación empeora… he escuchado que si la situación no mejora… su padre y su familia se tendrán que preparar para un funeral.” Mis piernas dejaron de funcionar y caí al duro suelo, un nudo se instaló en mi pecho impidiéndome respirar, tome mi garganta intentada que el aire llegara a mis pulmones, sin embargo, por más que lo intentara no podía, mi mente no podía dejar de pensar en que Sarah moriría, podía soportar que estuviera lejos y viva, pero no que ella muriera, eso jamás. —“¡oh por dios! ¡Su majestad! Por favor respire.” Una criada intentaba hacerme respirar, acariciando mi espalda, sin embargo, no podía, no podía soportar la idea de que ella muriera, y menos sabiendo de qué nunca me había disculpado. —“¡debe reaccionar su majestad!” —“¡guardias! ¡Busquen al médico debemos hacer algo!” ¿Médico? ¿Hacer algo? ¡Claro debía llevar al médico real! Intente normalizar mi respiración, debía llevar a al médico real, él podía encontrar la solución, quite todas las manos de mi cuerpo y me levante apresuradamente, sin embargo, al momento de dar un paso todo se puso n***o… ¡Diablos! Me dolía demasiado la cabeza, las voces de dientes personas me molestaban, todos eran realmente ruidosos, abrí los ojos y vi al médico real. —“cállense.” —“¡ha despertado su majestad! Estábamos preocupados.” Mire a mi alrededor y en que mi mirada en el reloj, 1:40 PM, era demasiado tarde ¿Qué me había sucedido? —“¿por qué estoy aquí?” —“tuvo un ataque de pánico y se ha desmayado hace unas horas.” Ataque de pánico, ¿Por qué había tenido un ataque de pánico?, todos mis recuerdos vinieron a mí en ráfaga, ¡Sarah! Había perdido demasiado tiempo, me levante de la cama, fui en dirección al doctor y lo tome de la manga, a rastras lo lleve hacia el carruaje. —“¡su majestad cálmese!” —“necesito que revise a la hija del conde Acland.” —“¿lady Sarah? ¡Pero su majestad! Solo tengo permitido tratar a la familia real.” Lo miré con seriedad, haciéndole entender que no me importaba lo más mínimo, que debía tratarla, este entendió el mensaje y callo, durante todo el viaje no pude estar tranquilo ¿y si era demasiado tarde? Me carcomía la culpa, debí estar más al pendiente de Sarah, no debía haberla dejado ir ese día. El tiempo pasó y por fin llegamos, me baje apresurado del carruaje, el que estuviera bien dependida de que Sarah estuviera bien, toque la puerta, mientras esperaba que me abrieran, arregle mi cabello, estaba nervioso, no sabía con qué me iba a encontrar. —“¡oh por dios! ¡Su majestad!” La criada quien me abrió casi se desmaya, no me importo, pase, por un lado, necesitaba ver a Sarah, al llegar a la sala me encontré con el padre y la familia de Sarah, todos reunidos con cara triste, temí lo peor, al verme llegar los presentes hicieron una reverencia. —“¡su majestad! No esperaba su visita, ¿Qué lo trae por aquí?” Dijo el conde con nerviosismo, pude apreciar el rostro cansancio de todos los presentes, mordí mi labio rogándole a dios que Sarah estuviera bien, que solo fueran rumores. —“Sarah… digo he venido a ver a lady Sarah” Los presentes se quedaron mudos, me desesperé, no tenía tiempo para esto, debía confirmar que Sarah se encontrara bien. —“quiero pasar a verla.” El conde asintió nerviosamente, y comenzó a caminar en dirección al segundo piso, lo seguí, con cada paso sentía mi corazón palpitar y mis manos sudar, esta sería la primera vez que vería a Sarah después de un mes y dos semanas., hubiera deseado verla en una situación diferente. El conde paro delante de una habitación, esta debía ser, el tiempo parecido ir en cámara lenta, lo único que podía escuchar era el retumbar de mi pecho contra mi caja torácica, empuje al conde a un lado, y tome el pomo de la puerta, no sabía si estaba preparado para lo que vería detrás de esa puerta. Al escuchar el ataque de tos abrí rápidamente la puerta, mi corazón se partió en mil pedazos, mientras sentía mundo caer a mis pies, esa no era mi Sarah, no era la que yo conocía, tan fuerte, tan valiente, tan vivaz, la Sarah de este momento no era más que un despojo humano, sus ojos cerrados, los huesos de sus mejillas y clavículas se marcaban en todo su esplendor, el aspecto vivaz que la caracterizaba había desaparecido, todo esto era mi culpa. —“¡su majestad! ¿Qué hace aquí?” Dijo el conde estaban, levantándose de la silla posada al lado de la cama de Sarah. —“¿Qué hace usted aquí?” —“he estado acompañando a lady Sarah toda la semana.” Él había hecho lo que se supone que debí hacer, acompañarla y cuidarla, le había fallado completamente a Sarah.
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