CAPITULO 20

2106 Palabras
En este momento me sentía sumamente cómoda, el calor de mi cuerpo era confortable, abrí mis ojos perezosamente, al abrirlos me encontré con la penetrante mirada de Jonathan. —“por fin despiertas, llevamos mucho rato durmiendo” Dijo con una sonrisa encantadora, le devolví la sonrisa mientras bostezaba realmente había dormido bien, y al parecer a Jonathan también le había sentado de maravilla, su rostro se notaba mucho mejor, las ojeras que azotaban su rostro, ya no estaban. Ahora que me daba cuenta Jonathan y yo nos encontrábamos muy juntos, nuestras piernas estaban entrelazadas y este me abrazaba por la cintura, era cómodo estar así. —“¿Qué tal dormiste?” —“excelente, hace mucho que ni dormía tan bien, la verdad es que estos días no he podido dormir bien, es realmente un milagro, gracias por acompañarme” La sonrisa de Jonathan brillo mucho más bajo la luz de la luna…  ¿La luz de la luna? ¡Oh por dios el sol ya se había ocultado! ¡El viejo me iba a matar! Ahora si me mandarían al convento, ¿ahora que iba a hacer?, no podía simplemente decirle que no había reparado en la hora, mire el viejo reloj ¡eran las 6:30! Ahora si iba a morir, se supone que estaría en casa a las 4, me levante rápidamente de la cama. “¡dios! Es tan tarde, tengo que irme ahora, me mandaran al convento, que le diré al vejete” Jonathan se levantó de la cama al verme tan alterada, me detuvo tomándome de los hombros y me hizo mirarlo a los ojos, ¡como diablos podía estar tan tranquilo! —“vamos, respira, no es tan tarde, apenas son las 6 y algo, además puedes quedarte a dormir, además ¿a quién le llamas vejete?” Respire hondo y lo mire descolocada, él no lo entendía, no estaba temprano y no podía quedarme a dormir, me matarían donde lo hiciera, y para el colmo le había llamado vejete al que se supone que era mi padre, todo no hacía nada más que empeorar. —“primero es mi padre… así le llamo de… ¿Cariño?, si de cariño, segundo no puedo hacerlo, desde que mi padre nos vio en el baile, ha estado terriblemente estricto…” —“¿a qué te refieres con estricto?” Mire incómodamente a Jonathan, no quería que él se enterara de esto, y menos después de que él había dejado la idea de casarse conmigo, o bueno pospusiera su idea hasta que nos conociéramos mejor. —“mi padre me enviará a un convento a menos…” —“¿a menos que? Sé que es tu padre y que debes respetar lo que él te manda, pero no es justo” Omití la parte de que debía obedecer como un fiel cordero y pensé en la manera más leve para decirle que tenía hasta el próximo baile “encontrar” con quien me acosté en el baile. —“encuentre con quien me acosté en el baile.” Jonathan me miro descolocado, diciéndome con su mirada, que era con el quién me había acostado, para mí, mis palabras tenían bastante sentido, y la verdad es que no quería explicarle, pero en esta situación me veía obligada a hacerlo. —“mi padre quiere casarme con la persona con quien me encontró…” —“eso es genial, yo deseo casarme contigo” — “no es genial, si no me caso o bueno lo “encuentre”,  en realidad le dije que estaba borracha ese día y que no lo recordaba bien, el caso es que no está bien, ya lo habíamos hablado, no me casaré contigo, o por lo menos no ahora” —“pero él te llevará al convento si no lo haces” —“es que no lo entiendes Jonathan, buscaré la manera de zafarme, además no puedo ir y decirle simplemente que me acosté con el rey” Toque mis sienes, al parecer la idea del casamiento había surgido de nuevo, maldita sea ¿Por qué diablos me había quedado dormida hasta tan tarde? —“no pienso discutir más esto, te pedí tiempo Jonathan, quiero que respetes eso, no un tiempo de un mes o dos, realmente necesito concerté, amarte, toda mi vida desee hallar el amor, mereces que te amen Jonathan” —“lo sé y lo siento, pero te amo y quiero esto, de verdad lo quiero, y estoy seguro de que a tu lado me sentiré siempre amado” —“ya te dije, solo dame tiempo” Me comenzaba a cansar el tema del matrimonio, porque no podíamos simplemente esperar y después convertirnos en novio y después casarnos, porque toda tenía que ser tan difícil en esta época. —“¿a él también le pediste tiempo?, ¿con él tampoco te querías casar?” —“no entiendo de que hablas, él ¿Quién es él?” Jonathan me miro atormentado, no lo entendía, sabía que él me amaba y por supuesto que a mí me gustaba, alto ahí ¿gustarme? No eso no, aún no era el momento ¿o sí?, pase el tema en estos momentos no tenía tiempo para pensar en si me gustaba o no. —“el conde Esteban, a él también le pediste tiempo, con él tampoco te querías casar” —“no entiendo que tiene que ver él con eso, el yo terminamos y ni siquiera lo recuerdo” —“¡claro que tiene que ver todo que ver!” Grito Jonathan, me alejé de él, ¿acaso se atrevía a gritarme?  Le iba a mandar a la mierda cuando me interrumpió —“te metiste con el cuándo estabas comprometida, debiste estar lo suficientemente enamorada de él como para hacer eso, destruiste un hogar, tal vez si lo ves cambiaras de opinión.” Quede congelada, auch eso había dolido, eso era verdad sin embargo esa fue la antigua Sarah, quería gritarle que esa no era yo, pero no podía, simplemente quedaría como una loca. —“yo jamás haría eso ahora, me siento cómoda contigo Jonathan, y de alguna manera me siento cómoda, no me iría con él estando contigo, y nuevamente te lo repito eso es parte de mi pasado.” Grite desesperada, era tan frustrante, sabia que se debía sentir mal y lo comprendía, Jonathan se quedó callado por unos segundos, se alejó de mí y se sentó encima de la cama, tomo su cabello entre sus manos y me miro directo a los ojos. —“no lo entiendes Sarah, eres voluble, si follaste conmigo la primera vez que nos encontramos, me dejaras por él apenas lo vea, él está soltero ahora…” El sonido de mi mano impactando contra la mejilla de Jonathan se escuchó por toda la habitación, estaba herida y molesta, ¿Cómo se atrevía a dudar de mis sentimientos? Mordí mi labio frustrado y quería llorar. —“me acosté contigo porque desde el primero momento en que te vi, sentí como si algo más grande que tú y yo me atrajera hacia ti, me acosté contigo por encima de todas las personas en ese baile, porque tus ojos y todo de ti me llamo la atención, no eras la única persona guapa en ese baile, y te elegí a ti – lágrimas de frustración comenzaron a caer y mi voz se rompió— te elegí a ti, no al ni a nadie más, me siento herida, no soy voluble y no soy mala por acostarme contigo en la primera vez, eso no me hace voluble… Sabes que eres un idiota” Le grité con todas mis fuerzas, creo que todo el palacio me escucho, Jonathan estaba en shock, quería decirle muchas cosas más, quería insultarlo, pero no tenía las fuerzas suficientes, espere unos segundos a que se disculpara sin embargo esto nunca paso, me dirigí a la puerta. —“no quiero que me hables más, espero que encuentres una persona que no sea voluble y que esté dispuesta a casarte contigo, aunque no te ame y no la ames” Dije antes de cerrar la puerta, corrí al carruaje, al subir al coche mire a la ventana, me moleste conmigo misma, todo estaba tan bien, ¿Por qué simplemente no aceptaba casarme con él?, lo había arruinado todo… solté una pequeña carcajada, sabía que todo esto era demasiado bueno como para ser verdad, ni en esta vida ni en la anterior iba a  obtener lo que yo deseaba, la noche que antes había se encontraba brillando en su esplendor se había vuelto opaca… de alguna manera yo sabía que esto, que nosotros no podíamos ser un para siempre… Al llegar a casa, me encontré con las velas de la sala encendidas, al entrar a casa, me encontré al vejete en la sala esperándome, suspiré, la verdad es que no tenía ganas de pelear, me sentía derrotada. —“yo lo siento tanto, no quería llegar a esta hora, yo… la verdad es que no tengo escusas” Dije con la voz rota, sabía que en estos momentos me veía débil y patética, tal vez para otros esto no fuera lo peor del mundo, pero es que nunca había pasado por esto, con nunca nadie había sentido una conexión, y ahora se me estaba escapando de las manos, el viejo al verme así, se quedó callado y me señalo las escaleras entendí  la señal, le agradecí, en estos momentos pensaba que el vejete tal vez no era tan malo, al llegar a mi habitación, me acosté en la cama no quería cambiarme, al tocar mi almohada llore, llore como no lo hacía desde que tenía 16 años cuando en la escuela el chico que me gustaba me rechazo mientras se burlaba junto a todos sus amigos de mis cicatrices, llore porque me sentía agotada,  porque me sentía agobiada, llore porque un asesino me estaba persiguiendo, porque por la primera persona  con la cual me había sentido a gusto verdaderamente me había dicho cosas horribles, y llore tanto que sentía que se me desgarraba el alma en mil pedazos, desee no sentir nada… Al día siguiente me levanté con cero ánimos de hacer nada, al parecer me había quedado dormida mientras lloraba, me sentía mareada, y tenía fiebre, al parecer este cuerpo era bastante débil, llame a mi criada y le dije que necesitaba unos trapos con agua fría, esta inmediatamente noto mi estado y me miro con lástima, no solo por mi enfermedad sino porque mis ojos estaban hinchados, que vergonzoso. —“no se preocupe señorita, descanse,  yo la cuidaré” Dijo la criada mientras acariciaba mi cabello,  se sentía realmente bien ser cuidada por alguien cuando se estaba enfermo, nunca nadie había hecho esto… Las horas pasaban y mi estado solo había empeorado, todo el día había estado enferma, y no hacía nada más que pensar en mi pelea con Jonathan, suspire, quería dejar de pensar en él, odiaba sentirme vulnerable, no entendía por qué me afectaba tanto, si era claro que me sentía bien a su lado, pero no encontraba la razón por la cual mi corazón se sentirá tan dañado por sus palabras, en mi vida anterior había aprendido a ser fuerte, a no dejar que las palabras me afectaran… Debía tomarme mi tiempo y analizar mis sentimientos, estaba confundida, debía haber alguna razón por la cual me sintiera así, ¿tal vez me sentía así porque estaba enamorada de Jonathan? ¿Era eso posible? Era verdad lo que dije en nuestra pelea, en el momento que lo había visto había quedado prendada, como si una fuerza mayor me atrajera a él, y la verdad es que cada vez que lo miraba quedaba encantada, a veces pensaba que dios lo había puesto en mi camino que él era mi destino ¿pero en realidad existía el destino?  En el mundo pasaban cosas extrañas y ridículamente tontas, y yo era la prueba de aquello, sin embargo, creer en el destino me resultaba increíblemente tonto e impensable, pensaba que las cosas eran forjadas por uno mismo y que era imposible que dos personas nacieran para encontrarse entre sí, me era ridículo pensar que Jonathan y yo solo estábamos aquí en este basto mundo para que de alguna manera nos encontramos… si sonaba ridículo, pero a la misma vez, terriblemente sensato. Todo este rollo del destino comenzó a sonar terriblemente sensato desde que lo conocí, el mundo en el que solia creer habia comenzado a cambiar.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR